EL PAIS › LOS FALTAZOS DE GABRIELA MICHETTI A LA LEGISLATURA

Historia de ausencias

No estuvo en 40 de 43 sesiones del cuerpo que preside. Tampoco pidió licencia. El macrista Diego Santilli es quien ejerce de hecho su función.

 Por Gustavo Veiga

Entre los hechos y el discurso suele mediar un abismo. Gabriela Michetti, la vicejefa de Gobierno porteño, ha estado ausente en 40 de las 43 sesiones de la Legislatura que se realizaron entre el 13 de diciembre de 2007 y el 6 de noviembre pasado, cuando se desarrolló la última. Página/12 averiguó que no presentó un pedido de licencia ante el cuerpo y que sus reiteradas faltas fueron cuestionadas por los diputados de la oposición en el recinto. En declaraciones recientes, la segunda autoridad de la ciudad de Buenos Aires declaró que se había privado de ciertos placeres domésticos desde que inició su tarea en el edificio del ex Concejo Deliberante. “Me hubiese gustado no dejar de cocinar. Hasta que empecé en la Legislatura, el 90 por ciento de las cenas las hacía yo. También perdí juntarme con amigas a tomar un café y charlar un rato”, le dijo la semana pasada a la revista Viva.

En el reglamento de la Legislatura dice que la función del presidente o presidenta “es ejercida por el Vicejefe o la Vicejefa de Gobierno, quien la representa, conduce los debates, tiene iniciativa legislativa y vota en caso de empate”. La Constitución de la ciudad, en su artículo 71, expresa otro tanto. Michetti sólo cumplió con sus tareas legislativas el 13 de diciembre, el 1° de marzo y el 10 de abril. Durante un breve lapso de la primera sesión ordinaria y a cuatro días de haber accedido al gobierno junto a Mauricio Macri, se presentó así ante 48 de los 60 diputados presentes: “Como presidenta de este cuerpo legislativo es para mí un honor y una gran alegría darles la bienvenida a todos los diputados en el día de hoy”. A continuación afirmó: “Tengo un deseo muy profundo, y es que realmente podamos trabajar en buenas relaciones, teniendo como guía de nuestras acciones algo que, creo, todos tenemos en el corazón: la intención de trabajar por nuestros vecinos, representarlos lo mejor posible y encontrar los proyectos, las acciones y las actividades que eleven la calidad de vida de todos nosotros, para hacer una ciudad más amigable, feliz y contenedora. En verdad, aspiro a que nuestras acciones lleven a igualar las oportunidades para todos”.

Michetti, según se desprende de su primera y breve intervención en la Legislatura en once meses, instó a los diputados a que “nuestras conversaciones y discusiones se realicen en ese marco, y no en el de una vocación destructiva o de pelea sin sentido”. De inmediato, dejó en la conducción de la sesión a Diego Santilli. Dos veces más se presentaría en el recinto la máxima autoridad legislativa a lo largo de 31 sesiones ordinarias, siete extraordinarias y cinco especiales en lo que va de 2008. En la mayoría de estas jornadas a las que no concurrió, se votaron temas cruciales para la gestión que encabeza con Macri como la Policía Metropolitana o la reasignación de partidas presupuestarias para aumentarles el sueldo a los maestros. Tampoco estuvo cuando realizó su informe Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gabinete de Macri.

Los diputados Patricia Walsh, de Nueva Izquierda; Martín Hourest, de Igualdad Social; Eduardo Epszteyn y Gonzalo Ruanova, de Diálogo por Buenos Aires, entre otros, pidieron explicaciones en el recinto sobre los faltazos sin obtener respuesta. Para este último, “Michetti y Macri son como De la Rúa; productos vacíos de un buen publicista. Y los sobresueldos del jefe de gobierno a sus funcionarios son una burla igual que el salario que cobra Michetti por haber ido tres veces a la Legislatura”.

En septiembre pasado, fuentes cercanas a la vicejefa de Gobierno habían salido al cruce de las acusaciones que ya se le hacían por sus reiteradas ausencias. “No es como en el Senado, que el vicepresidente de la Nación tiene que conducir el debate: acá lo que se hizo fue vaciar de contenido el cargo de vicejefe, y para conformarlo, dejarle también la posibilidad de que presida las sesiones, pero de ninguna manera ella está obligada.”

La decisión de la vicejefa de gobierno de no asistir al 98,71 por ciento de las sesiones que produjo el cuerpo podría rastrearse también en su tarea como legisladora PRO. A juzgar por sus declaraciones periodísticas, la pasó muy mal en sus cuatro años como diputada porteña. “Lloré día por medio o todos los días cuando llegaba a casa...” Y sobre todo durante los primeros meses, a los que definió como “dramáticos”. Confesó que en la Legislatura vivía en tensión permanente y recibiendo cada intervención de sus adversarios políticos como una agresión.

Michetti delegó en Diego Santilli, el jefe de la bancada PRO, las tareas que debería haber cumplido cuando ganó las elecciones del 2007: entre otras, llamar a los diputados al recinto y abrir las sesiones; dirigir las discusiones legislativas; proponer las votaciones y proclamar su resultado; integrar la Comisión de Labor Parlamentaria; citar a sesiones ordinarias, extraordinarias y especiales; presentar a consideración de la Legislatura el presupuesto de gastos de ésta y requerir a los secretarios de la Legislatura, y a los demás funcionarios, la información necesaria para el cumplimiento de sus funciones y, en general, hacer observar la constitución nacional, la constitución de la ciudad de Buenos Aires y el reglamento de la Legislatura porteña.

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Gabriela Michetti, vicejefa de Gobierno porteño.
 
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