EL PAíS › EL EMBAJADOR TIMERMAN HABLA SOBRE LA ELECCION DE OBAMA

“Hablan de escuchar más”

Aunque con cautela, el representante argentino en Washington no disimula su alegría con la llegada del demócrata. Multilateralismo, intereses encontrados y las chances del Nafta en una era que promete mejoras.

 Por Fernando Cibeira

Como a casi todo el elenco de funcionarios –y se podría agregar también a la dirigencia política argentina, tanto oficialista como opositora–, al embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman, le cuesta disimular su entusiasmo con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca. Por eso esta vez prefiere no analizar los temas que enfriaron en los últimos tiempos la relación bilateral, como fue el caso Antonini Wilson, cuya sentencia se escuchó en Miami el lunes pasado, justo un día antes de las elecciones. “Sería mezclar las cosas. Sin embargo, hemos reiterado hace unos días el pedido de extradición”, justifica. Timerman siguió de cerca la campaña electoral norteamericana y mantiene buena relación con algunos de los asesores del presidente electo para la región. Por eso, anticipa que el gobierno demócrata intentará crear una relación diferente con América latina y con la Argentina. “Ellos hablan de abrir el juego y escuchar más”, explica.

–¿Cómo analiza los primeros pasos de Barack Obama como presidente electo?

–Obama se está rodeando de la gente más experimentada que tiene el Partido Demócrata. No está probando nueva gente y eso está muy bien visto porque en momentos de crisis hay que buscar gente con experiencia, y con experiencia exitosa. La gente con la que se está rodeando Obama por estos días es la que ha pasado por la mejor parte de la administración Clinton, lo que ha generado mucha tranquilidad. Tanto quien designó como jefe de gabinete como sus asesores en materia económica son hombres que ya han sido probados. La sensación es que no está improvisando.

–La llegada de Obama generó una gran expectativa no sólo en los Estados Unidos sino en todo el mundo. Aparece en un momento de crisis profunda y se esperan de él muchos cambios. ¿Toda esa expectativa no puede jugarle en contra y terminar decepcionando si no cumple rápido con lo que se espera de él?

–Hay una gran expectativa y una gran alegría en el mundo. Por un lado, alegría por lo que ya pasó. La elección de una persona nueva, joven, no vinculada al pasado. Por otro lado, es una persona que ha sido elegida por la gran mayoría de todas las minorías. Se formó una nueva mayoría en los Estados Unidos conformada por las minorías. Los latinos, los afroamericanos, las mujeres y los jóvenes de alta educación, esos cuatro elementos formaron una alianza que ha dado una nueva mayoría. Eso ya es un hecho histórico. La gente ya está contenta por la forma en que ganó Obama, no sólo porque ganó Obama. Ganó estados en lo que habitualmente no ganan los demócratas. Eso sólo es una muestra de que algo ha cambiado en este país. Hay nuevas prioridades: en esta elección no se habló tanto ni de Dios, ni de la seguridad en Estados Unidos. La crisis económica, la salud, la educación fueron los temas decisivos. Con esos temas al mundo le fue fácil identificarse con la elección y de ahí el interés que despertó.

–Se habla mucho del nacimiento de un nuevo multilateralismo en las relaciones internacionales, la presidenta Cristina Kirchner viene hablando de eso, pero en los últimos días ya aparecieron quienes consideran ingenuo que Obama vaya a modificar la política exterior norteamericana. ¿Usted en qué sector se ubica?

–Hay algo que es verdad: los demócratas han sido siempre más afectos al multilateralismo. No se recuerda un presidente tan insular como Bush, posiblemente por la gente que nombró y, sobre todo, por su política de seguridad que lo ha hecho no querer poner a prueba sus políticas en foros internacionales. Los demócratas, en cambio, siempre han sido mucho más abiertos a este tipo de soluciones. Por lo tanto es muy posible que tengamos un multilateralismo mucho más agudo que el que tuvimos hasta ahora. También es cierto que pueden tallar otros intereses, como los económicos. Pero en los temas políticos, los demócratas han sido siempre más abiertos a jugar en organismos multinacionales. Imagino un rol muy interesante para organismos regionales como la Unasur.

–¿Y qué puede esperar América latina a partir de Obama?

–La gente que trabaja con Obama no cree que haya antiamericanismo en América latina, sino que hay antibushismo. Que hay mucha bronca hacia las políticas que se pusieron en marcha hasta ahora. Lo que creen es que la sola elección de Obama, con una historia en la que todo el mundo se puede ver reflejado, dará comienzo a una etapa con mucha aceptación de su figura y de mucha confianza. Imaginan que de esta manera, prestando atención y escuchando un poco más la visión que hay en América latina sobre América latina, la relación va a ser mejor. Y que una cosa que quieren los países de América latina es que no se fijen tanto en ellos como región, como en cada uno como individualidad.

–Bush en algún momento intentó imponer el ALCA en el continente y fracasó. La estrategia continuó buscando firmar Tratados de Libre Comercio (TLC) con cada país en particular, generando algunos problemas, por ejemplo en el Mercosur. ¿Cómo imagina que actuará Obama?

–Bueno, como senador, Obama votó en contra del TLC con Colombia. Además, a pedido de los sindicatos, habló de revisar el Nafta que Estados Unidos firmó con México y Canadá. Esos son los antecedentes. Ahora, es imposible prever cómo va a actuar Obama.

–Este año la Argentina mantuvo una relación complicada con los Estados Unidos, ¿cómo podría repensarse esa relación a partir de enero, cuando asuma Obama?

–Con Estados Unidos tenemos una relación de respeto. Siempre actuamos buscando profundizar los acuerdos y dialogando las diferencias. Nosotros no queremos relaciones carnales, queremos relaciones respetuosas. Respetuosas de las ideas de cada país, de sus maneras de resolver los conflictos, así como nosotros respetamos las decisiones de Estados Unidos. Se trata de dialogar de forma madura y de ser escuchados.

–Suele ocurrir que los gobiernos demócratas sean más proteccionistas de la economía norteamericana, ¿eso no podría perjudicar a la Argentina?

–Los gobiernos demócratas tienden a proteger más al trabajador, y la Argentina también. La política de la presidenta Kirchner es de priorizar y proteger las fuentes de trabajo. Así que estamos todos de acuerdo en ese punto.

–¿Pero una economía más cerrada, no dificultará la llegada de productos argentinos?

–Los productos que Argentina le vende a Estados Unidos ya estuvieron protegidos durante estos años. Por ejemplo, la carne y los limones. Así que esa situación no podría estar peor, no hay nada que apunte a eso.

–Cristina Kirchner va a viajar a Washington en una semana para la reunión del G-20. ¿Hay alguna tratativa en marcha para que en ese viaje o más adelante se encuentre con Obama?

–La profundización de la crisis financiera global y la urgencia de encontrar medidas para revertir el deterioro de la economía imponen que nos concentremos específicamente en el motivo del viaje. El canciller Taiana y yo estamos en contacto con el equipo de transición de Obama y nada nos hace pensar que la buena relación vaya a cambiar. No estamos atrás de un saludo sino de acuerdos más profundos.

–¿Pero ese equipo de Obama habla de cambiar la relación de Estados Unidos con la región?

–Hablan de una relación diferente con América latina, de poner más temas sobre la mesa. Creo que quienes apostaron a una política en la cual primaba la seguridad son los grandes perdedores regionales. Obama es el primer presidente de Estados Unidos en contar entre sus principales aliados políticos a dos personas muy cercanas a nuestra región y veteranos de las luchas contra las dictaduras: el senador Christopher Dodd y el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, que vivió muchos años en México. Eso es una buena señal.

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Imagen: Alfredo Srur
 
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