EL PAíS › LOS NUEVOS ABOGADOS DE SANDRA ARROYO SALGADO REFLOTAN DATOS VIEJOS PARA INSISTIR CON EL ASESINATO

Las grandes novedades que no existen

Las teorías sobre la custodia, el borrado de llamados y los moretones. “Al principio decían que no pudo haber sido suicidio porque el cuerpo no tenía golpes de una caída. Ahora basan la teoría homicida en que recibió un golpe”, dijo Rusconi, defensor de Lagomarsino.

 Por Irina Hauser

Los golpes en la cabeza y cerca del tobillo hallados en el cuerpo de Alberto Nisman que figuran en la autopsia desde el primer momento. La operación de borrado de registros de llamados y mensajes del celular del fiscal, que no se sabe si él mismo realizó. La custodia de Prefectura y los adicionales contratados por el edificio Le Parc a esa fuerza, que la fiscal Viviana Fein comenzó a corroborar recientemente. Estos y otros datos, algunos de los cuales ya se conocen hace tiempo en la causa, fueron presentados en estos días por los nuevos abogados de la querella de Sandra Arroyo Salgado y sus hijas como si fueran grandes novedades que, según ellos, llevan a suponer que alguien estuvo en el departamento del ex titular de la UFI AMIA antes de su muerte y que por ende pudieron haberlo matado. Desde que Nisman fue hallado sin vida, el 18 de enero, ninguno de los investigadores –excepto los peritos de Arroyo Salgado, en franca minoría– conectó esos hechos con una teoría de homicidio. Cuando el expediente está encaminado a que se trató de un suicidio, la querella insiste en sugerir que la investigación fue mala y descuidada, una forma de tratar de impedir que llegue a algún resultado.

El abogado Juan Pablo Vigliero fue explícito en qué quería poner de relieve cuando dijo: “La investigación está hecha como el culo”. Lo contrastante, por ejemplo, es que su propio perito criminalístico, Daniel Salcedo, al dar testimonio –aun sosteniendo que a Nisman lo mataron, que lo obligaron a poner una rodilla en tierra y le sostuvieron el arma desde atrás– dijo que en el procedimiento de recolección de pruebas en el departamento y el baño, nada alteró la escena: “Al momento en que arribó el personal policial, como también la fiscal, tampoco se afectaron los patrones de manchas” de sangre. La hipótesis de Salcedo sobre la muerte, vale recordar, quedó en minoría en el peritaje criminalístico, donde otros cinco colegas concluyeron que no había indicios de que otra persona hubiera estado en el baño, ni signos de tránsito o arrastre por el lugar, es decir, todo apuntaba a que se quitó la vida.

La junta médica, en base al análisis forense y con la sola disidencia de los peritos de Arroyo Salgado, también sostuvo que no había marcas defensivas o de forcejeo en el cuerpo de Nisman, ni otros indicios de homicidio y que murió en torno del mediodía del domingo 18 de enero. Los abogados Vigliero, Manuel Romero Victorica y Federico Casal –que ahora representan a las hijas del fiscal– plantearon estos últimos días que el cuerpo tenía un golpe en la cabeza y otro cerca del tobillo. Señalan que lo pudieron haber “pateado para reducirlo”. Al principio Arroyo Salgado decía que no pudo haber sido suicidio porque su ex esposo no tenía golpes de una caída. “Ahora basan la teoría homicida en que recibió un golpe; difícil imaginar que lo reduzcan con un golpe en el tobillo”, replicó

Maximiliano Rusconi, defensor de Diego Lagomarsino, el técnico dueño del arma de la que salió el disparo mortal.

Los golpes están en el informe original de la autopsia: el de la cabeza se relaciona con la caída, como propio de “golpe o choque con o contra un elemento contundente o superficie”; el de la pierna izquierda presenta “una expresión cromática variable” y “su estimación no resulta confiable”. Incluso uno de los peritos, Horacio Sapag, precisó que la “tonalidad verdosa (...) no habla de ‘inmediatez con la muerte’”. O sea, no se conoce el origen de ese moretón. La autopsia señalaba que la muerte se había producido como máximo 24 horas antes (se hizo a las 8 de la mañana del lunes 19) mientras los abogados insisten en situarla antes.

Según la querella, alguien entró a la vivienda de Nisman quizás en la mañana del domingo, porque estaban borrados todos los registros de llamadas de su celular desde las 13.46 hacia atrás. Por ejemplo, faltaba una llamada que había tenido un rato antes de las 20 del sábado con su secretaria Soledad Castro. “Se usó un sistema de borrado seguro. Nisman no tenía conocimientos para hacerlo. Ni los peritos informáticos pudieron recuperar los registros. El teléfono no tenía sistema de ingreso remoto, así que hubo alguien en la casa que lo hizo”, le dijo a Página/12 el abogado Manuel Romero Victorica. El informe de los peritos tecnológicos no es nada concluyente en este punto. Un borrado seguro se puede realizar con un programa que cualquiera puede bajar de Playstore y eliminarlo al terminar de usarlo. En la mañana del 18 de enero, una de las últimas cosas que hizo Nisman fue pasar un programa de limpieza por su computadora, algo que hacía a menudo. Esto figura en el peritaje. Los peritos no pueden descartar que él mismo haya borrado el registro de su teléfono. Tampoco se desecha la presencia de alguna persona en el departamento, lo que no quiere decir que haya limpiado el teléfono ni que sea un homicida. Pero la querella sigue diciendo que la muerte fue antes, sábado a la noche o domingo temprano. ¿Para qué borrarían llamadas desde las 13.46 del domingo?

Vigliero agregó que la presencia de una persona estaría demostrada por el ingresos “simultáneo y local de tres pendrives” a la computadora de Nisman “que no pueden surgir por una falla de Windows”. El informe de los peritos dice que se registran 26 conexiones simultáneas a las 20.07 del domingo, a modo de múltiples pendrives, discos externos, cámaras fotográficas y un CD rom, a la vez. Para los expertos es “imposible conectar simultáneamente todos esos dispositivos”, “determinamos que el registro del sistema operativo Windows 7 es inexacto en ese parámetro, por lo que se concluye que dicho evento no corresponde con la conexión real de ningún dispositivo USB”. La querella sigue planteando una discusión sobre el horario que figuraba en la computadora, para decir que podría ser inexacto y que quizá Nisman no se conectó a Internet el domingo a la mañana. “El horario es el correcto y se comprobó de distintas maneras: en una foto coincide con el horario del reloj de la fiscal Fein; se analizó específicamente que los registros fueron automáticos y la hora no fue alterada, además que quedó descartada una navegación remota”, señaló Rusconi.

Los abogados de la querella dicen que es muy llamativo que no hubiera habido hasta hace unos días constancias en el expediente de que Nisman tenía una custodia de Prefectura además de los custodios de la Policía Federal. Hace un tiempo la fiscal Fein se topó con la información de que había personal de Prefectura contratado para hacer adicionales por el consorcio de Le Parc. Según Romero Victorica, dos de ellos dieron cuenta, además, de la consigna para Nisman de la prefectura y uno dijo que vio a un prefecto de inteligencia merodeando por la plaza de enfrente el sábado a la tarde. Por ahora, para Rusconi estos datos no quieren decir mucho ni se puede hablar de espionaje ni nada similar. La jueza Fabiana Palmaghini pidió a la Policía Metropolitana que allane oficinas de prefectura, de donde se llevaron los contratos y las designaciones.

Mientras tanto, la investigación está parada porque la querella de Arroyo Salgado volvió a requerir que el juzgado asuma la investigación y que se haga una junta entre forenses y criminalistas. La Cámara del Crimen pidió el expediente completo para estudiarlo.

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La fiscal Viviana Fein sigue a cargo de la investigación, pero la querella pidió que la jueza asuma la causa.
Imagen: EFE
 
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