EL PAíS › CONTACTOS ENTRE SCIOLI Y DE NARVáEZ PARA COMPETIR EN LA PRIMARIA DEL PJ BONAERENSE

La ilusión de una interna con todos

En su estrategia de sumar sectores, cerca de Scioli quieren que De Narváez compita dentro del PJ para gobernador. En el entorno del empresario no están convencidos. Dicen que “legitimarían” a Kirchner si lo llevan como candidato presidencial.

 Por Alejandra Dandan

La hipótesis de máxima puede ser exagerada, pero no por eso errada. El ingreso de Francisco de Narváez a la interna del PJ bonaerense puede arrojar varios resultados complicados. Uno es que si gana podría ser el candidato bonaerense de una aún eventual lista encabezada a nivel nacional por Néstor Kirchner. En los últimos días, De Narváez se encargó una y otra vez de negarlo: repite que Kirchner era uno de sus límites. Pero en la provincia nadie parece creer en los límites y por estas horas esa sola posibilidad agita la interna bonaerense. Daniel Scioli está enviando a su tropa a instalar la idea de que está abriendo el armado para convocar a todos los peronistas adentro, incluyendo a De Narváez. La pieza de cambio que ofrecen recuerda lo que sucedió con Antonio Cafiero en 1988: el que gana gobierna; el que pierde acompaña. “Cafiero perdió, pero no se fue a fundar otro partido –sostiene uno de los estrategas del sciolismo–. Y si gana De Narváez, qué querés que te diga, yo voy a tener que jugar con De Narváez.”

Tras las elecciones de junio pasado, Daniel Scioli cambió su estrategia. El gabinete de técnicos y famosos cambió por uno marcadamente político. Eso que alrededor del gobernador llaman “fase uno” del cambio, que se extenderá hasta fin de año, incluyó la entrada de Eduardo Camaño en el Ministerio de Gobierno; Alejandro Arlía en Economía; Baldomero Alvarez de Olivera en Desarrollo Social y Javier Mouriño, ex operador de Carlos Corach, que pasó de IOMA a la Secretaría General del gobierno. El último cambio fue el desplazamiento de Carlos Stornelli, complicado con los indicadores de seguridad y la relación con los barones del conurbano. Ricardo Casal tomó parte de sus funciones y desde entonces no para de hacer reuniones con los intendentes de la primera y tercera sección, enrolados en la FAM que orienta Julio Pereyra, mandamás de Florencio Varela.

El mandato con el que llegan es el de recorrer, caminar y juntar a la tropa, abrir los espacios para sumar especialmente a los despechados que se fueron a trabajar con el empresario colombiano o que están tentados de hacerlo. Un ejemplo es Pablo Bruera. El intendente de La Plata recibió a Alberto Pérez para un desayuno, allí le dijo que lo querían nuevamente cerca. Bruera empezó a aparecer en el último tiempo en las fotos con Scioli. Pérez hizo actos en La Plata para entregar chalecos a la policía. Bruera estuvo en el Tedéum en la provincia. “Bruera tiene buena imagen”, razonan cerca del aislado jefe comunal, enfrentado con el ministro de Justicia, Julio Alak, su antecesor en el cargo. Pero además, dicen, Bruera es un potencial aliado para De Narváez o para el intendente de Tigre, Sergio Massa, otro aspirante a la gobernación.

En vistas a 2011, el sciolismo busca construir una alternativa amplia. Sale a buscar por derecha y por izquierda, ofreciendo un paraguas territorial capaz de aceptar hasta a quienes se alejaron enfrentados al kirchnerismo.

Oficialmente, Scioli pelea por un primer plan: la reelección en la provincia. Cerca de él aseguran que no quiere volver a ser candidato a vicepresidente. Y si Kirchner sigue adelante con la candidatura presidencial, ésas parecen las únicas opciones. En la provincia le esperan las internas del PJ, en un escenario cada vez más caliente y competitivo.

“Una cosa es De Narváez o hasta (Eduardo) Duhalde y (Felipe) Solá, que no pertenecen al espacio kirchnerista, y otra es Sergio Massa”, dijeron a Página/12 en la Jefatura de Gabinete. Dicen que una interna contra el PJ disidente puede dejar al oficialismo fortalecido. Pero que es diferente el caso del intendente de Tigre, que pretende dar pelea él también con el sello del kirchnerismo. “Que se ponga en la cola”, responde un funcionario cercano al gobernador.

Una versión ya difundida indicaba que existían conversaciones entre De Narváez y el gobierno nacional para acordar la participación del colombiano en las internas justicialistas de agosto. Un funcionario del Gobierno lo acepta aunque a medias. “Lo que se había acordado –asegura– eran fórmulas de la interna: De Narváez presidente-Sergio Massa gobernador, por un lado, y Kirchner-Scioli, por otro.” Ese supuesto escenario, cuya existencia niegan los involucrados, no prosperará si, tal como parece, la Corte Suprema le niega a De Narváez la posibilidad de candidatearse a presidente.

En esas condiciones, al empresario colombiano le quedaría competir por la provincia y adentro del PJ. ¿Lo hará? “Si nosotros vamos por adentro y Kirchner no se baja, estamos legitimando esa candidatura”, explican alrededor del empresario. Y refuerzan la apuesta: “Sólo puede haber un acuerdo si el candidato presidencial no es Kirchner sino Scioli”.

Con los números de una última encuesta en la mano, un integrante de la mesa chica en la que De Narváez diagrama su estrategia se anima a dar un paso más adelante. La lectura del espacio es que De Narváez no sólo legitimaría a Kirchner, sino que le haría sumar votos. “En algunos distritos la intención de voto de Kirchner es de 22 y en otros de 24, y eso está mostrando un techo muy bajo.”

Para repetir los resultados de las elecciones de 2007, el kirchnerismo necesita grandes aliados en la provincia de Buenos Aires. Para un sector del PJ, la única opción de alcanzar esos números es con una interna amplia con todos los sectores adentro, incluyendo obviamente a De Narváez.

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Daniel Scioli y Francisco de Narváez podrían enfrentarse en una “súper interna” bonaerense.
Imagen: DYN
 
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