EL PAIS › LA MUESTRA DE FOTOS SOBRE DICIEMBRE DE 2001

Un homenaje a la resistencia

“Fue el final de un modelo que se inició a sangre y fuego en 1976”, dijo Abal Medina, al recorrer las gigantografías dispuestas por Argra entre el Congreso y Plaza de Mayo.

 Por Adriana Meyer

“No fue simplemente el final de un gobierno, sino el final de un modelo que se inició a sangre y fuego el 24 de marzo de 1976 y que terminó eclosionando en esa impotencia de la política, con esa salvaje represión”, afirmó el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Fue ayer a mediodía, mientras recorría la muestra fotográfica organizada por la Asociación de Reporteros Gráficos (Argra), en la que se exhiben imágenes de la brutal represión contra la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre de 2001. En referencia al juzgamiento de los implicados en aquel operativo represivo, Abal Medina dijo: “Hay que acelerar los juicios, hay que encontrar a cada uno de los responsables de los muertos y castigarlos fuertemente, porque esa es la clave de la democracia”. Por la tarde, en Plaza de Mayo, durante la apertura formal de la muestra, la coordinadora del Archivo Nacional de la Memoria, Judith Said, destacó “la enorme valentía de este registro fotográfico”, y lo calificó como un “homenaje a la resistencia de los que murieron, que buscaban justicia social”.

La intervención de Argra, denominada “Fotoperiodismo en la calle”, cuenta con 70 gigantografías, ubicadas en el Congreso, en Avenida de Mayo y 9 de Julio y en Plaza de Mayo, que serán exhibidas hasta el 26 de diciembre en Capital y luego en distintos puntos del país. Sobre las imágenes, el jefe de Gabinete expresó que “son muy fuertes, buscan recordar, cada una muestra con mucha claridad lo que nunca más queremos en este país, nunca más queremos un país para pocos, sino un país para los 40 millones de argentinos, que fue lo que Néstor Kirchner inauguró el 25 de mayo de 2003 y Cristina está profundizando”. Y destacó la tarea de los reporteros gráficos al decir que “día a día levantan las cámaras poniendo en juego su vida como se ve en estas imágenes, delante de la represión, delante de los caballos, delante de los perros”. Abal Medina se detuvo en cada una de las fotos ubicadas alrededor de la Pirámide de Mayo, del vallado policial de la Plaza y del enrejado de la Casa de Gobierno sobre la calle Balcarce, acompañado por el secretario de Comunicación, Alfredo Scoccimarro, los diputados Gerónimo Vargas Aignasse y Andrés Larroque. En el plano personal, sobre aquellos incidentes que costaron la vida a 39 personas, asesinadas por las fuerzas policiales en todo el país, luego de jornadas de saqueos y cacerolazos y en el marco del estado de sitio que había decretado el ex presidente Fernando de la Rúa, Abal Medina recordó: “Estaba en mi casa de San Telmo, escuché de gente que iba para la plaza y me mandé por la calle Defensa, cuando todavía estaba muy pacífico, con chicos en la Plaza, aunque después empezó la represión”.

Sobre un escenario montado al costado de la Pirámide de Mayo, y a metros del vallado policial que desde aquellas jornadas divide la plaza en dos, el presidente de Argra, Raúl Ferrari, dijo que la muestra es “un acto de fotoperiodismo militante”, y como tal “no podía estar en un salón o en un museo, sino en la calle”, tras lo cual agradeció el apoyo de las secretarías de Medios, de Derechos Humanos y de Cultura. “Esto tiene que servir para resignificar nuestro trabajo de todo los días, como trabajadores de prensa, y también tiene que ser un homenaje a los compañeros asesinados”, apuntó Ferrari.

“Estaba en un asado con mi padre, pero cuando escuchamos las cacerolas nos fuimos, yo a buscar el equipo al diario, y el 20 de diciembre fue la primera vez que nos encontramos, cada uno con una cámara al hombro, trabajando juntos, era como que nos cuidábamos, nos mirábamos por dónde andaba el otro”, dijo Pablo Piovano, de Página/12, entrevistado para un documental que fue proyectado apenas anocheció. “También recuerdo que teníamos muy poca película para la cantidad de horas que estuvimos en la calle, cuando salió el helicóptero ya no tenía película, cada gatillo se iba una foto, había que ser muy cuidadoso, era otra manera de reflexionar con la cámara porque la cantidad de fotos que hicimos ese día tan importante es la misma que hacemos hoy por notas con mucho menos sentido”, agregó. Piovano protagonizó un incidente con policías una semana más tarde, cuando asumió Adolfo Rodríguez Saá. “Estaba la policía tirada durmiendo en la Municipalidad, y como hice unas fotos me dijeron que tenía un trabajo de mierda. Y les respondí ‘el tuyo es peor, sinvergüenza, que están reprimiendo al pueblo hace una semana’”, y recuerda que lo rodearon y empezaron a pegarle. Sobre la muestra y el documental de Argra, Leo Lavalle, reportero de EFE, señaló que ponen en evidencia “la gran capacidad de periodistas que tienen los reporteros gráficos argentinos, no necesitan que los manden a cubrir la historia, aquel momento nos superó a todos pero ellos demostraron que son autónomos”. Según Lavalle, “lo más impresionante es el relato colectivo” que surge de la muestra sobre aquellas jornadas. Sandra Cartasso, vicepresidenta de Argra, resaltó que “uno de los empleados de la empresa con la que instalamos algunas gigantografías me comentó que hace diez años estaba acá tirando piedras, pero ahora, a diferencia de ese momento, tiene trabajo”.

Caía la noche. Sentado sobre el césped, un joven lloraba mirando una de las fotos. “Nos cagaron a palos, acá tengo las cicatrices, sólo quiero saber si habrá valido la pena, dígame usted, ¿cambió algo?”, decía entre sollozos.

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Imagen: EFE
 
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