EL PAíS › OPINIóN

La película de Eduardo Buzzi

 Por Sebastián Premici

Hay dos escenas que pueden resumir el derrotero de Eduardo Buzzi al frente de la Federación Agraria. Dos momentos que hablan de la oportunidad que dejó escapar para lograr las reivindicaciones reclamadas por los pequeños productores. Su alianza con el poder económico, de la mano de la Sociedad Rural, CRA y las corporaciones nucleadas en el Foro de Convergencia Empresarial resultó una pulsión más fuerte.

- Primera escena. La sesión en la Cámara de Diputados que dio media sanción al proyecto que modificó la Resolución 125, realizada entre el viernes 4 y sábado 5 de julio de 2008. El debate parlamentario comenzó aquel viernes, pasadas las seis de la tarde. Más temprano, la Comisión de Legislación General, que conducía Vilma Ibarra, firmó un dictamen para modificar la ley de arrendamiento. El Frente para la Victoria había incorporado reivindicaciones de la Federación Agraria. Un día antes, el diputado Alberto Cantero, que conducía la Comisión de Agricultura, negoció algunos términos de ese proyecto con Silvio Corti, un federado cercano por aquellos años a Buzzi. Ese dictamen llegaba con la promesa de ser tratado luego del debate por las retenciones móviles.

Durante las 19 horas de sesión, las conversaciones entre el oficialismo y la FAA fueron constantes. Eduardo Macaluse fue un negociador entre ambos sectores. A las 22 de aquel viernes, el jefe de la bancada del FpV, Agustín Rossi, anunciaba en el recinto más cambios al proyecto oficial, que dejaban al 85 por ciento de los productores afuera de los alcances de la 125. Las partes negociaron durante toda la madrugada del sábado. Al mediodía, el oficialismo consiguió 129 votos a favor, 122 en contra y 2 abstenciones. Los festejos de aquel día terminaron con un recinto a pura euforia. No sólo los legisladores expresaban su satisfacción. La Federación Agraria también fue parte del festejo. Rossi salió del recinto y fue hasta el Salón de los Pasos Perdidos. Buzzi se abrazó con Rossi. No fue un encuentro de compromiso ni casual. Todo lo contrario. Fue un abrazo de reconocimiento mutuo. La Federación Agraria había negociado toda la noche por más cambios en la ley. Ese fue el reconocimiento de Buzzi para con Rossi, sin dejar de admitir que no era la ley ideal. Sin embargo, el federado optó por su alianza con la Mesa de Enlace. Y allí estuvo en el acto en el Monumento a los Españoles y en el escenario del Rosedal para festejar el no positivo de Cobos.

- Segunda escena. Buzzi y el dirigente Pedro Peretti, hoy integrante de una de las listas internas de FAA, habían sido convocados por Julián Domínguez, ministro de Agricultura, a una cena en un restaurante porteño. Fue a los pocos meses de que Domínguez asumiera su cargo, el 1º de octubre de 2009. Allí fueron los dos federados a reunirse con dos hombres de confianza del flamante funcionario. Sobre la mesa se pusieron más de diez reivindicaciones para los pequeños productores. Luego siguieron varios encuentros entre los federados y el ministro.

Esa primera cumbre, que tuvo lugar en el restaurante Iñaki, motivó una reunión del Comité de Acción Gremial de FAA. La aceptación de esas negociaciones implicaba romper con la Mesa de Enlace. Los únicos que votaron a favor del acercamiento con el Gobierno fueron Peretti y Juan Manuel Rossi, otro dirigente federado enemistado con Buzzi. Para Peretti, el extitular de la entidad armó todo para que se rechazara la propuesta, nuevamente encandilado por sostener el conflicto con el gobierno nacional, de la mano de la Sociedad Rural y CRA.

En ocho años de existencia, la Mesa de Enlace no consiguió nada para sus supuestos representados, los productores agropecuarios. Los beneficiados de la acción gremial de las patronales fueron las multinacionales.

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