EL PAíS › EL PASE DE LA CAUSA AL FUERO FEDERAL Y LA BUSQUEDA DE INVOLUCRAR A CFK

Usos y abusos del caso Nisman

Desde la asunción de Macri, la causa de la muerte del fiscal quedó en manos de una maquinaria judicial, política y de servicios de Inteligencia que busca culpar a Irán y sentar en el banquillo a la ex presidenta. Los pasos arbitrarios, los testimonios inverosímiles, la discrecionalidad.

 Por Raúl Kollmann

La maquinaria de política, jueces y principalmente servicios de Inteligencia nacionales y extranjeros acelera al máximo en su utilización de la causa Nisman. La trama apunta contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la sucesión de pasos es asombrosa después del cambio de gobierno y la asunción de Mauricio Macri, el 10 de diciembre. Apenas una semana después, la jueza Fabiana Palmaghini desplazó a la fiscal Viviana Fein de la instrucción de la causa. Ni bien pasaron las fiestas, la magistrada imputó extrañamente a los dos policías que integraban la custodia de Nisman. Los acusó de no haber tirado abajo la puerta para asistir a un fiscal que llevaba horas de muerto. El paso le servía para poner en la mira a funcionarios públicos, algo que podía ser materia federal. En el camino se escuchó la voz del fiscal de Cámara, Ricardo Sáenz, en un dictamen en el que copió y pegó todo lo que venía señalando la jueza Sandra Arroyo Salgado, ex esposa de Nisman, acompañante de Macri en el debate electoral e integrante de la maquinaria vinculada a los servicios de Inteligencia. El siguiente paso fue la insólita aparición en escena del ex agente Carlos Moro Rodríguez, que vive en España: en un año no le habían pedido declaración y de golpe pasó a ser un testigo estrella. Se tomó, como si fuera una verdad revelada, su afirmación de que Nisman no podía haber pasado de ser un buen padre a un mal padre y que seguro no se suicidó porque Nisman consideraba que suicidarse era de perdedores. De inmediato se hilvanó el aún más asombroso testimonio de Jaime Stiuso. Con total impunidad declaró todo lo contrario de lo que había dicho un año antes e hizo una historia muy en sintonía con los servicios de inteligencia norteamericanos: a Nisman lo mataron, fue Irán, con un grupo vinculado al gobierno de Cristina, sin que falte, por supuesto, un toque contra Hugo Chávez. No pudo aportar una sola prueba, pero en un vuelco espectacular la jueza usó su testimonio y el de Moro para mandar la causa al fuero federal.

En una resolución de 45 páginas, Palmaghini dedicó 40 a hablar de los custodios de Nisman y en las últimas cinco, sin fundamentación sólida y a las apuradas, se declaró incompetente. En Comodoro Py ya hablan de citar a CFK y nadie deja de comentar el desequilibrio exhibido por Stiuso –uno de los artífices de los movimientos en la causa Nisman– cuando apareció como panelista del programa Intratables, de América TV.

Apelación

Como anticipó Página/12, la defensa del informático Diego Lagomarsino presentará mañana una apelación contra el pase de la causa al fuero federal. La Cámara del Crimen citará a una audiencia, hacia el 20 de marzo, para que cada uno fundamente sus posturas. Pero en Tribunales afirman que la suerte está echada. Insisten en que el camarista Mario Filosof, titular de la Cámara que debe resolver, es inspirador de los pasos de quien fuera su secretaria durante años, la jueza Palmaghini. También es un hecho que los hilos los mueve la maquinaria político-judicial, en la que Stiuso es protagonista.

Desde fin de año se viene rumoreando que habrá una ofensiva judicial contra la ex Presidenta, con base en las dos causas relacionadas con Nisman. La de su muerte y se intentaría reflotar su denuncia por AMIA contra Cristina. El periodista Horacio Verbitsky lo adelantó en este diario el 3 de enero con su nota “Apunten a la cabeza”.

En la justicia federal, en Comodoro Py, hablan de sortear la causa Nisman ni bien llegue, pero otros empujan para que se la quede Luis Rodríguez, integrante de la escudería alineada con los servicios de Inteligencia y el macrismo. Rodríguez instruye una causa llamativa que empezó con una denuncia de amenaza de Nisman en 2012. Se trató de un mail de contenido islamista, muy poco creíble. Al punto que el fiscal viajaba por el mundo sin custodia y en la Argentina usaba a los hombres de la Federal más como cadetes y choferes que como custodios. Vincular una amenaza de 2012 con la muerte en 2015 podría ser otra de las maniobras del caso.

Corriendo a Fein

Una semana después de la asunción de Macri, se produjo el primer volantazo en la causa: la jueza desplazó a la fiscal de la instrucción. Los fiscales son los que investigan los casos en que el autor es desconocido, pero Palmaghini decidió quedarse a cargo de la investigación porque, adujo, la pelea entre la fiscal y Arroyo Salgado tenían paralizada la causa. En el fondo, el problema era que Fein, basándose en las pericias, no se inclinaba por la hipótesis del homicidio. La junta médica sostuvo que no se percibía accionar homicida y la junta de criminalistas concluyó que no había nadie más en el baño. A esto debe agregarse que la pericia realizada en Salta concluyó que en la mano de Nisman “se hallaron partículas consistentes con residuos de disparo”, un dato que se falseó en las declaraciones de los querellantes.

Fein señaló ayer en una entrevista con varios medios lo que fue su visión a lo largo del expediente: “No veo ningún elemento objetivo, prueba objetiva, directa, precisa, certera, que me permita decir que estuve frente a un acto homicida, que justifique declinar la causa y enviar al fuero federal”. Con semejante óptica, parece cantado que era necesario sacarla de la cancha, aunque en ese momento Palmaghini seguía convencida de que era prematuro el envío a la justicia federal.

La custodia en la mira

Pasadas las fiestas, la jueza imputó a Armando Niz y Luis Miño, los dos policías de custodia de Nisman. Los delitos fueron incumplimiento de los deberes de funcionario público y posible abandono de persona. La movida resultaba extraña y se basó en un dudoso testimonio de una secretaria de Nisman, Soledad Castro, que también cambió su declaración. Concurrió a la fiscalía de Fein por impulso de Arroyo Salgado y manifestó que le había dicho a los custodios que tiraran abajo la puerta. Niz y Miño argumentaron que derribar la puerta llevaría mucho tiempo y que era mejor ir a buscar a la madre del fiscal, Sara Garfunkel, que tenía llaves. Toda la acusación pareció sacada de contexto, pero imputar funcionarios públicos podía ser un paso a la justicia federal. Lo asombroso es que, después, Palmaghini les decretó la falta de mérito porque no había pruebas.

Borrar al abogado

De forma sorpresiva, el abogado de Lagomarsino Máximiliano Rusconi renunció a la defensa del informático el 5 de febrero. Desde el gobierno le prometieron designarlo fiscal, algo incompatible con seguir con cualquier defensa particular. Rusconi fue un factor muy importante en el expediente. Era el gran antagonista –junto con Fein– de Arroyo Salgado y sus abogados. Lo llamativo es que hasta el momento su pliego no fue enviado al Senado: la movida sirvió para apartarlo del caso.

Agente Moro

A mediados de febrero, se produjo la declaración de un ex agente de inteligencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Carlos Moro Rodríguez. El ex espía vive en España y mantenía contacto con Nisman porque eran amigos: no se veían, hablaban por teléfono o se mandaban WhatsApp. Moro fue el agente que presentó a Nisman y Lagomarsino, pero lo que Palmaghini tomó en cuenta fueron dichos –sin comprobación alguna– según los cuales habló con Nisman aquel fin de semana y estaba de buen ánimo: “Nadie me puede convencer a mi que en pocas horas Alberto se volvió un mal hijo, un mal padre, un mal amigo, y digo esto porque se supone que pidió un arma y se mató, dejaba a la madre con un lío, a las dos hijas destrozadas y se volvió un desprolijo de golpe. Dejó a dos amigos comprometidos, pero encima era un esteta, que se fijaba en los detalles, de ninguna manera se iba a dejar encontrar de la forma en que se lo encontró y aparte a Alberto no le gustaba perder ni a la bolita, jamás se iba a ir como un perdedor, y un suicida para él era un perdedor”.

La declaración es más bien un comentario de concepto que no toma en cuenta las derrotas que fue sufriendo Nisman aquel fin de semana: su denuncia había sido rechazada por tres jueces; el ex secretario de Interpol, el norteamericano Ronald Noble, dijo que mentía; tenía un fuerte conflicto familiar porque interrumpió el viaje por Europa. Su ex esposa le escribió por WhatsApp: “Lo único que te interesa es el poder y salir en los diarios. Ni yo ni tus hijas necesitan explicaciones”. Además, lo instaban a presentar su denuncia en el Congreso, pensó que concurriría a solas con la oposición y el Frente para la Victoria no sólo anticipó que estaría presente sino que exigía que se televise la sesión. Nisman llamó a Stiuso y éste no lo atendió. La versión es que el espía le prometió escuchas telefónicas que resultaban imprescindibles para sostener su improvisada denuncia. Pero esa prueba no existía y, por supuesto, nunca apareció.

Una prueba evidente del momento que pasaba aquel domingo 18 de enero es que entró a una página de Internet sobre el regreso de la muerte. Se trató de un escrito posteado por Claudio María Domínguez en que un médico contaba que había estado muerto durante un tiempo y que volvió a la vida.

Todos estos elementos quedaron de lado. Lo que primó fue el testimonio de un ex agente de inteligencia, con residencia en España y al que ni siquiera se le había pedido en todo un año el testimonio.

Agente Jaime

Trece meses después de su escueta declaración inicial, Stiuso –en la ex SIDE le decían Jaime– volvió a presentarse en la causa. Ningún juez lo había buscado, pese a las denuncias en su contra. Salió del país en febrero de 2015, escondiéndose en Florida. Fue un protegido de sus amigos en la CIA y el Mossad, a los que visitaba en Nueva York y Miami, volvió cuando quiso y declaró lo contrario de lo que había dicho hace un año. Sin embargo, no se lo imputó por falso testimonio. La jueza acusó a la fiscal, que le tomó la primera declaración, por alterar el testimonio. Esta semana Stiuso dijo que a Nisman lo asesinaron, acusó a Irán, mencionó que intervino un comando vinculado con el gobierno kirchnerista, pero no presentó ninguna evidencia. Su abogado salió al día siguiente a explicar que Stiuso no contaba con pruebas, que sólo se trataba de un análisis.

En su primer declaración, leída y firmada por él, no habló ni de asesinato ni de Irán ni del gobierno anterior. Fueron cuatro escuetas páginas en las que sólo dijo que no sabía nada de la muerte de Nisman y que lo sorprendió. Más bien dio a entender que pensaba que fue un suicidio. Ni entonces ni ahora explicó por qué no le atendió el teléfono. Su argumento es que tenía el celular en vibrador.

A Comodoro Py

Cinco horas después del testimonio de Stiuso, Palmaghini cerró el círculo declarándose incompetente. Usó unas pocas pruebas, ninguna de ellas de importancia: la declaración de Moro Rodríguez, la declaración de Stiuso, que considera que la escena de la muerte estuvo contaminada, por la presencia de demasiados efectivos de fuerzas de seguridad y funcionarios. Hay otro hecho muy menor tomado en cuenta por Palmaghini. Cuando la madre de Nisman, que fue la primera que entró al departamento junto con un custodio, llamó a Swiss Medical, en la grabación se escucha una voz detrás. Un análisis posterior indica que seguramente es un efectivo de la Prefectura que dice “por ahí le pusieron un tiro en la frente”. Como es obvio, el prefecto no es ni perito ni voz autorizada, sin embargo sirvió como argumento para el pase a la justicia federal.

Lo más impactante de la resolución de la jueza es la desprolijidad e improvisación. Veinte días antes, el 12 de febrero, Palmaghini había dictado una resolución en la que decía todo lo contrario: no se sabe todavía que pasó con Nisman, es prematuro mandar la causa a la justicia federal. En el escrito de esta semana, en cambio, la magistrada terminó dictándole la falta de mérito a la custodia del fiscal y para eso dedicó 40 páginas de su escrito. Sólo en las cinco páginas finales cambió abruptamente de tema y expuso en forma muy breve los puntos para enviar el expediente a Comodoro Py. Se dice que Palmaghini terminó de tomarle declaración a Stiuso a las 3 de la mañana y se quedó a escribir las cinco páginas que se agregaron al final.

La sensación que queda es que todo el caso Nisman estuvo en manos de esa maquinaria de servicios de inteligencia, jueces y el macrismo desde antes del cambio de gobierno, pero muchísimo más después. Se fueron dando los sucesivos pasos, justito a la medida de los Servicios de Inteligencia que juegan para la derecha republicana, en su cruzada contra Irán y para combatir el acuerdo que hicieron los gobiernos de las principales potencias –Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania– con Irán. Desde el punto de vista local, todo el objetivo está puesto en la demonización de CFK, llevándola a declarar en base, por ejemplo, a los testimonios de dos ex agentes que no aportaron ninguna evidencia de nada.

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Imagen: Télam
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