EL PAíS › REUNIóN DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE AMISTAD CON VENEZUELA CON EL EMBAJADOR

Un repudio unificado a EE.UU.

El embajador Martínez Mendoza destacó el apoyo que recibió su país en todos los foros regionales, luego de que Barack Obama lo considerara una amenaza a la seguridad de Estados Unidos. Ayer sumó el apoyo de los legisladores argentinos.

 Por Miguel Jorquera

El Grupo Parlamentario de Amistad con Venezuela de la Cámara de Diputados recibió ayer al embajador de la República Bolivariana de Venezuela en la Argentina, Carlos Eduardo Martínez Mendoza, con un proyecto de declaración en la que expresó “el más enérgico repudio a la aprobación del Congreso de los Estados Unidos de la ley que contempla sanciones económicas a funcionarios venezolanos”, y un comunicado del bloque kirchnerista contra la “orden presidencial de Barack Obama que ratifica la ley del Congreso ampliando sus términos declarando a Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad y la política exterior de los Estados Unidos”. El diplomático destacó el apoyo de todos los foros internacionales por “la nueva agresión contra el pueblo venezolano” y agradeció la intervención de Unasur para el diálogo entre el gobierno y la oposición en su país, aunque aseguró que igualmente el gobierno bolivariano se prepara “para la paz, la seguridad y la defensa” ante cualquier agresión armada. Los diputados insistieron en calificar “la agresión” contra el país caribeño como parte del proceso “simultáneo” y “desestabilizador” en Venezuela, Brasil y Argentina como réplica al trípode que dio por tierra con el ALCA, el proyecto de libre comercio que los Estados Unidos había diseñado para su relación con América latina.

En treinta minutos, Martínez Mendoza agradeció el respaldo legislativo argentino, el que brindaron todos los organismos regionales como la Celac, Unasur, y esperaba que sucediera lo mismo hoy en la OEA de manera contundente, ante la “agresión del gobierno estadounidense”. Repasó la situación interna en su país, a la que definió de “absoluta normalidad”, con “el desabastecimiento que pretendía el colapso económico casi normalizado” y que la decisión de Obama “provocó un efecto contrario en la población que entiende que la agresión no es contra el gobierno, sino contra los venezolanos”. De todas maneras, dijo que la decisión de los Estados Unidos “no fue una sorpresa para nosotros” de acuerdo con los antecedentes que existen en su relación diplomática y especificó que el gobierno bolivariano “se prepara para la paz, la seguridad y la defensa”. El diplomático agradeció la gestión de Unasur para el diálogo entre el gobierno y la oposición venezolana, con la participación de las cancillerías de Brasil, Ecuador y Colombia, y el propio Vaticano “con el apoyo de su santidad, el Papa”. También insistió en que “no existen violaciones a los derechos humanos ni presos políticos” en su país, “sino ciudadanos venezolanos que tienen la responsabilidad de generar hechos violentos desestabilizadores que costaron la vida a 43 personas con más de 800 heridos”.

De la reunión participaron la mayoría de diputados oficialistas, aunque también asistieron los radicales Fabián Rogel y Patricia Giménez y Eduardo Santín, ahora con monobloque propio, que presentó su propio proyecto de declaración de repudio. Carolina Gaillard, que preside el Grupo de Amistad, Adela Segarra, Carlos Raimundi, Edgardo Depetri, Araceli Ferreyra, Carlos Heller y Horacio Pietragalla coincidieron en que la agresión “en simultáneo” a Venezuela, Brasil y Argentina forma parte del “golpe blando que fogonean grupos concentrados económicos y mediáticos” con “vínculos con el imperio”. Y que incluso desparraman denuncias “intentando vincular a Venezuela e Irán en la muerte del fiscal Nisman”.

–¿Qué opina sobre las denuncias periodísticas que vinculan a Venezuela e Irán con la muerte de Nisman? –preguntó Página/12 al embajador venezolano.

–Me parece casi necio. Es una necedad grande tratar de vincular en hechos como el que se está manifestando. Venezuela y la Argentina han tenido una relación en estos años de una absoluta vinculación política, económica y social, de una gran transparencia y por supuesto sentimos que así como hoy está asediada Venezuela, desde afuera hay también una sensación de apretar a los países que fundamentalmente tuvieron la capacidad de parar al neoliberalismo y todo lo que representó la propuesta del ALCA en los primeros años de este siglo –respondió Martínez Mendoza.

Un grupo de intelectuales, entre los que se encontraban el sociólogo y politólogo Atilio Boron y la periodista y escritora Stella Calloni, propuso que ante “la gravedad de la amenaza estadounidense” que los países latinoamericanos boicotearan la próxima Cumbre de las Américas en Panamá “si Obama no cambia de actitud”, ante un auditorio que también compartían los embajadores de Cuba (Oreste Pérez), Bolivia (Liborio Flores), Nicaragua (Norma Moreno) y Ecuador (Gloria Vidal) en nuestro país. Calloni, abundó incluso, que la cumbre de Panamá ya cerró con las llamadas “asociaciones civiles”, las ONG vinculadas a Estados Unidos para “tomar nuestra propias banderas de defensa de los derechos humanos y la democracia para cargar contra los gobiernos populares de la región”, entre los que incluyo a las ONG vinculadas a las diputadas macristas “Patricia Bullrich y Laura Alonso”.

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El embajador venezolano, Carlos Martínez Mendoza, con el Grupo de Amistad de legisladores argentinos.
Imagen: DyN
 
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