EL PAíS › EL ROL DE HILDA “CHICHE” DUHALDE EN EL ARMADO DE CENTRODERECHA

Más que una dama de compañía

Mientras Eduardo Duhalde se mantiene en segundo plano, su mujer pone el cuerpo y la cara por el trío Solá-Macri-De Narváez: recorre la provincia en busca de apoyos y trata de restarle adeptos a Néstor Kirchner en el segundo y tercer cordón del conurbano.

 Por Martín Piqué

Es una pareja con los roles bien definidos. El elige el bajo perfil y la recepción de visitantes que lo consultan como consejero. Sus invitados le reconocen su función de ideólogo de la nueva expresión del centroderecha peronista: el trío Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco de Narváez. Ese es el rol que le confieren a Eduardo Duhalde los dirigentes que lo visitan en su casa de Lomas, en el San Juan Tennis Club, en la oficina del Movimiento Productivo Argentino (MPA) o en la quinta Los Caudillos, propiedad de su eterno amigo Hugo Toledo. Si Duhalde prefiere el bajo perfil, su mujer asume la tarea de recorrer el territorio. Acompañada por la ex diputada Marina Cassese y el ex secretario de Deportes Fernando Galmarini, suegro del jefe de Gabinete Sergio Massa, Chiche está lanzada en su nuevo objetivo. Su compromiso es caminar la provincia para sumar voluntades para la lista de Felipe Solá. “La tarea de Chiche es cohesionar el espacio y ganar la confianza del voto peronista”, contó a Página/12 uno de sus colaboradores más cercanos.

Los movimientos de la senadora González de Duhalde son los de una candidata sin candidatura. En quince días estuvo en Salto, Colón, La Matanza y Hurlingham. En sus recorridas por el distrito la acompañan Cassese, Galmarini, el diputado provincial Gabriel Villegas y una nueva adquisición, que cerca de Chiche consideran rutilante: el abogado mediático Roberto Damboriana, quien patrocina a la familia de José Luis Frano, el joven degollado en San Bernardo. Damboriana fue candidato a intendente por el macrismo en Pilar. En La Matanza Chiche sumó el apoyo de la FTV disidente, un grupo escindido de la organización social fundada por Luis D’Elía. En el último mes, la senadora estuvo dos veces en el barrio El Tambo, de Laferrere, epicentro de la construcción territorial de D’Elía. El matancero vive allí desde principios de los ochenta. El jueves, Chiche visitó barrios pobres de Hurlingham y se entrevistó con líderes locales.

Dentro del mapa del peronismo disidente, Chiche aparece más vinculada al empresario mediático Francisco de Narváez. Su yerno, Gustavo Ferri, es uno de los hombres claves del equipo de campaña del dueño de radio La Red y copropietario del Canal América. Junto a Ferri trabaja el ex diputado Alfredo Atanasof, jefe de Gabinete durante la presidencia de Duhalde. Con De Narváez también está actuando Galmarini. En los últimos quince días, Galmarini acompañó al candidato del tatuaje en el cuello en una recorrida por el interior bonaerense. Estuvieron en Tandil y Madariaga escoltados por el ex intendente de Dolores Alfredo “Tati” Mackievi. Consultado por Página/12, Galmarini vaticinó un muy buen resultado para Solá, De Narváez y Macri en la elección bonaerense. “No sé si Kirchner será el rival, pero aunque lo sea, le veo muchas posibilidades a Felipe y al Colorado. Más lo que puede aportar Macri en el conurbano”, se entusiasmó.

En la tarea de reunir más apoyos y encolumnar a los que ya están, Chiche reparte su tarea con otras caras del peronismo disidente. Con la aprobación de Solá y De Narváez, los encargados de recorrer la primera sección electoral –norte y oeste del conurbano– son el ex vocero presidencial Eduardo Amadeo, el ex ministro de la Producción Carlos Brown y el sindicalista Horacio Alonso, de la Asociación Judicial Bonaerense, gremio afiliado a la CTA. En la tercera sección electoral, que reúne a todo el sur del conurbano, el responsable de organizar una estructura política es el diputado provincial Osvaldo Mércuri. De viejos odios con Solá, Mércuri firmó la reconciliación en una cena de despedida del año, a fines de diciembre. Se trató de una reconciliación pública, y fue la comidilla de la cena organizada por la Fundación Ecológica por una Vida Mejor, creada por Mércuri hace muchos años.

Las incursiones de Chiche por el conurbano tienen como objetivo no declarado hacer menguar el apoyo que Néstor Kirchner sigue cosechando en el segundo y tercer cordón. Allí viven los bonaerenses más pobres. Las encuestas reflejan que esos distritos quizá son, sobre todo en estos días, el principal bastión del kirchnerismo. Chiche suele planificar su trabajo con la ex ministra de Desarrollo Social Nélida “Chichi” Doga y la ex diputada provincial Elsa Lara. También la suele acompañar Cassese, alineada con el ex director del Bapro, el diputado Jorge Sarghini. Consultada por Página/12, Cassese no ocultó su optimismo por las chances de Solá y De Narváez. “Tienen posibilidades ganadoras. El electorado va a estar distribuido en tercios. El pueblo, en general, cree que el peronismo es una garantía de gobernabilidad y de recuperación del modelo de desarrollo. El justicialismo de la provincia tiene cuadros económicos de mucha talla, como Sarghini y Gerardo Otero. No se puede seguir probando. Ya con Cristina tenemos un ejemplo de lo que pasa cuando gobierna alguien que no tiene ninguna experiencia”, acicateó Cassese.

Confianza es lo que sobra. Imaginan que la posibilidad de un triunfo irá creciendo a medida que avance la campaña, con la ayudita del conflicto rural y la cruzada mediática por la seguridad. Y Chiche, a pesar de su conocida antipatía por Solá, quiere llevarse parte del mérito.

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Hilda “Chiche” Duhalde recorre la provincia de Buenos Aires y pregona a favor del trío Solá-Macri-De Narváez.
Imagen: DYN
 
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