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“Se demostró que los techos para la discusión salarial son inviables”

Antes de reunirse hoy con la Presidenta, el titular de la CTA, Hugo Yasky, anticipa que insistirán por la personería gremial de la central y que no aceptarán topes en la negociación por sueldos.

–La CGT le prometió al Gobierno mantener un “equilibrio” en las paritarias. ¿La CTA va a aceptar ese mismo pedido?

–No creo que ese punto ni siquiera se discuta.

–¿Por qué no?

–Porque el año pasado, cuando se intentó avanzar con la tesis de los techos para las discusiones salariales, planteamos que era inviable. Y lo demostró la realidad, porque después todo el mundo discutió caminando sobre esos techos, inclusive los gremios que los habían firmado –dice Hugo Yasky, en diálogo con Página/12.

En vísperas de la primera reunión con Cristina Kirchner, el titular de la CTA buscó diferenciarse así del camionero Hugo Moyano. Yasky concurrirá esta tarde a la Casa Rosada junto con 28 integrantes de la conducción de la Central, que volverán a reclamarle al Ejecutivo el reconocimiento de su personería jurídica, un proyecto resistido por los popes cegetistas.

–¿Siguen teniendo expectativas de conseguir la personería?

–Hemos logrado un reconocimiento de hecho por parte del Gobierno.

–¿Pero...?

–La personería es difícil no sólo por la oposición de la CGT, sino porque los factores de poder de la Argentina pretenden seguir sosteniendo este modelo sindical, que es el que mejor les garantiza el statu quo.

–¿Se refiere a los grupos empresarios?

–En realidad, a los sectores empresarios que responden al capital más concentrado, porque hay otros que son aliados de la CTA, como la Federación Agraria o la pequeña y mediana empresa. Pero hay grupos económicos muy fuertes, y un sector de la derecha conservadora que quiere mantener el statu quo.

–¿Cuál debe ser el piso salarial de la Argentina?

–Tiene que estar determinado por el porcentaje que establece la Ley del salario mínimo vital y móvil en relación con la canasta familiar.

–¿De cuánto sería?

–No hay un cálculo objetivo porque tenemos tres o cuatro estadísticas de precios que difieren entre sí. Lo que vamos a plantear es que sea el Consejo del Salario el que defina el costo de la canasta para un trabajador sin hijos, que es la base mínima.

–Pero la CTA debe tener una cifra...

–Tenemos un estimado sobre los cálculos que se hicieron el año pasado, que ronda los 2600 pesos.

–Dice que el tema principal que llevarán a la reunión con Cristina Kirchner es la redistribución de la riqueza. ¿Cómo evalúa la CTA lo hecho por el Gobierno en este rubro?

–Vemos una economía que ha crecido, pero se sigue reproduciendo el mismo modelo distributivo y se sigue generando concentración. Es decir, el gran problema a resolver para convertir el desarrollo económico en desarrollo social es el de la desigualdad. Para nosotros, la desigualdad es el núcleo central hacia el cual tendrían que orientarse las políticas del Estado, para lograr que el crecimiento y la riqueza que se han generado sean distribuidos, pero esto no es posible de lograr si no hay políticas de Estado. Lo que nos interesa plantear es la propuesta de avanzar hacia un modelo que garantice mayor justicia en la distribución de la riqueza. Esto implica no focalizar la discusión en los salarios de convenio, sino discutir además otros temas, como los subsidios de empleo y formación, las becas para la inserción productiva de los jóvenes, jubilaciones acordes con el costo de vida, el funcionamiento con continuidad del Consejo del Salario y otras propuestas de fondo, como una reforma tributaria progresiva que avance sobre la rentabilidad de los sectores más concentrados de la economía y que, a la vez, se plantee la eliminación del IVA para los sectores del consumo popular.

–Es decir que la intención es hablar también sobre los precios.

–De los precios y de la rentabilidad empresaria, porque no se tiene que permitir el traslado automático a los precios de los aumentos que se consiguen en las paritarias. Ese es el mecanismo que permite al capital ejercer presión, usando la inflación como un ariete para desalentar las demandas de los trabajadores.

–Hay importantes sectores de la CTA que han dado apoyo al Gobierno. ¿Qué balance hacen de esa participación?

–En la CTA todos compartimos esta visión sobre cuáles son las políticas que representan los intereses de la clase trabajadora. Nosotros vemos un panorama de crecimiento económico, una recuperación del ingreso que tiene que ver con el arrastre de ese crecimiento, pero todavía no podemos hablar de que haya distribución con justicia social. La agenda social es la asignatura pendiente de las políticas de gobierno.

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Para Yasky, el reconocimiento de la CTA enfrenta la oposición de la CGT y sectores empresarios.
Imagen: Bernardino Avila
 
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