EL PAíS › CóMO FESTEJARON EL BICENTENARIO LOS DIRIGENTES OPOSITORES

Bajo el sol del 25

La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, paseó por la 9 de Julio. El vicepresidente Julio Cobos, en Mendoza. Francisco de Narváez fue a la Catedral, con Mauricio Macri, que además izó la bandera, tomó chocolate caliente y fue a la cena de la Presidenta. Ricardo Alfonsín estuvo de campaña y en la Casa Rosada. Eduardo Duhalde, de vacaciones.

 Por Miguel Jorquera y Werner Pertot

- Carrió de paseo. Elisa Carrió eligió caminar “como una más” por las calles de Buenos Aires. El 24 de mayo a la noche, paseó por la 9 de Julio y vio el espectáculo en la fachada del Teatro Colón desde afuera. No se acercó a la alfombra roja ni por casualidad. Después, se arrimó al espectáculo de Tango y vio el show de Soledad Pastorutti. “Estaba copada con la Sole”, cuentan en su entorno. Ayer se levantó, fue a misa como es habitual (no asistió al Tedéum porteño). Y volvió a salir a caminar. Dicen quienes la conocen que estaba conmovida con “el clima que palpó en las calles, entre la gente”.

- Cobos en sus pagos. El vicepresidente Julio Cobos volvió con su familia el 24 a la noche para Mendoza luego de participar de la gala en el Teatro Colón. Viajó en un avión que le facilitó el gobierno nacional. A primera hora, estuvo en el Tedéum de la Iglesia de San Francisco, en Mendoza, donde está enterrada Merceditas, la hija de San Martín. Allí Cobos se encontró con el gobernador Celso Jaque y el intendente Víctor Fayad. “Celebremos el 25 de Mayo y dejemos el resto de lado”, planteó ante la prensa. Luego del oficio religioso, saludó a Jaque y partió hacia Junín, donde lo recibió el cobista Mario Abed. Juntos, participaron del acto oficial, en el que se descubrió una réplica de la Pirámide de Mayo. “Este acto pone en valor el legado de los hombres de mayo, hombres y mujeres con una visión de independencia que iniciaron un camino irreversible para la historia argentina”, se mostró solemne Cobos, que presenció el desfile militar, cívico y escolar. Allí probó las clásicas sopaipillas mendocinas (tortafritas con harina de zapallo o de garbanzo) y pastelitos. Luego el vicepresidente almorzó con el intendente, mientras que los cobistas participaron de un “almuerzo popular” en Phillips junto a otros radicales. Tras visitar un complejo de viviendas sociales, viajó a Rivadavia, donde se reunió con el intendente Gerardo del Río. Un 25 hiperkinético.

- Macri: chocolate, amor y paz. “¡¡Buen día!! Quiero desearles a todos los argentinos trabajo, paz y amor para los próximos 100 años.” Con esa frase en Twitter, Mauricio Macri empezó su día. A las 7, izó la bandera en Plaza de Mayo. “Pasaron cosas conflictivas, de algunas de las cuales fui víctima, pero es tiempo de dejar atrás las diferencias”, siguió con su espíritu a lo Gandhi. “Me apena que la Presidenta no haya ido al Colón”, dijo, pese a que lo que de-sencadenó su decisión de no asistir fueron sus declaraciones, en las que demostró desagrado por tener que sentarse junto al “consorte” Néstor Kirchner. “El día de hoy es para reflexionar, para comprometernos con el futuro y el trabajo, tenemos que bajar el nivel de conflicto. Los que gobiernan deben contar con el respeto de los que no lo hacen”, advirtió el jefe de Gobierno, que a las ocho de la mañana compartió un chocolate caliente con sus empleados en el Palacio de Gobierno. Luego asistió al Tedéum con Gabriela Michetti. Almorzó con su pareja, Juliana Awada, y pasó una tarde de relax. A la noche, partió hacia la cena en Casa Rosada. “Yo voy a ir a comer”, aclaró.

- Michetti en familia. Después del Tedéum, Michetti pasó el día con sus padres, que vinieron de Laprida para estar en la reapertura del Colón. En la casa de su hermana, almorzó ravioles al fileto con ellos, con su hijo y algunos amigos. Más tarde, miró los festejos del Bicentenario en la televisión.

- Solá y la siesta obligada. Felipe Solá viajó a Capital de General Rodríguez. Tras el congestionamiento del Bicentenario en la ruta, estuvo en el programa de Víctor Hugo Morales, en el Cabildo, desde donde se asomó al balcón para ver a la multitud. No fue a ninguno de los dos Tedéum, porque consideró que son “el símbolo de una fractura expuesta” del país. Tras caminar por Plaza de Mayo, lo ganó la nostalgia: se fue al café La Puerto Rico, del que era habitué cuando iba al Colegio Nacional de Buenos Aires. “Mantiene su estructura, pero nada que ver con lo que era”, comentó, algo desencantado. Se volvió a Rodríguez, almorzó y durmió la siesta de rigor. Y se dedicó a leer la revista Barcelona, que compró en su visita por el centro.

- Duhalde, de minivacaciones. Eduardo Duhalde y su esposa, Hilda “Chiche” González, eligieron aprovechar el fin de semana largo para tomarse unas pequeñas vacaciones en el exterior. Aunque sus voceros no supieron confirmarlo, señalaron que habrían viajado a Uruguay.

- Alfonsín, entre la interna y los actos. Ricardo Alfonsín dividió su agitada actividad entre los actos oficiales del Bicentenario y la campaña por la interna radical en la provincia de Buenos Aires. Alfonsín cerró el 24 por la noche en Mar del Plata una gira proselitista a favor de Miguel Bazze, su candidato para presidir el estratégico comité bonaerense del radicalismo que se realizará el 6 de junio. En La Feliz, compartió con Ema Cibotti y Fabián Bosoer un debate sobre de “Los desafíos del Bicentenario. Una mirada desde la historia, el periodismo y la política” y presidió un acto partidario en Miramar. Desde allí partió la mañana del 25 hacia la Capital. A las once, visitó el “Paseo Presidente Raúl Alfonsín”. Poco después de las 16, Alfonsín llegó a la Casa Rosada para participar, como vicepresidente primero de la Cámara de Diputados, de los actos oficiales. A las 19.30 se separó de la comitiva oficial e hizo un alto para encontrarse con algunos de sus colaboradores –chocolate con churros de por medio– y ultimar detalles para el acto que se realizará en Ferro el viernes 28, como cierre de la campaña en la interna radical bonaerense, donde enfrenta a viejos popes como Federico Storani y Leopoldo Moreau, alineados con el cobismo. A la noche, regresó a Casa de Gobierno para participar de la cena que encabezó la Presidenta.

- Colorado de descanso. Francisco de Narváez fue al Tedéum de la Catedral porteña con su mujer. “Con Agus, mi esposa, a punto de entrar a la Catedral”, twitteó el dirigente de Unión Celeste y Blanca, por la mañana. “Las palabras del cardenal Bergoglio convocando a la unión de todos los argentinos nos marcan el rumbo que debemos emprender”, escribió luego en la red social. Por la tarde, estuvo con su mujer y sus hijos descansando.

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