EL PAíS › UN EXPERTO DICE CUALES PUEDEN SER LAS SOLUCIONES

“Mejorar la situación de las familias”

 Por Carlos Rodríguez

Pablo Schamber, antropólogo, docente e investigador de la Universidad Nacional de Lanús, opinó que ha sido “un buen trabajo” el realizado sobre trabajo infantil en la recuperación de residuos, pero aseguró que “para encontrar las soluciones correctas hay que saber cuál es el problema a resolver”. En ese sentido, sostuvo que las políticas públicas destinadas a desalentar el trabajo infantil “no han cumplido con ese objetivo”, porque “no se ha tenido en cuenta que lo más importante es generar fuentes de trabajo genuinas”. En diálogo con Página/12, dijo que el Estado debería regularizar el funcionamiento de los depósitos que compran los residuos a los cartoneros y también el de las industrias que reciclan esa materia prima. “Hay que hacer una regularización impositiva, saber a cuánto llegan las ganancias y darles una participación real a los cartoneros” en un negocio que ellos contribuyen a generar.
–El estudio hizo un diagnóstico sobre el trabajo infantil entre los cartoneros. ¿Cuáles serían las soluciones?
–Antes de saber cuál es la solución, habría que hacerse otra pregunta: ¿Cuál es el problema a resolver? Me parece que se buscan respuestas sin que el problema haya sido definido claramente. Lo primero que hay que definir es por qué los padres llevan a sus hijos a trabajar.
–¿Y cuáles son esas razones?
–El problema central es la falta de recursos en el hogar. No soy un especialista en minoridad, pero no creo que los que llevan a trabajar a sus hijos sean, esencialmente, malos padres. Hay padres que dicen que llevan a sus hijos con ellos, a cartonear, “para que no se queden solos en la calle”. Para sacarlos de la calle, los llevan a la calle, pero con ellos, porque el chico está con los padres y lo pueden controlar. Creen que pueden evitar que caigan en un ámbito peor.
–Se han llevado a la práctica muchas medidas tendientes a disminuir el trabajo infantil entre los cartoneros. ¿Cómo evalúa lo realizado?
–Hay que evaluar con seriedad y sin simpatías, el resultado de esas políticas públicas. Hasta ahora, creo que las propuestas han servido como alternativa laboral de los profesionales, porque muchas organizaciones oficiales o no gubernamentales han destinados recursos y esfuerzos, pero los objetivos no se han cumplido. Ahora hay que determinar cuáles son las políticas que sirven y cuales las que no. Hay que barajar y dar de nuevo.
–¿Podría dar ejemplos sobre planes que considera negativos?
–Una de las políticas es la de lograr que los chicos dejen de trabajar en la calle, dándoles una beca para que vuelvan al colegio. En Bariloche se hizo con menores que trabajaban en el basural municipal. La compensación que se ofrecía fracasó porque generó conflictos hacia el interior de las familias. Los que tenían cinco hijos recibían subsidios para dos, de manera que tenía que elegir a quienes sacrificaba y a quienes no.
–Usted también critica la aplicación práctica de la ley sancionada en la Ciudad de Buenos Aires, para integrar a los cartoneros al sistema de recolección de residuos.
–Es una buena ley, pero hay que cumplirla. Hasta ahora, la supuesta integración ha sido incorporar a los cartoneros a un registro, que encima ha generado polémica. El 20 por ciento de los inscriptos recibió pecheras y guantes para hacer su trabajo. Si eso es integración, hay una interpretación muy parcial de la letra de la ley.
–¿Y cuáles serían las soluciones?
–Hay que generar una política de reciclaje inteligente que mejore las condiciones de trabajo de los cartoneros y que eso sea realmente un trabajo, que es lo que falta. Si se mejora la situación de las familias, va a disminuir la presencia de chicos en la calle. Y no hay que partir de dogmas como el que dice que lo que hacen los padres está mal y hay que sancionarlo. Hay que partir de políticas más reales y efectivas. El problema central es el desempleo y eso no se soluciona con una planta de recuperación de residuos para 200 personas, cuando son miles los quejuntan cartones. ¿Qué se hizo hasta ahora con los depósitos que les compran a los cartoneros y con las industrias que utilizan esa materia prima? ¿Qué pasa si se empieza un programa de regularización impositiva?
–¿Eso podría ser una solución?
–No quiero que a los dueños de los depósitos o a los industriales se los coloque en el papel de malos de la película, pero el problema es mucho más complejo y las medidas sólo apuntan al cartonero, que es la manifestación más visible del problema. Me interesaría saber qué ganancias tienen esos sectores y si el trabajo se puede organizar de manera tal que los cartoneros obtengan un verdadero empleo. No podemos esperar a que alguno de los depósitos se incendie para que el Estado intervenga. El Estado debe recuperar el poder de control que ha perdido, de Menem en adelante.

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