EL PAíS › LOS SEMINARIOS DE FORMACION CIVICA QUE ORGANIZA LA SOCIEDAD RURAL

Manual de autoayuda para el candidato rural

La escuela de cuadros que dirigen Hugo Biolcati y el consultor Felipe Noguera. El test para elaborar el índice del buen aspirante a político. La intención de llenar el Congreso, legislaturas provinciales y locales con “la gente del campo”.

 Por Alejandra Dandan

“A ver, levante la mano quien alguna vez tuvo una experiencia en política.”

Unos 15 simpatizantes de la Sociedad Rural levantan la mano.

“Ahora, levanten la mano quienes se van a presentar en las próximas elecciones.”

Esta vez, 150 productores levantan la mano.

“¡Bien! –se oye al moderador–: Necesitaba saber si estoy en el lugar correcto.”

La escena no es de una asamblea pentecostal, aunque lo parece: el campo decidió salir a cazar candidatos alistando de ese modo a su propia gente. En un enorme galpón de la Sociedad Rural de Paraná, unos trescientos ruralistas se reunieron el martes pasado para el comienzo de los seminarios de formación cívica, una suerte de escuela de cuadros políticos, organizada por la Sociedad Rural, con clases que se repetirán en distintos puntos del país y que ya tuvieron como docentes al rabino Sergio Bergman y al ex viceministro de Defensa Vicente Massot. La estrategia de la entidad que representa a los grandes estancieros es sumarse a las boletas de los distintos partidos, no crear una estructura propia ni apostar sólo a un sector, y trabajar dentro de los espacios legislativos como un interbloque. “Somos como los agentes de inversiones financieras –grafica un vocero de la SRA–. Tenemos que apostar un poco a los bonos, otro en acciones y en el dólar; si jugamos sólo con uno podemos perder, así por lo menos diversificamos los riesgos.”

En la primera semana, por la mesa de docentes pasó el rabino Sergio Bergman, quien durante un acto organizado por el ingeniero Juan Carlos Blumberg cambió la palabra libertad por seguridad al entonar el himno; el director del diario bahiense Nueva Provincia Vicente Massott, quien tuvo que renunciar como viceministro de Defensa de Carlos Menem por reivindicar la tortura, y el consultor Felipe Noguera, el hombre que creó el eslogan de “ponete la escarapela por el campo” y mezcla lecciones de cívica con exitosas recetas de televisión.

“La política se reduce cada vez más a lo local”, dijo Noguera, casi al comienzo del encuentro. “Aquí no hay más ideologías, las ideologías no existen y lo que existen son grupos de intereses, desde Greenpeace al campo”, explicaba cual Fukuyama ante los socios de la entidad que tiene entre sus fundadores a la familia Martínez de Hoz.

En el corto plazo, la escuela de cuadros políticos del agro intentará conseguir la mayor cantidad de candidatos posibles para las próximas elecciones legislativas. Un ejército capaz de copar lugares en el Congreso nacional, en las legislaturas provinciales y en los concejos de cada pueblo. Quienes hacen los números esperan asegurarse este año un piso de 10 a 12 por ciento de legisladores propios en el Congreso y entre 25 a 33 por ciento en 2011.

A clases

El martes a la tarde, en Paraná, todo está preparado para el comienzo. Una pulposa promotora de agroquímicos recibía, planilla en mano, a los chacareros que se acercaban al predio. “Perdón, si usted es productor, ¿podría darme unos datitos?”, preguntaba amablemente. Como un gringuísimo Ho Chi Min en campaña proselitista, Hugo Biolcati salía al paso de los que llegaban. Primero diez, después veinte, cincuenta, cien y hasta trescientos fueron los hombres y mujeres de regios sombreros blancos que iban obligando a aumentar la distribución de sillas y del ampuloso parking. Detrás de una mesa, Biolcati hacía pasar a sus invitados.

Como sucedió en Bahía Blanca un día más tarde, el primer seminario estuvo conducido por el referente local de la Sociedad Rural. En este caso, Luis Miguel Etchevere, presidente de la Sociedad Rural de Entre Ríos y cuya familia es propietaria del diario más importante de la provincia. Detrás de él tomó la palabra Noguera, quien pasó de hablar de Barack Obama y de las campañas políticas europeas a resolver con lógica del pragmático “llame ya” preguntas bien francas: cómo se hace para hablarle del campo al supuesto “indiferente” de Buenos Aires. O cómo convencer a “la gente”, por ejemplo, de que llueve cuando en el cielo brilla el sol: “Tienen que saber que la realidad es lo que percibe la gente, y esto viene de las escuelas de psicología infantil de Estados Unidos y es lo que hace que el otro actúe según lo que tiene en la cabeza: así es que si la gente cree que va a llover, va a salir con paraguas e impermeable, aunque no llueva”.

Con paraguas y fórmulas capaces de inventar hasta la lluvia, Etchevere presentó al consultor como matemático egresado en Oxford en 1978, doctorado en el Instituto Di Tella en 1982, profesor en Estados Unidos, ex socio del estudio Manuel Mora y Araujo y asesor de más de 50 campañas presidenciales de primer orden. No dijo que entre los asesorados estuvieron los líderes de la derecha centroamericana y que trabajó con Domingo Cavallo, Carlos Menem, Jorge Sobisch, Hilda “Chiche” Duhalde, Ricardo López Murphy y Francisco de Narváez. Desde hace dos años, asesora a la Rural.

Indice del buen candidato

El año pasado, en pleno conflicto con el campo, Noguera creó un Indice de Diálogo con una serie de preguntas con las que creía poder controlar, día a día, cómo iban las negociaciones entre el campo y el Gobierno. Esta vez, diseñó un índice para los nuevos tiempos: Indicador del Candidato Ideal.

“Si usted va a participar de las elecciones –dijo, de pronto– decídase ya, no espere a junio ni a julio, y hágase las siguientes preguntas:

1. ¿Quiero este cargo?
2. ¿Sé lo que quiero hacer? ¿Lo puedo lograr?
3. ¿Este es mi momento? Porque a Obama –explicó– le faltaba carrera política para llegar a ser presidente, pero un día entendió que éste era su momento: ‘si me presento ahora me votan –se dijo–, más tarde no sé’.
4. ¿Soporto los insultos, los chismes, las mentiras? Hay que respondérselo, explicó, porque a lo mejor no los soporto y entones es mejor no presentarse.
5. ¿Puedo ganar? Hay que ser realista con esto.
6. ¿Sé perder? ¿Estoy preparado psicológica y financieramente para perder?
7. ¿Estoy preparado para ganar? ¿Puedo dejar el trabajo? Porque a veces ganar es un problema.
8. ¿Puedo conseguir recursos? Y atención: no se puede hacer política sin recursos, si no tiene recursos no va a llegar muy lejos.
9. ¿Estoy preparado para asumir el poder? Yo creo que el poder es una enfermedad mental, así es que les recomiendo conversar de este tema con quienes han pasado por la misma experiencia.”

En el galpón, todos siguieron la prédica como quien sabe que puede quedar afuera con medio segundo de videojuego. “Si usted contesta que no alguna de estas preguntas –les dijo Noguera– espere a otro momento; pero si contesta que sí a todas, empiece a buscar a un consultor.”

En la SRA admiten que tienen un “problema de estrellas”. Como sucedió con los otros sectores de “el campo”, recibieron ofertas de varios partidos políticos pero aún no tomaron posición porque temen quedar aislados dentro de las estructuras partidarias: “Si se presentan Luciano Miguens o Mario Llambías –explicó una fuente de la SRA–, la corporación política va a terminar neutralizándolos, por eso necesitamos sumar a más”.

La Federación Agraria Argentina trabaja hace cinco años en la formación de cuadros. La SRA no sólo no lo hace, sino que hasta ahora no dejaba que sus socios participaran en política partidaria. “Aquel que decidía hacerlo tenía que renunciar o tomar una licencia. A partir de ahora eso va a ser distinto, y quien quiera participar contará con todo el apoyo”, reconoció Biolcati.

La SRA eligió para empezar sus cursos de adoctrinamiento la provincia de Entre Ríos, lugar simbólico de la protesta del campo, origen del reclamo del año pasado y cuna del mediático Alfredo De Angeli, quien estuvo el martes sentado como invitado. También se vio a Alfredo Bell, jefe local de la FAA, representantes del PJ disidente y de PRO. También hubo integrantes del Partido Popular de la Reconstrucción (PPR), una organización nutrida por ex carapintadas que acompañaron a Aldo Rico en el alzamiento de la Semana Santa del ’85 (ver aparte).

El final

A las nueve de la noche entró en escena el mediático Sergio Bergman. Noguera citó a Lenin, y él mencionó a Juan Pablo II. Propuso la creación de un libro “no del escrache sino de la Memoria de la República” para anotar a los legisladores que votaron a favor de tres leyes mordaces: la 125, el traspaso de las AFJP al Estado y la ley del blanqueo de capitales. Y entre bendiciones, referencias a Dios y a Néstor, el rabino coló alguna metáfora de la inseguridad: “¿Qué queda después de una manifestación? Nada –dijo–: las manifestaciones son volátiles, al otro día no se sabe quiénes estuvieron, así que lo que hay que hacer a partir de ahora es empezar a seguirlos a todos, poniéndoles un Lo Jack”.

El miércoles, el seminario se repitió en Bahía Blanca. Ese día, la clase de educación democrática la dio Massot, quien alguna vez calificó a las Madres de Plaza de Mayo y a los desaparecidos como “cabos sueltos” de una “guerra civil y sucia” en la que existieron “excesos inevitables” y que hizo famoso su diario por incluir cruces esvásticas en los crucigramas de la contratapa.

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