SOCIEDAD › ENJUICIAN A DOS FEDERALES POR ROBAR, GOLPEAR Y QUERER MATAR A UN BOLIVIANO

El odio racial con uniforme

El caso ocurrió en marzo de 2006. Los policías atacaron a Edgar Espejo Parisaca. Los acusan con la Ley Antidiscriminación.

 Por Carlos Rodríguez

El 28 de marzo se reanudará el juicio contra dos policías federales que están siendo acusados, en juicio oral y público, por el delito de tentativa de homicidio y robo en perjuicio del ciudadano boliviano Edgar Espejo Parisaca. El receso se debe a que la fiscal del juicio, Susana Dallorso, solicitó al Tribunal Oral 22 que ampliara la acusación para que se agrave la pena por violación a la Ley Antidiscriminatoria. En el mismo sentido se había manifestado, antes del inicio de la audiencia, el Instituto Nacional Contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (Inadi). Esto se debe a que la víctima denunció que el 12 de marzo de 2006, en el barrio porteño de Villa Soldati, lo privaron ilegalmente de su libertad, lo golpearon, lo balearon y lo robaron por su nacionalidad. “‘Boliviano de mierda, negro de mierda, te vamos a matar. Por qué no te quedás en tu país a trabajar’. Me trataron de narcotraficante. ‘Vos eres cómplice de Evo Morales. Cocalinero’”, recordó Espejo Parisaca que le dijeron los policías Hernán Matías Martínez y Javier Armengol.

“La fiscal solicitó ampliar la acusación contra Martínez, ya que el juicio está suspendido, por el momento, en lo que respecta al policía Armengol, cuyos defensores alegaron que tiene un problema mental que lo hace inimputable. Este pedido está siendo analizado por un equipo de médicos forenses que debe presentar un informe complementario. Hasta que ellos no se expidan, el proceso sigue adelante sólo en el caso de Martínez”, explicó a Página/12 el abogado Melquiades Oña, defensor del joven Espejo Parisaca, que tenía 18 años cuando ocurrieron los hechos.

Con la actual acusación, “tentativa de homicidio y robo agravados” por la condición de policía de los imputados, la pena a solicitar por la fiscalía y la querella podría oscilar entre los 15 y los 20 años. Si se agrega el agravante por discriminación, se podría llegar incluso a los 25 años, estimaron fuentes judiciales consultadas por este diario. El artículo segundo de la ley 23.592 (Antidiscriminatoria) establece que se elevará “en un tercio el mínimo y en un medio el máximo de la escala penal de todo delito” contemplado en el Código Penal “cuando sea cometido por persecución u odio a una raza, religión o nacionalidad”.

El abogado Melquiades Oña comentó, además, que la querella está tratando de que el tribunal incorpore otras figuras penales a la imputación. “Nosotros creemos que hubo también privación ilegítima y torturas por los golpes y las amenazas de fusilamiento que sufrió mi defendido”, recalcó el letrado. Espejo Parisaca fue detenido cerca de las 17 del 12 de marzo de 2006, cuando fue a un negocio ubicado en avenida Roca y Varela, en Villa Soldati. “Tardaron mucho en atenderme y cuando salí me encontré con dos personas (de civil) que iban en un auto verde oscuro. Yo me asusté y corrí. Me siguieron y me envarillaron (hace señas dando a entender que le pusieron las esposas), me pegaron, me subieron al auto y luego de interrogarme, me dijeron que me iban a matar.”

“Uno de ellos sacó su arma y me la colocó en la boca. Disparó, pero no tenía balas. Me dijeron que era cocalinero, cómplice de Evo Morales. Les dije que sabía que era mi presidente, pero que no lo conocía, les pedí que no me mataran. Ellos me respondieron: ‘Maricón, vas a morir porque les viniste a sacar el trabajo a mis paisanos’.” De acuerdo con el relato que Espejo Parisaca realizó frente a los miembros del Tribunal Oral 22, Patricia Cusmanich, Domingo Alpieri y Pablo García de la Torre, el que llevaba la voz cantante era el policía Martínez, secundado por Armengol.

La víctima reconoció a Martínez, presente en la sala, y lo señaló como la persona que le introdujo el arma en la boca. Después se lo llevaron, dentro del auto, cerca del Riachuelo. Allí le volvieron a disparar tres veces, siempre con el revólver en la boca, pero no salió ningún disparo. Fue entonces que lo tiraron al agua, en un riacho no muy profundo, y lo dejaron allí, pensando que se había desmayado. “No caí dentro del agua y cuando creí que se habían ido, me levanté y traté de escapar, pero ellos me vieron y esta vez me dispararon.”

Espejo Parisaca fue herido en la espalda y en el cuello. Después de estar un rato tirado en el piso, los policías se fueron y se acercaron algunos testigos presenciales de lo ocurrido, que llamaron al SAME. Una ambulancia lo llevó al Hospital Pirovano, donde quedó internado. Estuvo un año hospitalizado o en reposo, hasta que pudo recuperarse, aunque le quedaron algunas secuelas. Además del maltrato y de las lesiones y heridas sufridas, al joven Espero Parisaca, los policías le quitaron todas las pertenencias que llevaba ese día. “Me robaron el celular, el reloj, el dinero que llevaba. Tenía dos discos compactos y también me los sacaron.”

Por eso los acusan también por robo.

María José Lubertino, titular del Inadi, aseguró que los policías involucrados en el caso “cometieron un hecho gravísimo por la forma en que trataron a la víctima y deben tener una pena agravada por discriminación”. Para Lubertino “no quedan dudas de que estamos ante el caso de un ‘crimen por odio’ y por eso esperamos que la sentencia, en el fallo y en los fundamentos, sea ejemplificadora. Hubo lesiones que deben ser agravadas porque también hubo discriminación”.

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Le dijeron “boliviano de mierda, venís a sacarnos trabajo”.
 
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