EL PAíS › LAS PISTAS SOBRE LA FUGA DEL REPRESOR DE BAHíA BLANCA

El sponsor de Corres

El rol del empresario petrolero y bodeguero Héctor Lapeyrade está en la mira: habría financiado las dos fugas de Corres. El juez citó a nueva indagatoria al militar. El fiscal Cañón lo cuestionó.

 Por Adriana Meyer

El Laucha Corres tenía padrino, en el sentido literal del término. El empresario Héctor Lapeyrade tiene de ahijado a este represor y habría sido el financista de las dos fugas que protagonizó, según determinó una de las dos fuerzas que investiga los pasos del militar. Los investigadores siguieron los movimientos de Lapeyrade desde que llegó de Alemania a principios de mes, y establecieron que en su ausencia su hijo fue quien visitaba a Corres en la delegación de la Policía Federal en Bahía Blanca, donde estaba detenido con flexibilidad de movimientos. Mientras tanto, el juez federal Alcindo Alvarez Canale llamó a indagatoria a Corres, a lo cual se opuso el fiscal federal Hugo Cañón porque consideró que “no hay una responsabilidad penal (de Corres) en la medida en que no hubo un hecho violento, pero sí la hay para los que facilitaron la fuga”.

Estas personas serían el comisario Gustavo Scelzi y subcomisario Marcelo Voros, que están presos en la unidad penal de Villa Floresta, pero el juez aún no definió su situación procesal; así como el inspector Juan Carlos Lastra y el cabo primero Juan Pablo Carvajal, que al momento de la fuga estaban de guardia y están procesados como partícipes secundarios del delito de facilitación de evasión. “Cuando declararon, Scelzi y Voros deslindaron responsabilidades entre sí para lavarse las manos”, precisó el fiscal Cañón, quien consideró la citación a indagatoria de Corres como una medida “efectista”. “Se dijo que Corres se escapó cuando pidió permiso para ir al baño pero no fue así, ya que se manejaba libremente por toda la dependencia”, comentó el funcionario. Esta libertad incluía la posesión de teléfonos celulares, utilización de los baños de los oficiales y una cocina en la que calentaban la comida que les enviaban altos jefes del Ejército, que la ministra de Defensa Nilda Garré pasó a disponibilidad.

Cañón afirmó que cuando Corres no era buscado por la Justicia “trabajó para un empresario petrolero muy poderoso con explotaciones en Mendoza y además viñedos en la zona de Viedma”, y que “durante el año y medio que estuvo prófugo recibía una mensualidad de 4500 pesos y, además, le pasaba otros 5500 pesos a la esposa del represor”. Una alta fuente de la investigación consultada por Páginai12 aseguró que Lapeyrade, empresario bodeguero y petrolero, tuvo un “rol clave” en las fugas de Corres, pero ya sabía que lo estaban investigando, incluso con infiltrados en sus empresas. El empresario regresó al país el viernes 8 con un vuelo de Lufthansa, estuvo en un departamento de la avenida Libertador y el miércoles 13 llegó a Viedma, donde lo recibió una camioneta de su bodega. Allí habría mantenido contacto con el prófugo Corres. Y “cuando estuvo detenido Corres en Bahía Blanca este empresario le mandaba a un encargado de un viñedo en Viedma con lechones, corderos, vinos y dinero para sus gastos personales que los compartía con los policías”, detalló Cañón. A criterio del fiscal, la recaptura “reparó el daño enorme” producido por la fuga, el 26 de julio, en la que afirmó que hubo “complicidad policial”. No queda claro aún dónde estuvo el represor pero Cañón especuló con que “pudo haber estado en Neuquén, para pasar a Chile y de ahí a Sudáfrica”.

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El teniente coronel retirado Laucha Corres luego de ser detenido en la casa de su madre.
Imagen: Télam
 
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