EL PAíS › ALEGATOS EN EL JUICIO DEL CUERPO I DEL EJéRCITO

Defensa de la represión

Hubo “una guerra subversiva”, en la que se cometieron “errores y excesos”. El actual proceso de justicia es sólo el producto “del descomunal esfuerzo desarrollado por la izquierda nacional e internacional”. “Es la ley del Talión a través de la Justicia”, léase una venganza. Las afirmaciones pertenecen al ex juez de la dictadura Norberto Giletta, quien ayer alegó frente al Tribunal Oral Federal 5 y pidió la absolución de su cliente, el general retirado Jorge Olivera Róvere, imputado por un centenar de privaciones ilegales de la libertad y cuatro homicidios en 1976, cuando era jefe de la subzona militar Capital Federal. Hoy a las 9.30 será el turno del coronel retirado y abogado Bernardo José Menéndez, el primer imputado por delitos de lesa humanidad que se defiende a sí mismo.

“En toda guerra se producen muertes y desapariciones. Los hombres destruyen principios”, enseñó Giletta padre, que durante la dictadura y asistido por su secretario Alfredo Bisordi rechazaba sistemáticamente los hábeas corpus presentados por familiares de desaparecidos. “Los hechos que en este proceso se juzgan pertenecen a una guerra antisubversiva. No fueron secuestros ni privaciones ilegales de la libertad, fueron detenciones, violentas o no, efectuadas en ejercicio de un mandato político, propio de la guerra”, explicó. Agregó que, “como en toda guerras, hubo errores y excesos”.

El abogado sugirió que durante la dictadura hubo “yuxtaposición de mandos” en el área metropolitana, intentó ridiculizar la idea de “aparato organizado de poder” y responsabilizó a la Policía Federal y a la Armada por la mayoría de los hechos que fueron imputados a Olivera Róvere. Junto con su hijo homónimo, Giletta alegó durante más de tres horas y no se privó de ironizar. “Ya que estamos ahí, ¿por qué no responsabilizar a la empresa Ford por fabricar autos que servían a los secuestros o a la empresa que proporcionaba corriente eléctrica usada para las sesiones de tortura?”, planteó. “Que quede claro. Las órdenes ilícitas se entremezclaron dentro de la estructura legal de la lucha contra la subversión”, sugirió. El ex juez invocó la “cosa juzgada”, la prescripción de los crímenes por el paso del tiempo, pidió la nulidad de todas las pruebas, la absolución de su cliente y las costas a las víctimas. “De ese modo se habrá hecho justicia”, concluyó.

Ex mano derecha de Carlos Suárez Mason, jefe del Primer Cuerpo de Ejército, Olivera Róvere es juzgado por 121 secuestros. La mayoría de las víctimas estuvieron en cautiverio en los centros clandestinos Atlético, Banco, Olimpo y Automotores Orletti, y sólo nueve sobrevivieron para contarlo. También rinde cuenta por los crímenes de los uruguayos Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw. Tanto los querellantes como el fiscal Félix Crous pidieron que se lo condene a la pena de prisión perpetua.

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Los acusados atrás del abogado Norberto Giletta, ex juez de la dictadura.
Imagen: Télam
 
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