EL PAíS › BERGOGLIO TUVO SU DEBUT EN LA AUDIENCIA GENERAL

La primera vez del Papa

Francisco se refirió a la Semana Santa ante unas 25 mil personas en la Plaza San Pedro. También pidió que cesen la violencia y los saqueos en la República Centroafricana.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

Unas 25 mil personas y varias banderas argentinas recibieron ayer al papa Francisco en la Plaza San Pedro para su primera audiencia general de los miércoles, una tradición iniciada en los años ’60 por Paulo VI con el objetivo de acercar al Papa y su mensaje a la gente común. Jorge Bergoglio se refirió a los contenidos de la Semana Santa que empezó el pasado Domingo de Ramos y dijo que vivir esta fecha es “aprender a salir de nosotros mismos” y “ser los primeros en movernos hacia nuestros hermanos y hermanas, especialmente los que están lejos, los que han sido olvidados, los que están más necesitados de comprensión, consuelo y ayuda”.

“A menudo –agregó– nos conformamos con algunas oraciones, una misa dominical distraída y no constante, un acto de caridad, pero no tenemos el coraje de salir para llevar a Cristo.” Durante los fríos días de invierno, las audiencias de los miércoles suelen hacerse en la Sala Paulo VI dentro del Vaticano. Pero cuando las temperaturas mejoran, se prefiere la Plaza San Pedro, donde el Papa, además, puede pasearse en el papamóvil entre los asistentes. Así hizo ayer también Francisco, tal como había hecho el domingo pasado y días precedentes, saludando con una amplia sonrisa y besando a cuanto niño le acercaba el comandante de la gendarmería vaticana que, como es habitual, iba caminando junto al auto.

Durante la audiencia, Bergoglio hizo un llamamiento para que terminen la violencia y los saqueos en la República Centroafricana, que acaba de sufrir un golpe de Estado. “Sigo con atención todo lo que está sucediendo en estas horas en la República Centroafricana y deseo asegurar mis plegarias por todos los que sufren”, dijo. En su primera expresión sobre política global, pidió que “cesen inmediatamente” los hechos de violencia y que “se encuentre cuanto antes una solución política a la crisis que devuelva la paz y la concordia a ese querido país durante demasiado tiempo marcado por conflictos y divisiones”.

Poco antes de la audiencia, el Papa había celebrado misa en la capilla de la casa de Santa Marta, el lugar donde está alojado, y en la breve homilía hizo referencia a la traición de Judas que “vendió” a Jesús a los romanos por algunas monedas y por eso Jesús terminó crucificado. La traición de Judas puede ser equiparada hoy en día a hablar mal de una persona, a la habladuría, al chisme, señaló. “Cada vez que le sacamos el cuero a otro estamos haciendo lo mismo que ha hecho Judas”, dijo. Y ante esta frase no faltó, entre los vaticanistas, quien pensara que Francisco se refería a sí mismo y a las muchas cosas que dentro del Vaticano se cuchichean sobre él, sin que tal vez ninguno de los habladores tenga el valor de ir a decírselo directamente. Dicho de otra manera, las palabras del Papa podrían ser un mensaje a favor de la transparencia, cosa que en el Vaticano nunca ha sido moneda corriente.

Algunos le critican, por ejemplo, el querer cambiar completamente de estilo, si se lo compara con Benedicto XVI o incluso con Juan Pablo II. Sigue usando su cruz y su anillo de plata y no los de oro que tradicionalmente usan los papas. Y, además, según descubrieron ayer algunos fotógrafos, el reloj pulsera que lleva es de plástico. “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”, dijo Francisco en la audiencia que concedió a los 2500 periodistas acreditados para el Cónclave a pocos días de ser elegido. Y ese es el estilo que al parecer quiere imponer en el Vaticano.

Poco después de la misa y antes de la audiencia general, el papa Francisco se salió una vez más del protocolo y se fue a la Basílica de San Pedro a saludar, y agradecerles por su trabajo a los empleados vaticanos que estaban por asistir a una misa celebrada por el cardenal Angelo Comastri. Comastri es uno de los personajes que dan su testimonio en el documental Francisco. Elección de un papa que viene del fin del mundo, elaborado por el Centro Televisivo Vaticano (CTV) y presentado ayer. El CTV reconstruyó la renuncia de Benedicto XVI, la elección de Francisco y el encuentro con el papa emérito en Castel Gandolfo, el sábado pasado, entrevistando a cuatro cardenales (Comastri, Oscar Rodríguez Maradiaga, Gianfranco Ravasi y Angelo Sodano), que contaron los momentos más importantes. “Soy un gran pecador, pero confiando mucho en la misericordia y en la paciencia de Dios, con sufrimiento, acepto”, respondió Francisco cuando, luego de la votación, le preguntaron si aceptaba ser el nuevo jefe de la Iglesia Católica, según cuenta Comastri en el documental.

El diario oficial de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, por su lado, mediante una entrevista al sacerdote argentino Tomás Llorente –colaborador de Bergoglio cuando éste era arzobispo de Buenos Aires–, recordó la homilía que hizo el entonces cardenal en ocasión del incendio de Cromañón, en 2004, donde murieron 194 jóvenes.

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“Cada vez que le sacamos el cuero a otro estamos haciendo lo mismo que ha hecho Judas”, comparó.
Imagen: DyN
 
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