EL PAíS › OPINIóN

Sobre lealtades y votos

 Por Fernando Krakowiak

La derrota electoral del domingo los puso en el ojo de la tormenta. El ex presidente Néstor Kirchner se recostó en los intendentes del conurbano bonaerense para tratar de obtener una diferencia amplia que le permitiera contrapesar el traspié que se esperaba en el resto de la provincia. Sin embargo, la victoria en esos distritos fue muy ajustada e incluso en varios terminó perdiendo, lo que sentenció la suerte de la elección. A partir de ese momento, las sospechas sobre punteros oficialistas jugando a dos puntas se acrecentaron y se comenzó a mirar con lupa la diferencia entre los resultados a diputados nacionales y a concejales para tratar de encontrar indicios que dieran con los “traidores”. Página/12 analizó los resultados en los 24 partidos del conurbano y en la mayoría de los casos no surgen diferencias que les den crédito a las visiones conspirativas. En diez distritos, Kirchner sacó más votos que los concejales que lo apoyaban y en los 14 restantes la diferencia a favor de los legisladores comunales fue de 102.130 votos en total, de los cuales el 66 por ciento se concentró en apenas tres partidos: Tigre, Berazategui y Almirante Brown. Las causas no tienen necesariamente que ver con traiciones sino con errores políticos y realidades sociales particulares.

La situación más comprometida es la de Tigre. Allí la lista de concejales del Partido Justicialista, encabezada por Malena Galmarini de Massa, la esposa del jefe de Gabinete, obtuvo 82.877 votos (53 por ciento), mientras que la de Kirchner y Scioli sólo cosechó 55.897 votos (39 por ciento). La explicación es sencilla. Además de ir con Kirchner, Malena también fue al frente de la lista Acción para Crecer, que no se referenció en ningún candidato a diputado, y logró 23.644 votos (15,1). Ahí estuvo la diferencia que por estas horas le debe estar generando más de un dolor de cabeza al jefe de Gabinete.

Diferente es lo ocurrido en Almirante Brown. Los concejales kirchneristas obtuvieron 127.862 votos (53,19) y la lista de diputados 108.436 (43,2). Esos 10 puntos de diferencia son 19.426 votos que se fueron fundamentalmente a Unión-PRO, fuerza que quedó segunda con 30,2 por ciento. En este distrito gobierna Darío Giustozzi, uno de los intendentes que tiene mejor relación con Néstor Kirchner, quien jura que no llamó a cortar boleta. La “fuga” se produjo fundamentalmente en Adrogué, el barrio de mayor poder adquisitivo, donde ganó Unión-PRO para diputados y se impuso la lista oficial de Giustozzi para concejales, aunque tampoco fueron tan buenos como se esperaban los resultados en otras localidades. Estos datos rompen, una vez más, con el mito del clientelismo y la escasa autonomía del electorado bonaerense.

En Berazategui ocurrió algo similar. Los candidatos a concejales del oficialismo consiguieron 85.460 votos (58,7), mientras que los diputados nacionales “apenas” 64.129 votos (42,5 por ciento). “Creo que el electorado fue un poco injusto con el doctor Kirchner”, aseguró el intendente Juan José Mussi, ex ministro de Salud de Eduardo Duhalde, quien también atribuyó lo ocurrido a la conducta díscola de algunas zonas de clase media como Ranelagh y a lo que pasó en countries y barrios cerrados.

Donde también hubo diferencia a favor de los concejales oficialistas y en detrimento de Kirchner, pero menos significativas, fue en Ezeiza (5811 votos), Tres de Febrero (5163), Hurlingham (4930), Esteban Echeverría (4690) y Avellaneda (2746). En Tres de Febrero, por ejemplo, se posaron algunas sospechas sobre el intendente Hugo Curto, por la ajustada derrota que sufrió Kirchner allí ante De Narváez (33 a 31 por ciento), mientras su lista oficial de concejales ganó (35 a 30 por ciento), pero lo cierto es que la diferencia que obtuvo Curto fue menor a la que le había sacado a Cristina Kirchner en 2007. Además en esta ocasión ganó en un barrio de clase media tradicionalmente adverso como Ciudad Jardín donde Kirchner salió tercero y no hay forma de atribuir esa conducta a un supuesto juego a dos puntas de los militantes.

El kirchnerismo también sufrió “fuga” de votos a nivel de diputados en dos distritos de extrapartidarios aliados que tienen una fuerte clase media antikirchnerista: San Martín (6759) y Vicente López (1653). Allí gobiernan Ricardo Ivoskus (ex ARI) y Enrique García (un radical K), respectivamente. En San Martín, Kirchner y Scioli obtuvieron 63.119 votos (31,5 por ciento). A nivel local, la lista respaldada por el intendente Ivoskus ganó la elección con 62.353 votos (31,9 por ciento). Además, el Frente para la Victoria sumó 28,371 votos (14,5) con su propia lista. Esas dos fuerzas en conjunto lograron el 46,4 por ciento, 27.600 votos más que los conseguidos por el oficialismo para diputados nacionales, pero Ivoskus cuenta en su haber con los votos de una lista que sólo llevó candidatos a concejales y que cosechó 21.300 votos de ese total. Se supone que los que eligieron esta lista no optaron por Kirchner porque si no se hubiesen inclinado directamente por la boleta que llevaba a los candidatos del intendente junto al ex presidente. Al descontar esos 10 puntos, la brecha entre diputados nacionales y concejales kirchneristas se reduce a un 4 por ciento que posiblemente votó por el PJ a nivel local y por De Narváez a nivel nacional, pero no es un caudal relevante.

En Vicente López, por su parte, Kirchner logró 26.696 votos (16,5) y las dos listas locales que lo apoyaron 28.322 en conjunto (17,5). Una fue la del PJ que sacó 13.409 votos (8,4) y la otra la del histórico intendente Enrique García, un aliado del ex presidente que cosechó 14.493 votos (9,1). García también fue con una lista vecinal, pero obtuvo menos votos de los que sacó junto a Kirchner (13.918 votos, 8,75). El ganador en este distrito fue Unión-PRO con 32 por ciento a nivel distrital y 38 por ciento en la compulsa por los diputados.

También hubo algunos distritos donde Kirchner sacó más votos que sus candidatos a concejal. En San Miguel, la lista de diputados nacionales del PJ logró 37.832 votos (29,7) y quedó segunda detrás de Unión-PRO. Mientras que los candidatos a concejales respaldados por el intendente oficialista Joaquín De la Torre sumaron 22.241 (17,9) y la colectora del kirchnerista Franco La Porta otros 11.978 votos (9,7). En el distrito especulaban con que, como ha ocurrido otras veces, algunos vecinos votaron a Kirchner a nivel nacional y a Aldo Rico en el municipio, que ganó con 38.620 (31,3 por ciento). Lomas de Zamora fue otro de los partidos donde Kirchner obtuvo más apoyo que los candidatos locales que lo respaldaron. El Frente para la Victoria sacó 107.427 votos para diputados nacionales (36,3 por ciento). El intendente oficialista Jorge Rossi, pese a haber ganado, logró sólo 63.590 votos (22,21), la colectora del interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, aportó otros 26.297 votos (9,2) y la lista Verde Bonaerense de la diputada Marcela Bianchi consiguió 15.564 votos (5,4). Esos tres respaldos sumaron 105.451 votos en total. Se especula que además Kirchner captó la adhesión de algunos otros vecinos que cortaron boleta.

La derrota electoral fue un duro golpe para el oficialismo, pero los datos no dejan en evidencia una acción coordinada para boicotear al ex presidente. Aún si Kirchner hubiese sacado tantos votos como el conjunto de los candidatos a concejales del conurbano también hubiese perdido, ya que la diferencia que obtuvo De Narváez fue cercana a los 180 mil sufragios. Lo que le faltó al Frente Justicialista para la Victoria no fueron lealtades partidarias sino votos.

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Imagen: Bernardino Avila
 
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