EL PAíS › BINNER PUEDE GANAR LA GOBERNACION EN SANTA FE

El invicto del PJ en riesgo

Por Pablo Feldman

“Si seguimos así, perdemos.” La frase la pronunció hace un par de semanas Jorge Obeid –el candidato peronista con mayor intención de voto en Santa Fe– y se refería a las elecciones que se celebrarán en la provincia el 7 de setiembre. El pronóstico-lamento del diputado nacional refleja el grado de conflictividad de la interna peronista no saldada en la provincia, en la que Carlos Reutemann continúa actuando como si el menemismo no hubiera perdido las elecciones y él no hubiera quedado pegado en la foto con Carlos Menem una semana antes de 27 de abril. A la “falta de estrategia ganadora” que denuncia Obeid, se suma el crecimiento de la imagen del intendente de Rosario, el socialista Hermes Binner, que eligió como compañero de fórmula a un ex ministro de Reutemann que según fuentes confiables contó con un “guiño” de la Casa Rosada antes de aceptar la candidatura. “No tiene perdón de Dios”, fue lo que dijo Reutemann cuando le confirmaron que Miguel Paulón saltaba del peronismo al Encuentro Progresista, nombre de la coalición que debió formarse en Santa Fe luego de que Reutemann reformara la ya promiscua Ley de Lemas para evitar la conformación de alianzas opositoras. Si a esa operación se suma la unificación de los comicios –por primera vez en 20 años– y la boleta supersábana de siete cuerpos, queda claro que el vaticinio de Obeid no es desatinado.
Ayer en el despacho del gobernador fue presentada la fórmula oficial del reutemismo: Alberto Hammerly-Esteban Bogonovo. Quien encabeza el binomio es un amigo personal del Lole que preside la Cámara de Diputados provincial, y que fue el representante de Santa Fe en cada uno de los actos que el menemismo convocaba y en que el Lole se manifestaba por “la tercera prescindencia”. El lanzamiento se produjo al día siguiente de que Horacio Rosatti se bajara de su candidatura para aceptar el cargo de procurador del Tesoro. El abogado santafesino tiene una excelente relación con el matrimonio Kirchner –sobre todo con Cristina– desde los días en que fue su anfitrión en la Convención Constituyente de 1994. “Hicieron lo mismo que con Aníbal Ibarra, a quien le sacaron de carrera a Gustavo Beliz y a Rafael Bielsa”, dijeron distintos sectores del peronismo, preocupados por la funcionalidad de la salida de Rosatti en beneficio de Hermes Binner. En ese aspecto, hubo gestos del Presidente hacia el intendente rosarino, que en otro momento eran impensados. Algunas cosas han cambiado desde el 27 de abril, y eso se lo hacen sentir desde la Casa Rosada. Solo así se explica la descomedida reacción del Lole, que dijo que la aceptación de la candidatura a vice de su ex ministro en la fórmula opositora era una acción “artera”, habló de “traición”, para rematar diciendo “no tiene perdón de Dios”. Detrás de la movida, como de otras jugadas encomendadas por Kirchner, estuvo la mano del secretario privado del Presidente, Juan Carlos Mazzón, un operador insustituible que Kirchner heredó de Duhalde.
Al cierre de esta edición Jorge Obeid se encontraba en la Casa Rosada reunido con Kirchner. Se reencuentran después de que el viernes pasado lo trajo en el avión presidencial hasta Rosario, en lo que fue considerado un gesto muy claro de apoyo al ex gobernador. Sin embargo, Obeid no ha definido aún su participación; razonablemente piensa que sin el aval de Reutemann –que lanzó su fórmula antes de un encuentro previsto para el viernes–, sin la certeza del apoyo pleno de la Rosada, y siendo el peronista de mayor intención de voto quede en esta historia como el “mariscal de la derrota”, por primera vez desde la recuperación de la democracia podría sufrir el PJ santafesino.

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