EL PAíS › ACTO EN RECUERDO DE RAúL ALFONSíN, A CINCO AñOS DE SU FALLECIMIENTO

“Tuvo un extraordinario coraje”

El dirigente radical Leopoldo Moreau, el juez de la Corte Raúl Zaffaroni, el ex camarista León Arslanián y el cantautor Víctor Heredia, entre otros, homenajearon la figura del primer presidente de la recuperación democrática.

 Por Werner Pertot

La imagen de Raúl Alfonsín estaba marcada por el paso del tiempo. La textura de la cinta mostraba que era de 1983. Hablaba ante una multitud en la 9 de Julio. “Para defendernos de aventuras golpistas, no habrá radicales o antirradicales, peronistas o antiperonistas”, bramó y los aplausos de la década del ’80 se superpusieron con los aplausos actuales, en el Teatro Liceo, donde Leopoldo Mo-reau homenajeó al ex presidente junto al juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, el ex camarista León Arslanián y el cantautor Víctor Heredia, entre otros. “Los que creyeron que la muerte de Alfonsín significaba el fin del alfonsinismo se equivocaron. Alfonsín peleó y mucho para que su partido no se vuelva conservador. Estamos trabajando para eso”, afirmó Moreau.

En el antiguo Teatro Liceo –el más antiguo de Buenos Aires– y bajo los cielorrasos con pinturas de ángeles, la tarima estaba cruzada por una bandera argentina y tenía una leyenda: “Alfonsín del pueblo”. Un hombre con una boina blanca fue de los primeros en sentarse en una de las bandejas. Había mucha camisa cuadrillé, mucho suéter sobre los hombros y mucho mocasín. En primera fila, se fueron ubicando Zaffaroni, Arslanián, Heredia, el economista Aldo Ferrer, la directora de Radio Nacional, María Seoane, el periodista Gustavo Sylvestre, los actores Arturo Bonín y Graciela Dufau, la legisladora Virginia González Gass, el politólogo Edgardo Mocca y la periodista Mariana Moyano, entre otros.

La primera vez que el presentador mencionó al ex presidente, la multitud estalló en aplausos y luego en un cántico que se repitió durante la noche: “Al-fon-sín, Al-fon-sín”. Tras cantar el Himno, un video mostró el cierre de la campaña del ’83 y terminó con la frase: “Democracia para siempre”. Leyeron adhesiones del humorista Enrique Pinti y del titular de la APDH, Miguel Monserrat.

La primera oradora fue María Seoane. La periodista recordó cómo conoció a Alfonsín en 1984, cuando volvía del exilio en México. Un colega la llevó a la Casa Rosada. “Nunca había entrado a la Casa de Gobierno. Lo veo venir. Campechano, tranquilo. Raúl me agarró la mano, me la besó y me dijo: ‘Bienvenida a casa’. Sentí que esa casa iba a ser siempre nuestra casa.” “Después la vida política lo llevó a pelear contra las corporaciones. Tuvo no que ceder a las corporaciones, pero sí pactar cuando la correlación de fuerzas no daba –interpretó Seoane–. No quería las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Tuvo que sellar un acuerdo espurio que llevó a 20 años de impunidad.”

Cuando la periodista trazó una comparación con Néstor Kirchner, se escucharon los primeros murmullos en la sala. Las quejas se repitieron cuando el empresario de la UIA Juan Carlos Lascurain mencionó que Alfonsín bosquejó la política hacia las importaciones que tiene el actual gobierno. “Si analizamos lo que le pasó al doctor Alfonsín con la Sociedad Rural, en la Catedral y con las Fuerzas Armadas, tenemos que tener muy claro quién es el enemigo”, dijo Lascurain, y lo aplaudieron.

Sylvestre recordó una charla entre Chacho Alvarez y Alfonsín que pudo ser el germen de la Alianza: fue tras el escenario de un estudio de televisión, luego de años de estar peleados. “Cuando hizo el acuerdo de Olivos, uno piensa: ‘Qué grande era este hombre actuando’ –consideró el periodista–. Planteó una reforma constitucional amplia, pensando en el país, cuando algunos sólo querían la re-re.”

Heredia advirtió que “cuando fue la Conadep, muchos pedíamos la bicameral. Pero Raúl tenía la decisión exacta sobre qué hacer”. A través de un video, lo recordó el obispo metodista Aldo Etchegoyen.

“Somos la vida / somos la paaaaz / somos el juicio a la Junta Militar”, cantaron desde las bandejas los jóvenes de Los Irrompibles cuando subió a hablar Arslanián.

“Desde un Poder Judicial independiente, acompañamos una política de Estado desarrollada por un estadista como Raúl Alfonsín”, lo ensalzó el ex camarista. “Tuvo un extraordinario coraje. Para ver esto tenemos que entender que las condiciones de 1983 no son las de hoy”, dijo. “El compromiso de Alfonsín era terminar de una vez por todas con el golpismo en la Argentina.”

Le siguió Zaffaroni, quien se ganó la ovación del público cuando dijo: “Me gustaría que esto estuviera lleno de pancartas de todas nuestras fuerzas políticas. Y no bajar ninguna bandera de nuestras diferencias, porque esto es lo que nos permite darnos cuenta de que nuestro enemigo es la antipolítica”. “La antipolítica es la de aquellos a los que se les escapa que adoran a Hitler. Lo admiran por marketinero. La antipolítica es el peligro actual”, dijo el juez, en alusión al consultor del PRO Jaime Duran Barba. “Yo sigo criticando las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, pero no confundo esto con un juicio ético a quien tuvo que decidir en esas circunstancias”, afirmó el jurista.

Luego de Leandro Santoro, de Los Irrompibles, Moreau cerró el acto. “Alfonsín dijo que la democracia no podía ser tutelada por las corporaciones. No se inventó ahora. Alfonsín lo tuvo claro. No hay que ponerse nervioso cuando se habla de democracia o corporaciones”, consideró. “Alfonsín no quiso abrir la puerta que diera lugar a la concentración mediática”, sostuvo, en referencia a las modificaciones que le hizo el gobierno de Carlos Menem a la ley de medios de la dictadura. Y concluyó, no sin picardía: “Los alfonsinistas los estamos colonizando a los kirchneristas”.

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“Me gustaría que esto estuviera lleno de pancartas de todas nuestras fuerzas políticas”, dijo Zaffaroni.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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