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El caso Vandenbroele

El director de la compañía Valores Sudamericana, Alejandro Vandenbroele, negó ser amigo o testaferro de Amado Boudou, al tiempo que el juez federal Norberto Oyarbide se declaró incompetente en la causa contra el vicepresidente, por los supuestos delitos de lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública con el llamado “caso Ciccone”. La causa seguirá en manos del juez Daniel Rafecas (foto). Por su parte, diputados opositores presentaron un pedido de informes dirigido al Poder Ejecutivo sobre la situación legal de Ciccone Calcográfica y para conocer si Boudou tiene “vínculo jurídico” con Vandenbroele y si existe alguna denuncia por la existencia de “un tráfico de influencia” invocando el nombre del vicepresidente. En la causa se investiga si Boudou, desde su cargo, influyó para que se levante la quiebra de la empresa ex Ciccone y le sea entregada a una sociedad presidida por Vandenbroele. Laura Muñoz, esposa de Vandenbroele y en proceso de divorcio, había acusado a su marido de ser el testaferro de Boudou ante el fiscal Rívolo, quien se trasladó a Mendoza donde vive la mujer y sumó al expediente un CD y anotaciones que le aportó la esposa de Vandenbroele. A través de una solicitada publicada ayer en el diario El Cronista Comercial, Vandenbroele negó ser accionista o dueño de Valores Sudamericana y rechazó las denuncias realizadas por su ex esposa, Laura Muñoz, que vinculó a “un lamentable conflicto familiar”. También rechazó ser oriundo o haber vivido en Mar del Plata, conocer a Boudou, ni ser amigo de la infancia y adolescencia y mucho menos ser su testaferro, y desestimó la versión de que su prima, Guadalupe Escaray, haya sido novia del vicepresidente.

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