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Kirchner no viajará a Perú y se reunió con Duhalde para explicarle

En la cumbre de Cuzco se firmará la Unión Sudamericana, cuyo principal impulsor es Duhalde. Pero Kirchner canceló el viaje. Luego se reunió con el ex presidente para calmar los ánimos.

 Por Martín Piqué

Tanto esfuerzo por exhibir excusas creíbles, por minimizar lo que apuntaba para conflicto serio, sólo podía tener una explicación. Estaban en juego los apellidos de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, que mantienen una alianza condimentada con capítulos de guerra fría. El culebrón que ayer los tuvo como protagonistas se produjo en el terreno más sensible para Duhalde. Inesperadamente, el Gobierno anunció que el Presidente no viajaría a Cuzco para participar de la cumbre de mandatarios que sellaría la creación de la Unión Sudamericana. El principal impulsor de ese encuentro era Duhalde. El argumento oficial fue que Kirchner había desistido de volar por “recomendación médica”. Horas después, Duhalde se reunió a solas con el jefe de Estado. En la Rosada se preocuparon por transmitir distensión. Dijeron que ambos bromearon sobre fútbol. Un legislador que los conoce muy bien dijo a Página/12 que Kirchner canceló el viaje porque “estaba concentrado en la negociación de la deuda”. Ese tema sobrevoló durante toda la tarde y explicó la tensión y las versiones acerca de una supuesta renuncia del ministro Roberto Lavagna.
Además de titular de la comisión de representantes permanentes del Mercosur, Duhalde es el principal impulsor de la Unión Sudamericana, un proyecto inspirado en la Unión Europea. Desde que asumió su rol internacional, Duhalde viene recorriendo la región para apoyar la idea de integrar en un bloque político y económico a los distintos países del subcontinente. La iniciativa tiene la venia del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, pero no logra el mismo entusiasmo en la administración kirchnerista: aquí prefieren consolidar el Mercosur –donde últimamente se presentaron diferencias comerciales– antes de ampliar las fronteras.
Ayer, Duhalde ofreció una conferencia en el Parlamento para explicar la actualidad del proyecto de Unión Sudamericana. Lo hizo ante un auditorio compuesto por diputados y senadores de las comisiones de Relaciones Exteriores y Mercosur. Durante su exposición, Duhalde dijo que “el desafío de la Unión Sudamericana era un desafío para estadistas”. El ex presidente suele diferenciar entre la condición de simple mandatario y la de estadista. En general, lo hace cuando no comparte alguna decisión del Gobierno o el énfasis que éste pone en determinados asuntos.
Antes de dar su conferencia, Duhalde había recibido un llamado del propio Kirchner para avisarle que no viajaría a la cumbre de Cuzco y que el vicepresidente, Daniel Scioli, iría en su reemplazo. “Duhalde fue informado a primera hora. El viaje suponía una enorme exigencia física porque había muy pocas horas de aclimatación”, dijo a Página/12 uno de los colaboradores del ex presidente, Eduardo Amadeo.
Consultado por este diario, el médico personal del Presidente, Luis Buonomo, aseguró que el viaje había sido cancelado por “las condiciones medioambientales”. “Para el 8 y 9 de diciembre estaban previstos 41 a 42 grados a 3500 metros de altura. Había que ir con oxígeno. Los organizadores tendrían que haberse dado cuenta de que el 80 por ciento de los latinoamericanos vivimos a nivel del mar. Igualmente, la salud del Presidente es buena”, fue la explicación que dio Buonomo.
Otros funcionarios del Gobierno, aunque no dudaban de la dificultad de hacer un vuelo tan corto a la altura del altiplano, daban otras razones. Para explicar la sorpresiva cancelación del viaje, mencionaban las diferencias entre Kirchner y Lula en la política continental. Las disidencias son tan notorias que el embajador argentino en Perú, Jorge Vázquez, padre de la modelo María Vázquez y ex embajador en las Naciones Unidas, se había animado a pronosticar dos semanas atrás que Kirchner no volaría a Cuzco. En la Cancillería, en tanto, explicaron que la falta de entusiasmo se debía a los problemas de organización y a que el presidente peruano, Alejandro Toledo, quería aprovechar la cumbre para fortalecer su imagen, muy decaída. En el Palacio San Martín también citaban otra divergencia con el socio mayor del Mercosur: Brasil había intentado imponer una exhortación a la seguridad continental en el documento de la cumbre y a la Argentina “no le parecía oportuno” que ese tema apareciera como una de las prioridades de la cumbre. Al final, se consensuó una referencia a la seguridad que fue votada prolijamente por la delegación argentina. Sin embargo, lejos del ambiente diplomático confiaban que lo que más pesó en la decisión de no viajar a Cuzco fue la –muy complicada– negociación de la deuda externa. Kirchner y Duhalde hablaron del tema en la Rosada. También hablaron de Lavagna, que es lo mismo. En la Rosada, en cambio, prefirieron destacar que el clima fue distendido y que se hicieron chistes sobre Racing y Banfield, los clubes de sus amores, que se enfrentarán el viernes.

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El vicepresidente Daniel Scioli, Eduardo Duhalde y el senador Ramón Puerta ayer en el Congreso.
 
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