EL PAIS › LOS SENADORES K ENCARAN EL ULTIMO TRAMO DEL AÑO PARLAMENTARIO

Balance de fin de temporada

En el bloque del Frente para la Victoria remarcan que el 82 por ciento móvil a los jubilados fue la única ley de impacto político que consiguió sancionar la oposición en 2010. De todos modos, su aprobación volvió a exhibir algunas grietas en el oficialismo.

 Por Sebastian Abrevaya

Con una pizca de estrategia, un poco de suerte y una buena dosis de desinteligencia opositora, el kirchnerismo había logrado sortear con éxito el recambio parlamentario de 2009. Sin embargo, a pocas sesiones de concluir el año legislativo, el Frente para la Victoria en la Cámara alta comenzó a sacar a la superficie las grietas que hasta ahora mantenía escondidas. El Servicio Cívico Voluntario, la Ley de Glaciares y principalmente el 82 por ciento móvil para los jubilados dejaron en evidencia el desgaste del bloque oficialista luego de casi ocho años. De todas maneras, las más importantes espadas del Senado se mostraron satisfechas con el desempeño obtenido hasta acá y remarcaron haber llegado casi a fin de año con una sola ley que obligó a la presidenta Cristina Fernández a utilizar el veto.

“Desde el año pasado venían anunciando que se iban a llevar todo puesto y que la Presidenta iba a vetar leyes todas las semanas”, aseguró a este diario una alta fuente de la bancada kirchnerista. Lo cierto es que después del arranque a toda máquina de la oposición a principios de año, la única ley de fuerte impacto político que el Grupo A logró sancionar se produjo el miércoles de la semana pasada, cuando el vicepresidente Julio Cobos desempató por segunda vez en contra de su propio gobierno.

Hasta entonces, un grupo de legisladores manifestaba sus discrepancias en las reuniones de bloque, pero no se tradujeron en derrotas del oficialismo dentro del recinto. Se trata del chubutense Marcelo Guinle, el sanjuanino César Gioja, el misionero Luis Viana, entre otros. Por abril hubo una primera y estruendosa deserción, de la formoseña Adriana Bortolozzi, enojada porque el mandatario Gildo Insfrán no le garantizaba a su hijo la candidatura a vicegobernador el año próximo.

Casi seis meses después, el que parece seguir un camino similar es Guinle, aunque con un perfil distinto. Por una cuestión de política local, el presidente de la Comisión de Acuerdos abandonaría el FpV en caso de confirmarse su candidatura a gobernador de Chubut por el espacio del peronista disidente Mario Das Neves. “Mientras eso no pase y pueda seguir marcando sus diferencias se va a mantener adentro”, sintetizaron fuentes parlamentarias. Al chubutense le cayeron muy mal las declaraciones en Puerto Madryn del ministro de Economía, Amado Boudou, comparando su voto a favor del 82 por ciento móvil con la actitud de Cobos. El rol del senador chubutense es clave en lo que podría ser la última votación de peso en lo que queda del año: el pliego del presidente del Banco Central. Todavía está juntando los avales para que Mercedes Marcó del Pont siga en su cargo.

Al margen de las diferencias de esos senadores en particular, fuentes del Frente para la Victoria advierten un clima de “cambio de época” en la Cámara alta, marcado por la incertidumbre dentro del PJ respecto de las presidenciales del año próximo. En el Senado interpretan algunas declaraciones públicas del titular del bloque, el rionegrino Miguel Pichetto, como el comienzo de una sutil distancia del matrimonio presidencial. Además de votar a favor de la Ley de Glaciares, voto que se dio de bruces con la actitud del santacruceño Nicolás Fernández, un incondicional de la Casa Rosada, Pichetto manifestó su respaldo a los jueces de la Corte Suprema. Por otra parte, también la interna de su provincia, Río Negro, se cuela en las cuestiones nacionales. Pichetto rechazó desde siempre la idea de la Concertación con los radicales y ve con preocupación que una vez más el ex presidente Néstor Kirchner decida no darle su respaldo para ser gobernador el año próximo.

En concreto, el período legislativo terminará formalmente el 30 de noviembre. El Senado hasta ahora ha logrado sesionar cómo mínimo cada 15 días, por lo que a menos que la oposición consiga en el mes y medio que queda lo que no consiguió en el resto del año, habrá solamente dos o tres sesiones más. Por el momento no hay en agenda temas de mucha preocupación para el Gobierno salvo el Presupuesto, que primero deberá pasar por Diputados. En ese contexto, y dado que, además de los preparativos para las primarias de agosto, gran parte de las provincias iniciará el año que viene un calendario electoral anticipado al nacional, en el Frente para la Victoria consideraban que la actividad parlamentaria bajaría aún más durante el 2011.

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El bloque oficialista del Senado había logrado hasta acá sortear con éxito el recambio parlamentario.
Imagen: Télam
 
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