EL PAíS › DECLARA ANTE OYARBIDE POR LOS DELITOS DE ASOCIACIóN ILíCITA, DEFRAUDACIóN Y LAVADO DE DINERO

Llegó el turno de Sergio Schoklender

A las 10 arranca la indagatoria por su actuación al frente del plan Sueños Compartidos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. El fiscal lo acusa, junto a su hermano Pablo, de haber desviado 50 millones de pesos a su patrimonio.

 Por Irina Hauser y Raúl Kollmann

Sergio Schoklender deberá prestar hoy declaración indagatoria ante el juez Norberto Oyarbide por los delitos de asociación ilícita, defraudación y lavado de dinero en su actuación al frente del plan Sueños Compartidos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. En concreto el fiscal Jorge Di Lello acusa a Sergio y a su hermano Pablo de haber desviado unos 50 millones de pesos destinados a la construcción de viviendas sociales hacia sus patrimonios personales. En su momento, Di Lello no pidió detenciones, pero el juez podría resolver sobre la cuestión después de las indagatorias. Desde que se destapó el escándalo, Sergio pretendió defenderse acusando a todos: a la propia Hebe de Bonafini, a funcionarios del gobierno nacional y al propio magistrado. Hoy le exhibirán todas las pruebas recogidas tanto por Di Lello como por el juzgado.

En principio, Schoklender será asistido por la defensora oficial Perla Martínez de Buck, aunque anoche todavía había algunas dudas, por un eventual planteo de excusación. Es muy probable que en lugar del juez esté su secretario y lo propio ocurrirá con el fiscal, también representado por su secretaria. No está claro si Schoklender –que sostiene que es su propio abogado– va a presentar un escrito o si directamente va a contestar en forma personal las imputaciones y luego las preguntas. Por lo pronto, está citado para las 10 y encabeza el listado de 67 indagatorias por el caso.

Después de una larga investigación, Di Lello sostuvo que los Schoklender y un grupo de allegados creó una maraña de empresas para concretar la defraudación y el lavado de dinero. Las dos empresas claves fueron Meldorek y Antártica. Ninguna de las dos tuvo personal ni actividad económica que justificaran el paso de sumas inmensas por sus cuentas. El mecanismo consistía en que los Schoklender cobraban los cheques que recibía la Fundación por la construcción de casas, sacaban el dinero en efectivo o cambiaban los cheques en cuevas financieras. De esa forma, se hacían con fondos que derivaban a sus propias cuentas y a pagarse un estilo de vida que –según el fiscal– no correspondía al sueldo de 6000 pesos que Sergio tenía en la Fundación y algo más de 5000 que Pablo cobraba de Madres.

El fiscal no le imputó ningún delito a Hebe de Bonafini, aunque sí marcó que podría tener responsabilidades civiles. Di Lello considera que Hebe les dio un poder amplísimo a los hermanos, lo que permitió la defraudación. La hija de la titular de Madres, Alejandra Bonafini, también tendrá que declarar por una operación dudosa: le vendió a Meldorek un departamento de 25.000 dólares y luego pasaron por sus cuentas unos 235.000 pesos, o sea 50.000 dólares. No son cifras grandes, pero tendrá que justificarlas teniendo en cuenta sus ingresos.

Mucho más difícil le resultará a Sergio explicar compras por 900.000 dólares entre 2007 y 2009 además de abultadísimos gastos de tarjeta. Además se le adjudica, como mínimo, la compra del yate Areté que, según testigos, usaba el propio Sergio y que costó 420.000 dólares. A Pablo –citado para el jueves– se le exhibirán pruebas de que su patrimonio creció un 500 por ciento en el año entre 2008 y 2009. A su cuenta se transfirieron, por ejemplo, 13.000.000 de pesos.

En la trama, parte del grupo está imputado por defraudación y otra parte, la que cambiaba los cheques, por lavado de dinero. Sergio seguramente aparecerá como la cabeza de la asociación ilícita y hay varios delitos adicionales, como el desvío de materiales, que también tendrá que afrontar. En su raid por los medios, Schoklender habló de coimas que cobraban funcionarios por las obras y echó culpas a diestra y siniestra. Habrá que ver mañana sus respuestas ante las acusaciones concretas, de cheques cambiados por efectivo, enriquecimiento notorio y gastos que –al menos para el fiscal– no tienen justificación.

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Luego de varios intentos de declaración espontánea, hoy Sergio Schoklender se sentará frente a Oyarbide.
Imagen: Joaquín Salguero
 
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