EL PAíS › DUEñOS DE ESTACIONES DE SERVICIO Y TRABAJADORES NO VENDIERON COMBUSTIBLES PARA PROTESTAR POR LA CRISIS DEL SECTOR

Sed de nafta por el cierre de las estaciones

La medida de fuerza se cumplió con alto acatamiento. Generó largas colas en las pocas expendedoras abiertas y algunos incidentes. Amenazan con repetir la protesta por 48 o 72 horas la semana próxima si el Gobierno no les da una solución.

 Por Sebastián Premici

El lockout por 24 horas de los empresarios de las estaciones de servicio, sumado al paro de los sindicatos del sector, dejó como saldo una jornada de bronca entre los automovilistas y tensión en algunas estaciones que no querían acatar la medida de fuerza. Los empresarios y sindicalistas también advirtieron que si la semana que viene no son recibidos por el Gobierno, harán un nuevo boicot de 48 o 72 horas. Así lo anunció Manuel García, titular de la Asociación de Estaciones de Servicios Independientes. Los empresarios reclaman que las petroleras productoras (YPF, Petrobras, Pan American, etc.) bajen sus márgenes de ganancia para que las estaciones de servicio puedan aumentar su rentabilidad del actual 8 por ciento a un 15 por ciento. Además solicitan una baja del componente impositivo de la nafta que se vende en los surtidores. Los sindicatos apoyan estos reclamos para lograr un reajuste salarial. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, recibiría a los empresarios y sindicatos a mediados de la semana que viene.

Desde hace al menos dos años, los dueños de estaciones de servicios –las embanderadas y las blancas– reclaman ante el Estado por la baja rentabilidad del sector, a raíz del congelamiento de las tarifas en los surtidores y del alto componente impositivo de las naftas. “Las petroleras tienen que entender que somos una extensión suya. Si el Gobierno piensa que con un llamado telefónico esto se soluciona, creo que se equivoca. Las bases no lo permitirán”, afirmó García durante una conferencia de prensa (con el lenguaje patronal bien aprendido de la Federación Agraria).

El reclamo parece puntual, que las proveedoras de naftas accedan a ganar menos para que los surtidores aumenten su rentabilidad (del 8 al 15 por ciento) y que bajen los impuestos a las naftas, que hoy representan un 70 por ciento de su precio. Durante el paro y lockout de ayer, Moreno se comunicó con los empresarios para intentar levantar la medida de fuerza antes de la medianoche. Tras el fracaso del llamado telefónico, la medida de fuerza continuó tal cual había sido planificada.

Según señaló Rosario Sica, titular de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina, el acatamiento en todo el país fue del 98 por ciento. “Nuestro reclamo es el de siempre, queremos mayor abastecimiento, que los contratos con las petroleras se renueven automáticamente y que bajen los impuestos a los combustibles”, reseñó Sica.

La mancomunión de trabajadores y empresarios tuvo su episodio de fricción. Durante la madrugada, integrantes del Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicios encintaron los surtidores de una estación de GNC del barrio de Colegiales. Como la empresa siguió proveyendo gas, los gremialistas volvieron más tarde para “persuadir” a los playeros de acatar la medida de fuerza. El periplo entre los sindicalistas y los dueños de la estación de servicio de Alvarez Thomas al 1800 terminó con la intervención policial y la demora de los manifestantes. “Fue un hecho menor, fricciones que siempre surgen con medidas de estas características. No nos vamos a espantar”, se sinceró García.

Detrás del paro y el lockout de ayer existen otros conflictos, que tienen por protagonistas a las estaciones de servicio –blancas y de bandera–, a las petroleras productoras de crudo, refinadoras y al Gobierno. En noviembre del año pasado, el Ejecutivo fijó el precio del crudo para su comercialización interna –vía retenciones– en 42 dólares. Ahora, las refinadoras como Esso y Shell están pagando en algunos casos 56 dólares por el crudo que tienen que comprar para luego abastecer las estaciones de servicio del país. “Hay que tener en cuenta que nosotros compramos en dólares y vendemos en pesos. A medida que aumenta la devaluación, el impacto es mayor”, se quejó ante Página/12 Tomas Hess, gerente de relaciones institucionales de Esso.

En este sentido, como hay petroleras refinadoras que dicen ser perjudicadas por la política de precios del Gobierno y por las propias decisiones de las productoras (como YPF, Petrobras, Pan American), algunas refinadoras apoyaron la protesta de ayer.

Detrás de las medidas de fuerza se conjugaron los intereses de los dueños de estaciones de servicio, los trabajadores que reclaman una recomposición salarial y las petroleras. La amenaza del sector es hacer un nuevo paro (y lockout) de 48 o 72 horas, si durante la semana que viene no se resuelven sus reclamos. De todas maneras, tanto los empresarios como los sindicatos dicen que están dispuestos a negociar.

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El boicot de empresarios y sindicalistas sorprendió a miles de automovilistas.
Imagen: Pablo Piovano
 
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