EL PAíS › LAS AGRUPACIONES DE LA JUVENTUD KIRCHNERISTA HOMENAJEARON A NéSTOR KIRCHNER EN RíO GALLEGOS

“Lo vamos a llevar a la inmortalidad”

La Cámpora, Kolina y la Juventud Peronista fueron al mausoleo. También hubo un acto en el monumento en el barrio del Carmen.

 Por Alejandra Dandan

Desde Río Gallegos

El cielo soltó algunas gotas cuando las agrupaciones entraban a dejar una flor en el mausoleo de piedra de Néstor Kirchner. Entre las rejas, alrededor, los jóvenes van dejando desde hace años remeras colgadas con nudos a modo de ofrenda. Hay nuevas y viejas. De las agrupaciones del Frente para la Victoria y con leyendas. La patria es el otro, dice una. Irreversiblemente desakatados. Néstor Vive. Patria o buitres. Cruzando una calle, cementerio adentro, La Cámpora puso esta vez una bandera enorme. A las cuatro de la tarde, bajo la nube de Gallegos, la bandera hacía de escolta al homenaje preparado a cinco años de la muerte del ex presidente. “Florecieron muchas más de mil flores”, decía. El senador Pablo González, vicegobernador recién electo de la provincia, acercó el abrazo de Máximo, de Alicia y de Cristina Kirchner. Dijo que tenía un mensaje: “Estemos juntos como lo hicimos siempre. Estemos contentos de venir a verlo, como él quería y nada más”. Fue el único que habló. El homenaje en ese templo de piedra terminaba un día que buscó marcar otros hitos de la historia política del FpV con una concentración más temprana en el monumento a Néstor Kirchner del barrio del Carmen. Pero también fue el final de ese tramo más largo del camino a las elecciones que aquí dieron algo de remanso. Todos entregaron una flor. Las flores se congregaron solo en tres grandes ramos. La Cámpora, Kolina y la Juventud Peronista. Luego, cada quien iba dejando una flor pequeña en esos ramos.

Las agrupaciones avanzaron con las banderas desde la entrada del cementerio cantando “olé olé olá yo soy del Frenteee”, es un sentimiento. Siguió el “Néstor no se murió” y una y otra vez, apareció “Che Gorila” y el “A pesar de las bombas”. Para entonces algunos se deshacían de mochilas, grabadores y celulares para entrar a la casa de piedra. Hubo dirigentes del todo el interior de la provincia. Y hasta el intendente electo de Mercedes, Juan Ustarroz, que llegó a cumplirle una “promesa a Néstor”. También el secretario general de la presidencia, Eduardo “Wado” de Pedro y el diputado Juan Cabandié. “Néstor nos enseñó que las transformaciones se pueden hacer desde la política”, dijo De Pedro. “La juventud estaba dormida, (él) organizó a la juventud y siguió pensando en trascender mas allá de su propio proyecto. Transcender a partir de la militancia de las nuevas generaciones. Eso es lo que nosotros vamos a hacer. Lo vamos a llevar a la inmortalidad, como se hizo con Perón y con Eva. Nosotros nos vamos a encargar de trasladar a Néstor y a Cristina de generación en generación para que sepan nuestros hijos y nuestros nietos que hay dirigentes políticos que gobierna para la gente, que se le pelean con el poder real y que lo único que quieren cuando llegan al poder es que nuestro país vuelva a ser un país digno y que nuestra pueblo vuelva a ser”. Cabandié no pudo hablar. “Es más que la recuperación de la ESMA”, dijo cuando le preguntaron algo. “Es la ESMA, son las charlas, son los encuentros”, pero no pudo decir más. Estuvo Carlos Zannini por la mañana, solo. Estaba Juanita “Katy” Mansilla, un nombre mitológico entre los pingüinos, del armado del Ateneo de 1983.

Con las elecciones como fondo, los análisis aparecían y se espantaban en cada charla. “A nosotros al principio nos decían que no éramos peronistas, que éramos montoneros, y no entendían su cabeza, que era muy abierta, que decía que esto necesitaba de todos. Lo extrañamos, pero un día como hoy él no se quebraba, él era la fuerza”, dijo Katy.

De Pedro dejó sus cosas y entró al mausoleo. El lugar es como una capilla. Vibrante. Néstor está ahí. Habla en una pantalla. Pequeñas escenas desde 2003. “Somos los hijos de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo”, se le escucha. En un camino ascendente y en espiral, hay diez fotos. Una de él a los ocho años que dice: cuando sea grande, quiero ser presidente. Está la foto de la frente herida en Plaza de Mayo. La primera foto saliendo de su despacho de presidente. Su cara estrujada entre besos de la Plaza del 25 de mayo. Su medio cuerpo que sale por la ventana de un tren a Tucumán para acercarse a la gente. Abajo, el silencio y el cajón. Y pocas cosas. Su bic negra. Dos carpetas de cartulina con los proyectos de represas. La tapa de Página/12 con la foto de Videla: “Nuestro peor momento llegó con los Kirchner”. Una bandera argentina vieja: una de las siete que puso en Malvinas el grupo de Dardo Cabo en 1966 con el intento de marcar soberanía. Un oso de peluche de Florencia, según los guardias. Un pañuelo de las Madres. Y, ahora, un pin de la campaña de Alicia Kirchner. La presidenta Cristina Fernández llegó de Buenos Aires el lunes a la noche. Suele ir cuando está en Gallegos. Estuvo el domingo. Y aparentemente volvió ese mismo lunes por la noche.

Los homenajes habían empezado en el otro extremo de la ciudad: el cruce de dos calles, Pasteur y Defensa, en el barrio del Carmen. Para el primer aniversario se inauguró un monumento de Néstor Kirchner, de casi dos metros de altura hecho por Miguel Gerónimo Villalba y réplica del de la sede de la Unasur en Quito, “justo el lugar –dijeron acá– que traza la frontera entre el sur y el norte del mundo”. En la escultura, Néstor camina, con el saco desabrochado, mocasines, el viento en la cara y la mano levantada. A la vuelta, está el local de la Agrupación Los Muchachos Peronistas, donde Kirchner empezó a caminar para ganar la primera intendencia de Gallegos en 1987 en un andar que culminó treinta años después en Balcarce 50.

“Vinimos al barrio del Carmen con la alegría porque el pueblo de Santa Cruz le ha devuelto a Néstor Kirchner la gobernación de la provincia”, fue lo primero que dijo la locutora, escenario entre canteros y desniveles. Matías Mazu es diputado provincial electo por Río Turbio. “El 27 de octubre para los kirchneristas es lo que el 17 de octubre para los peronistas –dijo–: no fue el día que se nos fue. Fue el día que el pueblo organizado fue a despedir a su líder.”

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El monumento a Nèstor Kirchner del barrio del Carmen es una réplica del que hay en la sede de la Unasur.
Imagen: Télam
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