EL PAIS › EL OBELISCO FUE ESCENARIO DE LA CELEBRACION DE SIMPATIZANTES PORTEñOS DEL MACRISMO

Un festejo con cantitos, banderas y un ataúd

Sin colmar la Plaza de la República, los manifestantes celebraron el triunfo de Cambiemos en el ballottage. Hubo cantos y carteles a favor de Macri y en contra de Cristina Fernández y de las políticas sociales.

Con globos celestes, blancos y amarillos, banderas argentinas y las miradas fijas en las pantallas gigantes de los edificios, centenares de personas –no llegaron a colmar la Plaza de la República– se concentraron anoche al pie del Obelisco para celebrar el triunfo de Mauricio Macri en el ballottage. Durante un par de horas, el festejo fue más que tibio. Con bocinazos de fondo y arranques espasmódicos de cantos, como el “sí-se-puede, sí-se-puede”, que se diluían en segundos, más que de militantes o ciudadanos festejando un triunfo la escena parecía de espectadores a la espera de un show que nunca arrancaba. Recién después del baile de “Mauricio” con su hija en andas, entre globos y papelitos PRO, algunos jóvenes tostados con camisas de marca sacaron a relucir su bronca y lograron que media plaza gritara: “Se va la yegua/la puta que los parió”. También apareció un ataúd negro con la cruz y la leyenda “CFK Q.E.P.D. Chau”.

–Ya ganaste, hablanos a todos –le gritó a una pantalla una señora –la correa del perrito en una mano, un globo en la otra– poco después de las 21, cuando se había escrutado el 45 por ciento de las mesas y la diferencia a favor de Cambiemos era de casi ocho puntos.

La mayoría, en silencio, con los brazos cruzados, miraba la pantalla de TN sin pestañear. “Tomala vos/damela a mí/ganó Mauricio /ganó el país”, cantaban algunos y un vendedor ofrecía por treinta pesos “manitos” con la leyenda “Chau Cristina”.

“Es un triunfo de todos, de la sociedad”, explica Daniel Stigliano, militante radical que votó a Margarita Stolbizer en primera vuelta. “Macri va a hacer bien las cosas no por convicción sino por conveniencia. Es muy pragmático, rápido de reflejos, supo leer el contexto”, analiza. “La protagonista es hoy la sociedad, no el candidato. Mi esperanza es por la sociedad, por la decisión de ser ciudadanos, no por Macri”, dice.

–¡A laburar! –gritan algunos cuando la pantalla muestra militantes kirchneristas y otro grupo empieza a cantar el Himno Nacional. Cada vez que los canales actualizaban los resultados se repiten gritos de alegría.

Interpelados sobre sus presencias, Anita y Santiago (estudiantes de contaduría y publicidad, hijos de dueños de campos entrerrianos) se miran, buscan palabras durante minutos y responden con guión de Durán Barba: “Queremos un cambio”. Después de mucho hurgar tras causas concretas explican que les molestan “los que cobran para tomar mate” en oficinas estatales, “la gente que cobra plantes para ir a actos políticos” y “el apoyo a otro tipo de gente”. “Tenemos campo, el gobierno nos saca el 93 por ciento de las ganancias”, explica el joven.

“Estoy muy feliz por este acto cívico. Se está derrotando en las urnas a un gobierno autoritario. Aprendimos que esa es la forma, sin violencia, con libertad”, señala Claudia, que se presenta como ama de casa. “Quiero que se termine la violencia descontrolada, los encapuchados prendiendo fuego en las calles”, grafica, y cita “los grupos de choque de Milagro Sala”. “Nunca más un gobierno que diga ‘vamos por todo’. La gente dijo hoy ‘barbarie nunca más’”, agrega.

Mientras en las pantallas aparece la imagen de Daniel Scioli, un grupo propone “hay que saltar/hay que saltar/el kirchnerismo/no vuelve más”. Otros arrancan con “¿adónde están/adónde están/los que decían que nos iban a ganar?”

“Vengo a festejar el triunfo de la democracia, no de Macri”, avisa Daniel, técnico en laboratorios médicos. “Las urnas reflejaron la bronca y la decepción por doce años de gobierno marcados por la confrontación en lugar de congeniar con todos para salir adelante”, analiza. Para ejemplificar el voto castigo menciona “la Aduana cerrada, las empresas que cesantean empleados por falta de capitales, el cepo cambiario que hace que la economía no crezca desde hace cuatro años”. Daniel dice tener amigos desocupados de la planta de Peugeot de 3 de Febrero y marca un déficit en materia de salud. “Veo un deterioro completo, falta de insumos, de reactivos que deberían importarse, vaciamiento de hospitales”, enumera.

Cuando concluye la intervención de Scioli, que reconoce la derrota, aparecen algunos fuegos artificiales y la plaza levanta el tono. “Se siente/se siente/Mauricio presidente”.

“¡La plaza es nuestra, no hay que tener miedo!”, repite un hombre bien vestido que recorre el escenario con aire de predicador. “¡Ahora van a tener que laburar!”, grita emocionado y mueve los brazos en busca de aprobación, mientras su pareja lo sigue a prudente distancia.

“Voté un cambio, no quiero más ñoquis en el gobierno”, señala Florencia, mientras un hombre muestra para las cámaras un cartel con la leyenda “No somos Venezuela”. “Estamos acá por la seguridad, por la paz y porque queremos un país unido, en libertad. Viva este cambio”, grita.

El cantito que tantas veces se repitió en la Casa de Gobierno muta por un momento hacia el presidente electo. “Che-pingüino-che-pingüino/no te lo decimos más/si lo tocan a Mauricio/qué quilombo se va armar”, canta un puñado y unos pocos se suman.

De repente, las pantallas muestran a Macri sobre el escenario de Costa Salguero y gran parte de la plaza corea la versión criolla del “Yes-we-can” de Barack Obama. “¡Sí-se-puede!”

El líder del Pro toma el micrófono pero la mayoría no lo escucha: no hay sonido en la plaza. Desde las pantallas se ve a Macri repartiendo abrazos y de vez en cuando se aplaude algún zócalo con frases como “le pido a Dios que me ilumine”. Otro informa que ya se escrutaron el 78 por ciento de las mesas y que hay más de cinco puntos de diferencia: 52,87 por ciento de Cambiemos contra 47,13 del Frente para la Victoria.

Cuando el jefe de gobierno porteño sube a Antonia a sus hombros comienzan las dedicatorias a la Presidenta. “Y ya lo ve, es para Cristina que lo mira por TV.” Por la Avenida 9 de Julio, a bocinazo limpio, desfilan camionetas 4x4 y autos último modelo con banderas argentinas. Tres camiones con carteles gigantes de Cambiemos se instalan cerca del escenario y los macristas se envalentonan. “Se va la yegua la puta que los parió”, cantan. “Argentina / sin Cristina”, celebran. Un periodista de Telefe a caballito de un compañero y la luz de una cámara hace que los macristas se amontonen y muevan los globos para aparecer en “la tele”. “Hay que saltar / hay que saltar / el kirchnerismo / no existe más”, imaginan.

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“Hay que saltar / hay que saltar / el kirchnerismo / no vuelve más”, cantaban.
Imagen: Joaquín Salguero
 
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