EL PAIS › TESTIMONIO DE ISIDORO GRAIVER EN EL JUICIO A VON WERNICH

“Era brutalmente torturado”

El hermano del banquero David Graiver, que estuvo secuestrado junto a Jacobo Timerman, recordó que éste le habló del ex capellán de la policía. Dijo también que Timerman era especialmente maltratado por su condición de judío. El jueves concluye esta etapa de audiencias.

“Timerman me dijo que era un capellán hijo de puta.” Isidoro Graiver estuvo detenido junto a Jacobo Timerman en Puesto Vasco, uno de los centros clandestinos del denominado circuito Camps de la provincia de Buenos Aires. Su testimonio fue uno de los más importantes que se escucharon ayer en el juicio oral que se le sigue al ex capellán de policía Christian Von Wernich, en La Plata. Además, se oyeron declaraciones de parientes y allegados a los Graiver y la mención a un ex fiscal bonaerense visto en un centro clandestino, lo que dio lugar a una nueva causa penal.

“Los interrogatorios durante las sesiones en las que me aplicaban la picana eléctrica –dijo Isidoro Graiver– giraban en torno de si existía una relación económica con los Montoneros.”

Isidoro Graiver es el hermano de David Graiver, el legendario banquero, ex propietario del Banco Comercial de La Plata, que murió en 1977 tras un accidente de avión rumbo a México. Durante la dictadura, los militares secuestraron a varios familiares y allegados a quienes acusaron de manejar el dinero de la organización Montoneros. Isidoro fue uno de ellos. Estuvo secuestrado cinco años y cuatro meses, pasó por Puesto Vasco, la Unidad 9 de La Plata y la cárcel de Caseros. Lo torturaron y lo sometieron a un tribunal militar para que contara la relación con Montoneros y con su hermano.

Los militares –dijo– “buscaban una conexión internacional con cualquiera que aparecía en los diarios vinculados a grupos de izquierda”.

Pero eso no fue lo único. Una noche “en la que hacía mucho frío –siguió–, me sacaron de la celda y me hicieron duchar con agua casi congelada. El motivo fue que había un suboficial nuevo de guardia y nunca había visto cómo estaba cortado el pito de un judío”.

Aquel episodio se produjo tras el traslado a la Unidad 9 de La Plata donde sufrió –dijo– su “peor humillación”. Después lo alojaron en Caseros y volvió a vivir una situación parecida, esta vez en compañía de su padre, Juan, también detenido, cuando recibieron a un rabino que llegó a celebrar una fiesta judía. “Cuando estábamos todos contra la pared para ingresar a las celdas, pasó un guardiacárcel, un imbécil completo, y gritó: ‘Viva Hitler’”. Quebrado por la emoción, agregó: “Mi abuelo fue asesinado por los nazis”.

Su testimonio se escuchó a pedido del abogado Alejo Ramos Padilla, a cargo de la representación de Jacobo Timerman. Con Isidoro, Ramos Padilla también convocó a otros allegados de la familia para certificar con relatos directos las condiciones del secuestro del propietario del diario La Opinión. En ese contexto, Isidoro dio cuenta de lo que Timerman le dijo del cura Von Wernich. También que “era brutalmente torturado por su condición de judío”.

Antes y después de su testimonio, por la sala de audiencias de La Plata pasaron su esposa, Lidia Browsky de Graiver, y Silvia Cristina Fanjul, una ex empleada de confianza del banquero. Las dos estuvieron detenidas en Puesto Vasco y sometidas a un tribunal de guerra donde padecieron la simulación de un juicio y de una condena. Fanjul explicó que la torturaron y que recibió tormentos porque sus captores querían conocer “todo sobre las actividades del Grupo Graiver y me dijeron que yo debía saber porque era empleada de ellos”. Estuvo detenida del 14 de agosto de 1977 a 1981, cuando la Corte Suprema resolvió una apelación. Cuando el tribunal le preguntó por Von Wernich, dijo, como estaba previsto, que no vio a ningún religioso en los lugares de detención.

Aunque no abundaron las referencias a Von Wernich, porque no se buscaban particularmente, quienes siguen el avance del juicio advirtieron avances importantes. Las declaraciones, apuntaron, fortalecieron elementos de prueba del caso Timerman, una de las víctimas directas del ex capellán, sobre las condiciones de sometimiento por su condición de judío. También permiten reconstruir la historia de lo que sucedió con los Graiver y arrojaron datos que ahora habilitarán, por primera vez, la investigación sobre la presencia de un civil en los campos de detención (ver aparte).

Fuera de eso, el jueves próximo se espera a nuevos testigos. Ese día concluirán las audiencias de esta primera etapa del juicio, con personalidades públicas víctimas del cura acusado por siete homicidios, 41 secuestros y 33 torturas. Ese día declararán Lidia Papaleo de Graiver, la mujer de Juan Graiver, y Osvaldo Papaleo, secretario de Prensa de Isabel Perón.


Pando se quedó afuera

La defensora del terrorismo de Estado, Cecilia Pando, no podrá presenciar más las audiencias del juicio al ex capellán de la Policía Bonaerense Christian von Wernich. El tribunal que juzga al represor le prohibió la entrada al juicio a raíz de que el jueves pasado exhibió, en un gesto de provocación, la foto de un militar cuya muerte atribuye a lo que ella llama “los subversivos”. Lo hizo, además, frente a integrantes de Madres de Plaza de Mayo que escuchaban, en ese momento, la declaración del ex presidente de Racing Club Juan Destéfano. Pando es la esposa del mayor Rafael Mercado y portavoz del discurso de defensa de la última dictadura y sus dinosaurios.

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Lidia Browsky de Graiver, esposa de Isidoro Graiver, también presentó su testimonio ayer.
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