EL PAíS › EL GOBIERNO IMPIDIO EL CORTE DEL PUENTE PUEYRREDON

Una muralla de gendarmes

Por segunda vez, con el despliegue de las cuatro fuerzas de seguridad en un operativo que movilizó a más de mil efectivos, el Gobierno volvió a impedir el corte del Puente Pueyrredón. Las agrupaciones piqueteras habían anunciado la medida el viernes, luego de que un doble cordón de gendarmes les bloqueara el paso y los obligara a suspender un acto en el puente. Ante el endurecimiento del oficialismo frente a la protesta, los movimientos resolvieron adoptar como nueva estrategia cortes sorpresivos que se extenderán a lo largo de la semana. En Casa Rosada, la repuesta no se hizo esperar. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, retomó la versión que liga las manifestaciones a la campaña electoral y aseguró que los piqueteros están “financiados por grupos políticos”.
La secuencia fue la misma del viernes. Una columna se concentró en la estación Avellaneda y marchó custodiada por efectivos de las cuatro fuerzas: Gendarmería, la Federal, la Bonaerense y Prefectura. Al llegar al Puente Pueyrredón, se encontraron con un doble cordón de gendarmes, mientras que un centenar de efectivos de la Prefectura habían cerrado el acceso al puente viejo para impedir un desvío. En total, la columna no llegaba a superar una cuadra. El Frente Darío Santillán decidió no participar de la marcha y el resto de las agrupaciones que integran el denominado sector duro –entre ellos la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el MTD Aníbal Verón, el Frente de Trabajadores Combativos y el Polo Obrero– enviaron pequeñas delegaciones para acompañar la medida.
Como en las últimas jornadas unificadas de lucha, los movimientos reclamaron la universalización y el aumento a 350 pesos de los planes sociales. Sin embargo, la convocatoria esta vez tuvo otra clara intención: expresar el rechazo a la postura demostrada por el Gobierno durante los últimos días frente a la protesta social. “Todos los 26 homenajeamos a nuestros dos compañeros (Maximiliano Kosteki y Darío Santillán), asesinados hace tres años. Ahora ni eso nos permiten. Yo prefiero perder la vida antes que la libertad de manifestarme”, expresó Juan Carlos Alderete, de la CCC, ante este diario. “No es una amenaza. Lo que menos queremos son incidentes. Lo único que perseguimos es que nos permitan realizar esta jornada”, aclaró inmediatamente.
Luego de una asamblea de casi una hora, la mayoría de las agrupaciones decidieron responder al giro de la política oficial con cortes sorpresivos, anunciados para el resto de la semana en distintos puntos del conurbano y Capital Federal. La medida fue rechazada por el Polo Obrero, cuyo titular, Néstor Pitrola, explicó: “No conviene debilitar en ese tipo de medidas dispersas, ya que eso debilita la unidad”.

“Una extorsión”
“Hay grupos políticos, dicho por los propios integrantes de estos grupos piqueteros, que están poniendo dinero para que se movilicen y generen este tipo de acciones.” El Gobierno subió el tono a la confrontación con los piqueteros. Una vez más la voz oficial la tomó el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien volvió sobre la hipótesis de que el recrudecimiento de las actividades de algunos movimientos de desocupados están relacionadas con la campaña electoral, más precisamente con la denunciada sociedad entre Eduardo Duhalde, Carlos Menem y Luis Patti. La versión, deslizada el jueves por el propio presidente Néstor Kirchner, ayer despertó el repudio de varias agrupaciones. “Ahora ser opositor es ser desestabilizador. Lo que acá está pasando es que Duhalde está unificando la derecha atrás suyo y el Gobierno no se quiere quedar atrás. Este giro tiene que ver con las elecciones”, respondió Gustavo Giménez, vocero del Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive.
El pedido realizado por las organizaciones para ser recibidos por algún funcionario fue rechazado en Casa Rosada, donde reiteraron que no habrá diálogo hasta que se abandonen los cortes de ruta. En este sentido, Fernández defendió la intensificación de los operativos de seguridad y descartó tajantemente que la intención del oficialismo sea reprimir las manifestaciones. “No vamos a permanecer impávidos viendo cómo se extorsiona a la sociedad sin hacer nada”, concluyó.
El viernes, por primera vez desde que asumió Néstor Kirchner, el Gobierno dio la orden de impedir un corte. Para ello dispuso un amplio operativo policial, que sólo registró como antecedente más inmediato el despliegue ordenado por el ex presidente Eduardo Duhalde, y que terminó con las muertes de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Frente al anuncio de los cortes sorpresivos, en Casa Rosada optaron por el silencio. Aunque no se descartó la posibilidad de sumar medidas para hacer frente a la nueva modalidad. Según informaron las agrupaciones, los cortes se extenderán hasta el jueves, mientras que el viernes realizarán una marcha a Plaza de Mayo para concluir la jornada de lucha. La movilización arrancará en distintos puntos de Capital Federal y también participarán los docentes universitarios y trabajadores del Garrahan.

Informe: Carolina Keve.

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