EL PAíS › UN TERCIO DE LA ONU LE HIZO UN GUIÑO A LA ARGENTINA

El desarrollo, marco de la deuda

Los líderes de América latina y el Caribe y la Unión Europea abogaron ayer en favor del multilateralismo frente a la inestabilidad mundial, en una cumbre marcada por el deseo de libre comercio de ambas regiones pero también por las duras críticas de los representantes cubanos, sobre todo por los cambios de redacción que atenuaron el documento final de la III Cumbre de Guadalajara.
El documento pidió "una solución eficaz, justa y duradera al problema de la deuda, teniendo en cuenta las metas prioritarias de desarrollo social y económico".
“América latina, el Caribe y la UE deben tener un papel preponderante en la conformación de un nuevo orden internacional, en donde el multilateralismo y la cohesión social se traduzcan en un mundo más seguro, más equilibrado, próspero y justo”, aseguró el presidente mexicano, Vicente Fox.
La nueva UE (de 25 miembros) y el subcontinente americano representan un tercio del sistema de Naciones Unidas y ocupan 6 de sus 15 bancas en el Consejo de Seguridad, donde los debates sobre la reforma del organismo multilateral se eternizan. “Ambas regiones deben acentuar su asociación estratégica”, pidió el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en su primera visita a América latina.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, llamó a que “el sistema multilateral aporte soluciones concretas a los desafíos mundiales como el terrorismo, el crimen organizado, la pobreza y la exclusión”. En ese sentido, se ratificó que en octubre se firmará un acuerdo entre el Mercosur y la UE, creando la zona de libre comercio más grande del mundo a partir de 2005.
La polémica al encuentro la aportó el canciller cubano Felipe Pérez Roque, un día después de que Fidel Castro dijera que la cumbre “fue organizada de forma tal que no puede haber ningún debate”. El diplomático cubano acusó a la UE de actuar “como un rebaño de corderos subordinados a Washington”. Y marcó las contradicciones entre el texto de la declaración final.
Una de ellas es sobre el tema Irak. Cuba dice que los “monstruosos asesinatos y torturas a que fueron sometidos los prisioneros iraquíes” están contemplados en el texto final sólo como una “condena en términos generales” a “hechos inmediatos ocurridos a los que calificaron sólo de malos tratos a los prisioneros”.
“Los que ahora se oponían a tal condena –se quejaron los cubanos– representaban a países que fueron testigos de los campos de concentración nazi donde murieron miles de personas por concepciones políticas y raciales.”
Sobre la reformulación de la ley Helms-Burton, aprobada en 1992 por Washington para reforzar el embargo económico a Cuba, el representante de la isla dijo que la propuesta de la UE no cambia lo esencial. Más aún, la considera “menguada, ridícula y cobarde”. ¿Qué decía la UE? Que su condena a la ley en cuestión se constituía por “su elemento de territorialidad”. “La UE –aseguró Cuba– les dio un ultimátum a los países latinoamericanos de que aceptaban un texto diluido o que no habría párrafo al respecto.” El último punto de la discordia es sobre la condena a la situación de los derechos humanos en la isla. Cuba insistió en calificar “indigno y vergonzoso” el papel de la UE.

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