EL PAíS › MICAELA, DE DOCE AñOS, APARECIó MUERTA EN UN MONTE CERCANO A BAHíA BLANCA

El peor final de la búsqueda

La pequeña Micaela Ortega era buscada desesperadamente desde el 23 de abril pasado. Un prófugo de un penal, al ser detenido, confesó el crimen y señaló a los investigadores dónde había dejado el cuerpo. Consternación en Bahía Blanca.

Micaela Ortega, la niña de 12 años que era buscada desde hace más de un mes en Bahía Blanca, fue hallada muerta y maniatada en un monte cercano a la vecina localidad bonaerense de Ingeniero White. La investigación del caso detectó que un joven de 26 años, prófugo de una prisión de la provincia de Río Negro en una causa por robo, había contactado a Micaela con un perfil falso de Facebook. Finalmente el sujeto fue detenido, confesó el crimen y condujo a la policía al lugar donde se encontró el cuerpo de la nena. Los médicos forenses que le practicaron la autopsia determinaron que la víctima había sufrido golpes de puño en la cabeza y que murió asfixiada por estrangulamiento con una remera. El pasado 23 de abril, la niña dejó una carta a su madre en la que decía que había “tomado la decisión” de irse con una “amiga de White”. En su momento, la abogada de los padres de la víctima habían señalado que ésta “fue engañada” para dejar su casa. Desde entonces Micaela era buscada con rastrillajes diarios e incluso el gobierno bonaerense había ofrecido una recompensa por su paradero. Tras el hallazgo del cadáver, ayer por la tarde una columna de vecinos de más de dos cuadras acompañó a la familia Ortega en una nueva marcha por la ciudad en reclamo de justicia y contra la violencia de género.

Tras permanecer durante 35 días desaparecida, Micaela Ortega fue hallada asesinada el sábado por la tarde en un descampado cerca de la planta de TGS, ubicada sobre la ruta nacional 3 y próxima a la localidad de General Daniel Cerri, a 8 kilómetros de Bahía Blanca. Junto al cadáver se encontró la mochila que la niña llevaba cuando salió de su casa. “El cuerpo estaba escondido entre unos arbustos, en avanzado estado de descomposición y con varios golpes”, afirmó Emiliano Alvarez Porte, secretario de Seguridad bahiense. Según el funcionario, Micaela tenía “las manos atadas, las piernas cruzadas” y vestía “la misma ropa con la que se había ido de su casa”, el 23 de abril último.

El hallazgo generó conmoción en Bahía Blanca, donde algunos vecinos se volcaron a las calles la madrugada del domingo para pedir justicia. Por la tarde, en medio de una nueva y nutrida manifestación en contra de la violencia de género, el polémico intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay, se comprometió a brindar a la familia de la nena “la ayuda necesaria” y a trabajar para que “se haga justicia”. A su turno, Fernanda Petersen, abogada de los padres de Micaela, aseguró que “la familia está muy shockeada”, que la niña “fue engañada para retirarse de su casa” y estimó que, si bien aún faltan los resultados de la autopsia, la nena pudo haber sido asesinada “el primer día” en que desapareció. Días pasados, la abogada había sostenido que “una nena de 12 años no puede irse de su casa tantos días sin ayuda de terceros que le den el apoyo necesario para mantenerla escondida”, y afirmaba que la búsqueda debía centrarse “en su grupo de amigos”, porque “ellos debían saber algo”.

Precisamente la investigación dio con el cuerpo de la niña por directivas del fiscal Rodolfo De Lucía. Así se determinó que Jonathan Luna, de 26 años y actualmente detenido, se había contactado con Micaela a través de Facebook en base a datos aportados por las autoridades estadounidenses de esa red social a las que se les había requerido información. En esa línea, Alvarez Porte dijo que el hombre “se hizo pasar por una nena de edad similar a la de Micaela”. Luna, oriundo de Tucumán, estuvo detenido por robo hasta diciembre de 2014, en el Penal 2 de General Roca, pero estaba prófugo luego de no regresar en una de sus salidas transitorias.

Durante la búsqueda de Micaela, cruzada por numerosas marchas en reclamo por su aparición, una fuente investigativa obtuvo imágenes de una cámara de seguridad ubicada en la avenida Don Bosco, en las que se vio a la niña que caminaba junto a un hombre. Luego se comprobó que esa persona era Luna. Se cree que el acusado condujo a Micaela hasta el descampado de Cerri, donde la golpeó, la estranguló y le robó sus pertenencias. La fiscalía no descartaba un intento de abuso sexual.

Fue así que tras el allanamiento realizado a un precario inmueble de chapas en el que vivía con su actual mujer, Luna fue interrogado por la policía. En el lugar –situado en Juana Azurduy y Canning, barrio Saladero de la vecina localidad de Ingeniero White– hallaron una campera, un teléfono celular y una planchita para el cabello que pertenecían a la niña, ante lo cual el sospechoso confesó haber cometido el crimen y hasta dio detalles de dónde se hallaba el cuerpo.

Tras ello, unos 50 energúmenos se acercaron hasta la casilla de Luna y la incendiaron. La endeble estructura, que contaba con una media sombra, se encontraba vacía en ese momento. Según voceros, los efectivos no pudieron impedir los incidentes; no obstante, como los peritajes en la vivienda de Luna ya habían concluido, una fuente estimaba que no se perdieron elementos de prueba por los daños provocados. Finalmente el fuego fue extinguido por los bomberos y el grupo de energúmenos se dispersó.

Por último, el detenido Luna quedó alojado en una dependencia policial fuera del ámbito de la Jefatura Departamental Bahía Blanca por cuestiones de seguridad. Hoy será indagado por el fiscal De Lucía, quien por ahora caratuló la causa como homicidio criminis causa.

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Los familiares de Micaela y vecinos de Bahía Blanca ayer, desolados, reclamaron justicia.
Imagen: Télam
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