EL PAíS › LA CAUSA TRUCHA POR LA QUE INTERVINIERON LEGALMENTE DOS TELEFONOS

Pinchaduras insólitas

Burstein, de Familiares de la AMIA, y el empresario de medios Avila aparecen en una causa en Misiones por homicidio y piratería del asfalto. Oyarbide tuvo un increíble diálogo con el juez de la causa en Misiones.

 Por Raúl Kollmann e
Irina Hauser

El juez Norberto Oyarbide pedirá mañana, a un juzgado de Misiones, la falsa causa en la que se involucró a un familiar de las víctimas de la AMIA en un homicidio y en el delito de robo de camiones. Con el argumento de que se investigaba ese expediente apócrifo a Sergio Burstein, dirigente de la agrupación Familiares, se le intervino el teléfono a principios de septiembre con el claro objetivo de escuchar sus conversaciones sobre la causa AMIA. La maniobra fue tan grosera, que cuando Oyarbide llamó a Misiones para averiguar por qué se había dispuesto la intervención telefónica, el diálogo terminó de la siguiente manera:

–Mire que Burstein es uno de los familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA –le dijo Oyarbide al juez misionero José Luis Rey.

–Ah, entonces tal vez hubo un error. Ya mismo voy a disponer que se termine con la intervención telefónica –respondieron desde Misiones.

Ese diálogo demuestra que no había intención de investigar ningún homicidio o robo de camiones, porque en ese caso hubieran mantenido la intervención telefónica a rajatabla. Otro dato curioso es que toda la jugada fue revelada a Burstein por un llamado anónimo a su domicilio. La misteriosa voz sólo dijo: “Jorge ‘El Fino’ Palacios mandó a pincharte el teléfono y lo está haciendo desde un juzgado de Misiones”. Para completar la anomalía, este diario pudo comprobar que en la misma causa judicial trucha de Misiones también se dispuso intervenir el teléfono de Carlos Avila, el creador de Torneos y Competencias. Parece evidente que alguien quería espiar sus diálogos con funcionarios del Gobierno en momentos en que se estaba resolviendo el tema de las transmisiones de fútbol.

El expediente que abrió Oyarbide no deja de sorprender:

- Cuando Burstein estaba en Nueva York, en la delegación a la ONU que encabezó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sonó el teléfono de su casa. Atendió su hija y la voz masculina advirtió que Burstein tenía intervenido el teléfono y que Palacios era quien impulsó la acción.

- Lo asombroso es que Burstein tiene siete teléfonos a su nombre, pero sólo se ordenó la intervención de uno: el que utiliza para las cuestiones relacionadas con la causa AMIA. Si a una persona se la investiga por un homicidio, se averiguan todos los teléfonos que están a su nombre y se intervienen todos. En este caso, parece claro que sabían qué celular era el que usaba el integrante de Familiares para hablar las cuestiones relativas a la investigación del atentado.

- Cuando la voz anónima hizo la advertencia, Burstein, también en diálogo con integrantes del Ministerio de Justicia, presentó una denuncia y eso llevó a intervenir a Oyarbide.

- El magistrado recibió un informe de la SIDE en el que efectivamente señalan que el teléfono está intervenido, por orden del Juzgado número 1 de Posadas, Misiones. El juez que firmó la orden se llama Horacio Gallardo, pero dado que está enfermo, José Luis Rey firmó la prórroga de la intervención telefónica. Se dice que los dos magistrados tienen vínculos con el ex gobernador Ramón Puerta.

- Según le contó el magistrado misionero a Oyarbide, la causa en la que se pidió la intervención se inició con una denuncia de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal. En esta dependencia revistó Palacios antes de su retiro en 2004. Además se supone que el Fino no sólo sigue teniendo influencia allí sino también en Misiones. Cuando estaba al frente de la Unidad Anterrorista, Palacios estableció un importante grupo operativo en la Triple Frontera, con base en Misiones.

- Las sorpresas no terminaron allí. Siguiendo el rastro del llamado telefónico anónimo, se pudo determinar que se hizo desde un locutorio. Según trascendió, se hizo ya un análisis de las imágenes de las cámaras de seguridad del locutorio a la hora exacta en la que se hizo la comunicación. Eso permitió identificar al sujeto que la hizo, con nombre y apellido. Hasta el momento no trascendió quién es ni a qué se dedica ni por qué le hizo la advertencia a Burstein. Este, que ya conoce los datos, afirmó que no conoce al individuo. Es más, el integrante de Familiares hace 20 años que no pisa Misiones.

Una de las hipótesis es que el espionaje a Burstein tenía como objetivo escuchar sus conversaciones con el fiscal Alberto Nisman y con algún otro funcionario judicial. Podría ser que apuntaban a recusar al fiscal e incluso al juez Ariel Lijo. Nisman adelantó que mañana se presentará ante el juez Oyarbide para interiorizarse del expediente.

Para redondear las movidas insólitas, Página/12 pudo determinar que en el mismo expediente también se pidió la intervención del celular de Carlos Avila, al que igualmente vincularon con el homicidio y la piratería del asfalto. Por los datos que la Justicia recogió en las últimas horas, ya en 2007 hubo un espionaje del celular de Avila, pero ahora lo incorporaron en el insólito expediente misionero. Cuando se abrió la crisis entre la AFA y el Grupo Clarín, Avila fue un hombre de consulta de la Casa Rosada. Hubo algún momento en que se rumoreó que el creador de Torneos podría tomar el comando de toda la movida para que el fútbol se pudiera ver sin restricciones. La hipótesis más probable es que alguien quiso espiar lo que Avila hablaba con los funcionarios del más alto nivel de la Casa Rosada. La decisión de Oyarbide de pedir el expediente de Misiones podría echar luz en algunos de los interrogantes de este caso de espionaje. Por ejemplo, se sabrá qué persona de la Superintendencia de Investigaciones de la Federal envió a Misiones la acusación por homicidio y piratería del asfalto contra Burstein y Avila, y cuáles son los fundamentos. Tal vez ése sea el primer paso para constatar o descartar lo que dijo la voz anónima: que Palacios estaba detrás de los pedidos de intervención telefónica. Una cosa es segura: el espionaje existió. Esto fue admitido, ante Oyarbide, tanto por la SIDE como por el juzgado de Misiones.

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