EL PAíS › AUTOPSIA A LOS RESTOS DE ANGELELLI

La exhumación

Los peritos de la Corte Suprema realizaron la autopsia del cuerpo del obispo muerto en 1976 para investigar si fue un asesinato.

Peritos forenses de la Corte Suprema de Justicia realizaron ayer una autopsia de los restos del ex obispo riojano Enrique Angelelli, con el objetivo de determinar si fue asesinado por orden de la dictadura militar o si falleció a causa de un accidente automovilístico en agosto de 1976. El juez federal de La Rioja, Daniel Herrera Piedrabuena, informó ayer que “no hubo ningún inconveniente para realizar la pericia”, que los forenses encontraron “un cuerpo esquelético y tejido óseo desarmándose por el tiempo y la humedad”, pero que “la base craneal está en condiciones de ser analizada”. El detalle es importante, porque podría confirmar la versión según la cual Angelelli murió víctima de un golpe en la nuca. Los resultados de la autopsia se conocerán dentro de dos semanas.

Angelelli murió el 4 de agosto de 1976, mientras investigaba el asesinato de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, ocurrido dos semanas antes en Chamical. Viajaba en camioneta desde esa localidad hacia La Rioja cuando el vehículo volcó y el ex obispo apareció muerto en medio de la cinta asfáltica de la ruta nacional 38, a la altura de Punta de los Llanos. Tres décadas después, la Justicia se dispone a determinar si murió a causa del vuelco, si el accidente fue provocado o si fue rematado de un golpe en la cabeza. La pericia incluirá un análisis de ADN para confirmar si es el cuerpo de Angelelli, ante la posibilidad de que pueda haberse cambiado el cadáver para entorpecer futuras investigaciones.

La necropsia se desarrolló cuatro días después del suicidio del capitán Alfredo Marcó, quien había anticipado el asesinato del sacerdote durante una sesión de torturas en la cárcel de La Rioja. Según el testimonio del ex preso político Plutarco Antonio Schaller, los capitanes Marcó y Goenaga le dijeron que Angelelli, junto con el psiquiatra Raúl Fuente y el periodista Alipio Paoletti “iban a ser muertos, porque eran los tres principales ideólogos de la guerrilla en La Rioja”. Marcó, de 66 años, se mató de un tiro en la sien en la cama de su casa.

Los restos de Angelelli fueron trasladados el martes a la noche desde una cripta en el interior de la catedral de La Rioja hasta la morgue judicial. La pericia estuvo a cargo de los forenses Luis Alberto Bosio, Fernando Trezza y Víctor Cohen, bajo la mirada del perito Mario Vignolo, que participa a pedido de la Iglesia Católica.

María Elena Cosiano, sobrina del ex obispo y querellante en la causa, aseguró que se trató de “un asesinato premeditado” y que Angelelli era consciente del riesgo que corría. “Sabía lo que podía pasarle y que el círculo se cerraba, pero tenía mucha tranquilidad y explicaba ese círculo con un dibujo. Hacía una espiral y me decía: ‘Acá están Carlitos y Gabriel, aquí está Wenceslao (el soldado Villafañe, también asesinado) y aquí estoy yo’”, comentó la sobrina. Cosiano agregó que la última vez que vio a su tío fue a principios de julio y reclamó ubicar el deceso “en el contexto de lo que sucedía en el país”. “¿Quiénes lo perseguían a Angelelli? El pueblo no lo perseguía”, concluyó.

El secretario de Derechos Humanos de Córdoba y ex militante católico Miguel Baronetto sostuvo que “esto fue un atentado, un hecho provocado”, y destacó que “hay voluntad en avanzar en lo que todo el mundo sabe”. “Es necesario hacer esa apuesta, ya que hay probabilidades de que exista una mayor precisión en cuanto a cómo fue asesinado”, concluyó Baronetto, quien responsabilizó como autor ideológico del crimen a Luciano Benjamín Menéndez, ex jefe del Cuerpo III durante la dictadura.

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La exhumación de los restos del obispo Angelelli.
Imagen: DyN
 
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