EL PAíS › EL LIDER DE PRO LLEGO A LA CATEDRAL PARA CONVERSAR CON EL ARZOBISPO BERGOGLIO

Macri tuvo la bendición del cardenal

En medio de la disputa con el gobierno nacional por conseguir mayor autonomía para ejercer el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri se reunió con el cardenal Bergoglio para hablar sobre “la realidad social y política” de la comuna. Ambos acordaron hacer público el encuentro y mantener hermetismo sobre lo dicho.

 Por Werner Pertot

“Rojo y amarillo patito”, podría haber sido el título de la novela, si la hubiera escrito Stendhal. Tras plantear al Gobierno sus exigencias sobre el traspaso de la policía, el jefe Mauricio Macri se reunió con el cardenal Jorge Bergoglio. En el entorno del líder de PRO hubo un hermetismo absoluto sobre lo que se dijo entre las cuatro paredes del despacho del arzobispo. Sólo emitió su breve comunicado en el que aseguró que hablaron sobre “distintos aspectos de la realidad social y política de la ciudad y de futuras líneas de cooperación”. Es decir: del mundo y sus alrededores. En cambio, uno de los hombres que sirve como puente entre Bergoglio y PRO estimó que “esto ya forma parte del armado de los equipos del Gobierno de la Ciudad”. “Macri le estará consultando quiénes son los referentes que tienen su bendición”, interpretó.

“Vamos a ver a Bergoglio”, avisó Macri mientras se ponía de pie, frente a sus colaboradores. La mesa chica de PRO había estado analizando ayer las alternativas de la pulseada por el traspaso de la policía. Algunos se sorprendieron, otros comentaron que el encuentro estaba pautado desde hace 15 días. Lo acompañó el legislador Marcos Peña. Bergoglio lo recibió durante una hora en su despacho y se comprometió a visitarlo cuando asuma. Algo que pareció un mensaje destinado a Kirchner, con quien el diálogo está cortado desde hace más de dos años y medio.

Aunque el encuentro con el principal referente de la oposición fue un mensaje en sí mismo. Uno de los habituales contertulios del arzobispo y –a la vez– del macrismo, marcó las diferencias con la relación con Kirchner. “Es una diferenciación casi psiquiátrica, porque el cardenal podría recibir al Presidente si él lo va a ver a la Catedral. Como la posición de hoy es que él no va, sino que hay que ir, hay una situación de no encuentro”, describió. Al paladar de la Iglesia, Macri fue primero y luego recibirá la visita. Cumplió, como fiel siervo.

“Era una visita de cortesía, más o menos elemental. La idea era presentar su saludo como jefe de Gobierno electo”, explicó a Página/12 el titular de la Legislatura, Santiago De Estrada, uno de los macristas con más vínculos en la Iglesia. Si bien dijo que no sabía si habían abordado la situación política y social, aclaró: “Esas cosas siempre se hablan”.

Macri tuvo, hasta ahora, una relación con pocos altibajos con la Iglesia. “El único cortocircuito fue cuando el PRO tenía que votar la ley de educación sexual, en la que Bergoglio esperaba una posición más alineada con la Iglesia. Y Mauricio dio libertad de voto”, recordó un religioso que funciona como enlace con PRO. Una muestra de los reclamos que vendrán cuando Macri asuma como jefe de Gobierno.

Sin embargo, la relación parece haber mejorado, al punto de que Macri llevó novena en su lista de legisladores a Victoria Morales Gorleri, que reporta a la vicaría de Educación del Arzobispado porteño. En 2003, habían llevado a Jorge Enríquez por pedido de la curia. El rabino Sergio Bergman –quien se cuenta entre los emisarios del cardenal– fue otra de las figuras que se mostró en el bunker de PRO en el momento de la victoria.

No es raro que Bergoglio reciba a políticos: en primer lugar, se encuentra la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, así como su ex candidato Enrique Olivera, cuyo hermano Bernardo es abad general de la orden de Monjes Trapenses. El jefe de Gobierno Jorge Telerman es otro de los asiduos visitantes de Bergoglio, quien también solía tener buena relación con Daniel Scioli. Gracias a las gestiones del diputado Esteban Bullrich, recibió hace poco tiempo al candidato a presidente de PRO (no reconocido), Ricardo López Murphy. También tuvo reuniones con el candidato de UNA, Roberto Lavagna, y con el ex presidente Eduardo Duhalde.

En rigor, este no fue tampoco el primer encuentro con Macri: la vicejefa electa Gabriela Michetti, de excelente relación con el arzobispo, los había presentado. De todas formas, se trató del primero que optaron por difundir públicamente, ya que “el arzobispo no expresó reservas para que se conociera”, según señalaron desde PRO. Y lo hicieron un día después de los cruces con el Gobierno por el traspaso de la policía, el puerto, las tierras del Onabe y el control del transporte.

A algunos les resultó extraño que la reunión no se haya postergado hasta el retorno de Michetti de sus vacaciones. La vicejefa es una figura central en lo que se refiere al diálogo de PRO con la Iglesia. En un reportaje con el diario Perfil, Michetti relató que lo ve “habitualmente”, una vez cada dos meses. Católica practicante –buena parte de la campaña se la vio con una cruz al cuello–, Michetti explicó que no suele hablar con él de política “en términos coyunturales o estratégicos”. “Un día me dijo: ‘Te voy a decir cuatro cosas muy simples, que te van a ayudar en tu construcción política: El tiempo es superior al espacio. La unidad es superior al conflicto. El todo es superior a las partes. Y la realidad es superior a las ideas’”, contó la dirigente de PRO.

De esta forma, lo defendió ante los cruces que tuvo el arzobispo con el oficialismo, que lo señaló como el facilitador de la alianza entre Carrió y Telerman y que interpretó como un estridente apoyo a los candidatos opositores cuando se refirió al incendio en Cromañón durante una homilía frente a los tres principales sectores que competían en la ciudad.

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El jefe de Gobierno porteño electo, Mauricio Macri, visitó al cardenal Bergoglio.
Imagen: Ana D’Angelo
 
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