EL PAíS › ACTO EN EL AEROPUERTO

Espacio para la memoria

 Por W. P.
desde Trelew

La mirada clara de los militantes revolucionarios que fueron fusilados en Trelew alumbra desde ayer el interior el Aeropuerto viejo de Trelew, devenido Espacio para la Memoria. Sus rostros forman parte de los paneles que se instalaron allí y que relatan la historia de la masacre de Trelew. En la inauguración, Eduardo Luis Duhalde habló en su doble condición de secretario de Derechos Humanos y ex abogado de varios de los fusilados. “El aire olía a muerte en Trelew. Nunca sentí tanta impotencia como abogado: la cárcel de Rawson estaba ocupada por los militares y los fugados, secuestrados en la base naval Almirante Zar”, relató.

Cerca de 300 ex presos políticos rodearon el aeropuerto para presenciar el acto. Un grupo se subió a la torre y colgó la bandera de los ex presos políticos. Entre el público estaban algunos de los familiares de los fusilados –como Alicia de Bonet con sus hijos y nietos e Ilda de Toschi– junto a las abuelas de Plaza de Mayo Alba Lanzillotto y Estela Carlotto, las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora e integrantes de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas de Buenos Aires y de Córdoba, entre otros. Sentado al frente estaba Atilio Vilglione, el médico que revisó a los fugados para constatar que estaban en perfecto estado. Entre el público, estaba uno de los dirigentes de Montoneros que logró escapar en la fuga, Fernando Vaca Narvaja.

La Madre de Plaza de Mayo Tati Almeida fue la primera en subir para leer un poema de su hijo, Alejandro, que se llama “Trelew”: “Trelew, no has sido aplastado / estos gritos que se sienten no son de llanto / estas bocas que gritan seguirán gritando”. Los gritos de “¡presentes!” acompañaron los nombres de los fusilados que fue mencionando el locutor, hasta que los ex presos completaron con un grito de “¡hasta la victoria siempre!”

Mientras otra bandera, roja, del PRT, flameaba en la torre, el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, recordó que los fusilamientos “son muertes que esperan juicio y sentencia”. Duhalde también señaló que “el terrorismo de Estado se precipitó en agosto de 1972 sobre esta ciudad, cuyos ciudadanos repudiaron la masacre premeditada. Dos meses después ellos mismos sufrieron la represión”. Recordó también a otras víctimas de la dictadura que comenzó en 1966, como Santiago Pampillón, Juan José Cabral o Adolfo Bello.

Duhalde dijo que las organizaciones armadas “imaginaron la fuga como un golpe a la soberbia autoritaria”. Y que los que fueron capturados tenían conciencia de esto. Le dedicó un emotivo homenaje a las cinco fusiladas que le tocó defender: Clarisa Lea Place, Susana Lesgart, María Angélica Sabelli (“con su ternura casi adolescente”), Ana María Villarreal de Santucho y María Antonia Berger, que sobrevivió a los fusilamientos y fue asesinada en la última dictadura. “Eran cinco bellos corazones”, las describió Duhalde.

El secretario de Derechos Humanos consideró que en el aeropuerto “se colocó la piedra fundacional del brutal terrorismo de Estado de 1976. La orden de la masacre fue dada por el presidente Lanusse. Tras descubrir una placa, los familiares y ex presos recorrieron la muestra en el interior del aeropuerto y plantaron un árbol. De fondo sonaba la voz de León Gieco, que decía: “Búsquenme, me encontrarán, en el país de la libertad”.

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