EL PAíS › MACRI Y MASSA ESTUVIERON EN CORDOBA Y VOLVIERON A NEGAR LA POSIBILIDAD DE UN ACUERDO ELECTORAL

Pese a los rumores, Massa dice que no se baja

Su esposa, Malena Galmarini, dijo “no descartamos nada”, pero luego Massa salió a negar las versiones acerca de que se bajaba para ser precandidato a gobernador de una gran alianza opositora. Por la mañana, así lo había asegurado el jefe de Gabinete Aníbal Fernández. Mauricio Macri también descartó un acuerdo.

 Por Nicolás Lantos

Massa se mostró en Córdoba junto a De la Sota mientras que Macri acompañó al radical Oscar Aguad.
Imagen: Télam.

La precandidatura presidencial de Sergio Massa pende de un hilo: ayer, el diputado nacional tuvo que salir a desmentir los rumores que lo ubicaban en la disputa por la gobernación de la provincia de Buenos Aires y ratificó “absolutamente” su decisión de “seguir adelante” en la carrera hacia la Casa Rosada. Pero su mujer y colaboradora política Malena Galmarini relativizó en dos entrevistas radiales esas afirmaciones: “Nosotros nunca descartamos nada”, dijo, volviendo a abrir el interrogante sobre el futuro del Frente Renovador. Finalmente, se anunció que el martes próximo, un día antes del cierre de alianzas de cara a los comicios nacionales, Massa dará una conferencia de prensa para anunciar cuál será su futuro. Desde el PRO, tanto Mauricio Macri como Horacio Rodríguez Larreta volvieron a bajarle el precio a un acuerdo con el ex intendente de Tigre.

El diputado había sido terminante el miércoles por la noche. “Postularme en la provincia de Buenos Aires no es una opción”, dijo en una entrevista con la cadena norteamericana de noticias CNN. Ayer viajó a Córdoba para limar asperezas con su socio José Manuel de la Sota y allí insistió en su voluntad de competir con el gobernador en las primarias. “Quédense tranquilos que no me bajo. Ratifico absolutamente la decisión de seguir adelante con esta idea de construir un cambio para la Argentina. Nosotros tenemos la decisión de participar en una primaria y vamos a trabajar en función de ella –dijo–. Mi pregunta es: si no estamos bien en las encuestas, como dicen algunas operaciones, ¿por qué preocupa tanto lo que vaya a hacer?.”

Sin embargo, para cuando llegó esta aclaración, el rumor sobre un futuro bonaerense para sus aspiraciones políticas ya había desbordado cualquier barrera de contención. Por la mañana, el jefe de Gabinete de la Nación y precandidato a gobernador de la provincia, Aníbal Fernández, en su habitual rueda de prensa antes de ingresar a la Casa Rosada, le dijo a los periodistas que, según sus fuentes, un acuerdo entre Massa y Macri con ese fin ya estaba cerrado y el tigrense “va a ir en una colectora” del PRO en Buenos Aires. “Es una afirmación, porque es un dato que me han dado a mí. Al vivir para la política, todos hacemos amigos en todos los partidos. Y uno me hizo el comentario”, picanteó la interna el funcionario kirchnerista.

Pero más hondo calaron las declaraciones de Malena Galmarini, que evitó descartar cualquier movimiento. “Sergio es precandidato a presidente. Sin embargo, no buscamos cargos y lo que hacemos en política lo hacemos para cambiar la realidad de la gente”, dijo en declaraciones radiales. Esas palabras impactaron fuerte en un diezmado Frente Renovador, que se divide entre los que esperan el momento para dar el salto hacia otros horizontes y los que, sin esa posibilidad, ansían una línea política clara de la conducción. Un encuentro de todos ellos con Massa, previsto para hoy, se pospuso hasta el lunes que viene, desensillando hasta que aclare. “Todas las alternativas están abiertas”, confesó a Página/12 uno de los invitados al plenario.

El precandidato va a meditar el fin de semana sobre su futuro. Lo consultará con su cada vez más reducido círculo de confianza y luego tomará una decisión. “La duda no es si Massa se baja o no se baja. Ya lo bajó la realidad. Lo que hay que ver es cómo reacciona ante este nuevo escenario. Es un político nato y va a tomar la decisión que más lo beneficie a largo plazo”, analizó ayer un dirigente que hasta hace poco dialogaba con él con frecuencia. El lunes le explicará su estrategia a sus compañeros del FR. El martes, en conferencia de prensa, la anunciará al público. El miércoles quedarán las alianzas plasmadas ante la justicia electoral, y ya no habrá vuelta atrás.

Más allá de que participe en las primarias como precandidato a presidente o a gobernador, la otra incógnita que hay abierta es si el tigrense conseguirá que acepten al Frente Renovador dentro de la entente opositora que encabezan el PRO y la Unión Cívica Radical. “La Argentina que viene necesita respeto por la diversidad y el pluralismo y hay que dejar las miserias y el sectarismo de lado”, dijo el diputado, en un nuevo guiño a Macri, que es quien tiene la palabra final al respecto. Galmarini fue más explícita: “Lo que tenemos que hacer los que estamos en la oposición es juntarnos, conversar, llegar a acuerdos, ver cómo, entre todos, a un gobierno que se está haciendo fuerte en este último tiempo, le ganamos la elección”.

Las súplicas, por ahora, no hacen eco en el PRO. Ayer Macri volvió a ser contundente al respecto. “El cambio debe venir de la mano de gente que no ha estado comprometida en estos 25 años. Hace falta otro grupo de gente, no pueden ser los mismos que ya fueron jefes de gabinete y ministros, por más que ahora ellos sientan que lo que se hizo estaba mal. No pueden proponerse como el cambio de ellos mismos”, sostuvo el precandidato presidencial. Por su parte, Rodríguez Larreta, su sucesor al frente de la ciudad de Buenos Aires, agregó que para él “no tiene sentido” un acuerdo con el FR y confirmó que la única candidata del PRO en la provincia es la vicejefa de Gobierno porteña María Eugenia Vidal.

Queda un escenario más, el más improbable, en este panorama: una capitulación y regreso al Frente para la Victoria. Desde el sciolismo aseguran que si Massa se presentaba con una bandera blanca en alto, podrían recibirlo. Incluso más cerca de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina dijo esta semana que “si se arrepiente y entiende que cometió un error, será recibido como un militante más”. Se sabe, sin embargo, que el perdón de CFK es un poco más difícil de obtener. Lo único que es seguro es que, en un eventual regreso, el diputado deberá moderar sus aspiraciones. Ni presidente ni gobernador, su futuro podría ser, en ese caso, nuevamente, la municipalidad de Tigre.

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