EL PAIS › CINCO DETENIDOS POR UN OPERATIVO QUE DENUNCIO UN REPRESOR

Le salió el tiro por la culata

En 1976, efectivos de Santa Fe y federales entraron a allanar ilegalmente la misma casa y se enfrentaron. Murieron dos policías y otro quedó herido. Este último pidió en 2010 que se investigara a Montoneros por esos hechos, pero eso permitió conocer la verdad.

 Por Irina Hauser

El 18 de noviembre de 1976, un grupo de agentes de la policía de Santa Fe entró en territorio bonaerense. Iban a una casa en el Barrio Las Mellizas, en San Nicolás, en busca del matrimonio Trod. Irrumpieron en la vivienda, donde había una carpintería, pero antes que ellos había entrado otro grupo policial, de la Federal, para hacer un allanamiento ilegal. Los dos bandos se confundieron mutuamente con integrantes de Montoneros y dispararon a mansalva. Los federales Vicente Testa y Alberto Loyola murieron entre los disparos y un oficial santafesino, que usaba el nombre falso Alfredo Douglas, quedó herido. La pareja a la que buscaban no estaba, pero sí un casero al que asesinaron. El episodio fue presentado como un enfrentamiento con grupos guerrilleros no sólo en aquel entonces sino que en 2010 el falso Douglas (llamado Eduardo Dugour) pidió una investigación contra Montoneros por sus heridas ante al juez Carlos Villafuerte Ruzo, quien intentó avanzar. Tras mucho insistir, el fiscal Juan Patricio Murray logró que la Cámara Federal de Rosario reconociera la verdadera historia y anteayer fueron detenidos cuatro policías y un teniente coronel retirado, y citados a indagatoria otros cuatro represores ya presos –entre ellos Dugour– y un secretario policial.

La denuncia de Dugour, que intentaba disimular su actuación, terminó desnudando la trama real de los sucesos de Las Mellizas. Ana Oberlin, quien representa a la querella de los hijos de los Trod, dice que no solamente las fuerzas militares y policiales pretendían explicar el tiroteo absurdo sino que “buscaron justificar” otro episodio sangriento, cuando mataron a Ana María del Carmen Granada y la familia Amestoy (el papá, la mamá y dos niños de cinco y tres años); sólo sobrevivió un bebé envuelto en un colchón que recuperó su identidad veinte años más tarde, Manuel Gonçalves Granada.

Por impulso del fiscal Murray y la orden de la Cámara de Rosario fueron detenidos el teniente coronel (re) Guillermo Piccone y los ex policías federales Adrián Meisner, Gregorio Mansilla, Hugo Bellet y Angel Martínez. También serán indagados Dugour, quien actuaba en el Servicio de Informaciones de la policía de Rosario y ya está preso por torturas y desapariciones y el coronel (re) Manuel Fernando Saint Amant, ex jefe del área militar 132, Antonio Bossi y Jorge Muñoz, quien encabezaba la delegación San Nicolás de la Policía Federal. Los tres últimos cumplen prisión perpetua por la Masacre de Juan B. Justo.

El testimonio del historiador Ernesto Rodríguez, colaborador del Equipo Argentino de Antropología Forense, fue clave para deshacer la madeja en la causa judicial. Su reconstrucción ubicó lo ocurrido en Las Mellizas en una cadena de otros hechos, que en rigor empezaron un día antes, el 17 de noviembre, donde fueron asesinados tres integrantes de la columna Norte de Montoneros que se habían reunido en los márgenes del arroyo Pavón, y detenido al jefe, Carlos Armando Grande. Con datos obtenidos allí llegaron a la casa operativa de Montoneros en San Nicolás, habitada por Jorge Luis Trod y Cecilia Marfortt de Trod, junto con Ignacio Sabena, una suerte de sereno. La noche del 18 de noviembre llegó primero un grupo policial, luego el otro, y también el Ejército. Después del tiroteo donde murieron dos agentes y Dugour fue herido, Sabena fue torturado para que dijera dónde estaban los Trod y lo asesinaron allí mismo. Los testimonios de vecinos permitieron saber que los Trod fueron alertados cuando estaban por llegar y huyeron. El matrimonio se refugió en Arroyo Seco, pero lo secuestraron el 10 de enero de 1978 y sigue desaparecido.

Militares y policías instalaron aquel noviembre de 1976 una campaña en los medios para presentar inmediatamente el tiroteo entre policías como un enfrentamiento con grupos guerrilleros. También armaron una causa judicial, que instruyó Luis Milesi (quien antes de haber sido nombrado juez ese año, era un suboficial mayor del Ejército) para sostener una acusación contra Sabena y el matrimonio Trod por la muerte de los dos policías. Milesi falleció, igual que su secretario. En 2010 Dugour volvió a probar suerte con el actual juez Villafuerte Ruzo, quien “siempre se mostró conniviente con los responsables de los hechos”, denuncia Oberlin. “Creímos que nunca íbamos a poder avanzar –suspiró–, ahora esperamos ansiosos el juicio.”

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El fiscal Juan Patricio Murray logró que la Cámara Federal de Rosario reconociera la verdadera historia.
Imagen: Rafael Yohai
 
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