EL PAíS

En Buenos Aires también empiezan a cocerse habas

 Por Martín Piqué

“Está todo en stand by.” La respuesta del intendente del PJ reveló la indefinición que existe en el justicialismo de la provincia de Buenos Aires. El suspenso se debe a que el presidente Néstor Kirchner quiere que el peronismo bonaerense abra sus listas a otras fuerzas que lo apoyan, la mayoría provenientes del Frepaso, para constituir un frente “transversal”. El problema es que los jefes comunales no se muestran dispuestos a sumar a “los zurdos”, como llaman a los hombres de Kirchner en las reuniones partidarias. El lunes último, el Presidente insistió con este argumento en una reunión a solas con el gobernador Felipe Solá. El desencuentro podría acentuar las diferencias que surgieron con la elección porteña. Cerca de Kirchner esperan que el regreso de Duhalde pueda destrabar el conflicto.
El idilio entre Kirchner y los dirigentes del PJ bonaerense que se vivió en la campaña y en los días siguientes a la asunción se convirtió con el paso del tiempo en una relación más compleja, con muchas simpatías y también algunas broncas. Hubo varias decisiones que cayeron mal en la provincia –como la designación de Gustavo Beliz como ministro de Seguridad–, pero lo que más irritó fue la avanzada del Presidente para tratar de integrar las listas del PJ con la de varios espacios de centroizquierda ajenos al peronismo. Se trata del Partido de la Victoria, el Partido de la Unión, Memoria y Movilización, Frente para el Cambio, Polo Social y un sector disidente del ARI.
Esos sellos representan a reconocidos dirigentes que provienen del Frepaso y apoyaron desde el inicio –aun desde antes que Duhalde optara por Kirchner– la candidatura del patagónico: Eduardo Sigal, Aldo San Pedro y Ramón Torres Molina, a los que se sumaron Alicia Castro, Francisco “Barba” Gutiérrez, Mario Cafiero y Juan Carlos Olima. Todos forman parte de la base política que el patagónico imagina como su estructura inicial para consolidarse en el distrito electoral más poblado del país. Como Duhalde todavía no se expidió sobre la cuestión, ni tampoco hizo llegar su opinión desde Europa, el diputado José María Díaz Bancalari pidió tiempo para responder a los pedidos de Sigal y, por extensión, de Kirchner.
En cambio, el titular de la bancada justicialista ya adelantó a los negociadores de Kirchner que el PJ bonaerense no aceptaría que otros partidos llevaran la fórmula Solá-Giannettasio para gobernador y vice, y que debajo presentaran candidatos propios a diputados nacionales. Esa definición esconde una interna del peronismo bonaerense, porque los duhaldistas “de paladar negro” no quieren que Solá obtenga muchos más votos que la lista de legisladores. Si no hay cambios de último momento, en la sábana figurarán nombres tan atrayentes a los votantes progresistas como el de Carlos Ruckauf.
La negociación está pendiente hasta que retorne Duhalde, a quien los intendentes del Conurbano esperan con ansiedad. Pero mientras tanto, los duhaldistas “de paladar negro” –aquellos que terminaron apoyando a Kirchner a regañadientes, presionados por el “Negro”– hacen catarsis en las reuniones del Consejo del PJ que se realizan los martes en las oficinas de Avenida de Mayo al 800 y en los restaurantes de la zona. También asisten otros intendentes duhaldistas que tomaron el proyecto Kirchner con más entusiasmo. Uno de ellos contó a Página/12 que en esos encuentros se suelen escuchar frases como las que siguen: “Acá está gobernando el Frepaso” o “Hay un avance de los zurdos”.
Esas opiniones provienen de duhaldistas de “paladar negro” como el ex número dos de la SIDE, Oscar Rodríguez, y el intendente de Lanús, el eterno Manolo Quindimil. Pero también se escuchan críticas de históricos aliados de Kirchner, como el intendente de La Matanza Alberto Balestrini. El Presidente, entretanto, intenta avanzar en acuerdos “bilaterales” con algunos dirigentes, como Hugo Curto (jefe comunal de Tres de Febrero), con quien se reunió el martes pasado acompañado por el ministro dePlanificación, Julio De Vido. “Kirchner va a querer romper la provincia, pero tiene que esperar un par de años”, analizaba ayer un intendente del PJ en diálogo con Página/12. “Si usted me habla en un año y medio, puede ser que haya un enfrentamiento y que yo esté de uno de los dos lados. Pero por ahora está todo bien”, resumía otro duhaldista del Conurbano que, como sus pares, espera el regreso del “Negro” para ver cómo sigue el juego.

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