SOCIEDAD › LO JUZGAN POR CORRUPCION Y ABUSO SEXUAL DE MENORES

Le llegó la hora a Grassi

Después de seis años de idas y venidas, el sacerdote será juzgado en Morón por 17 abusos contra tres adolescentes en su fundación Felices los Niños. El tribunal cerró las audiencias orales a la prensa y al público.

Tras seis años de proceso, el próximo martes el sacerdote fundador de la organización sin fines de lucro Felices los Niños, Julio César Grassi, comenzará a ser juzgado por abuso sexual y corrupción de menores. Si bien se trata de un caso emblemático debido al gran peso mediático del cura, el juicio será oral pero no estará permitido el acceso ni al público ni a los medios de comunicación, según lo ordenado por el Tribunal Oral 1º de Morón, a cargo del proceso.

El fundador de Felices los Niños –creada en 1995 en un predio que el mismo Grassi solicitó al entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo– está acusado de cometer “abuso deshonesto, corrupción de menores y amenazas coactivas” contra “Gabriel”, “Ezequiel” y Luis Gutiérrez en 17 oportunidades. Hay que tener en cuenta que, en el caso de Luis, dos situaciones tuvieron lugar en una hostería de la ciudad santacruceña de El Calafate, por lo que serán trabajadas por la Justicia de esa provincia más adelante.

Se trata de jóvenes que, si bien hoy tienen más de 21 años, eran adolescentes cuando sufrieron las vejaciones de las que acusan a Grassi, en las instalaciones de su fundación. Los tres formaban parte del grupo de niños y adolescentes asistidos por la organización, que cuenta con alrededor de 20 sucursales repartidas en todo el país.

La punta del ovillo asomó tímidamente a fines de noviembre de 2000, cuando un anónimo radicó una denuncia en el Juzgado de Menores Nº3 de Morón contra el cura Grassi por corrupción de menores. Sin embargo, el impulso no fue suficientemente fuerte y la causa no avanzó.

Dos años más tarde, el equipo periodístico del programa Telenoche Investiga, que por ese entonces emitía Canal 13, tiró de la hebra de ese ovillo que comenzó a desarmarse sin miras de encontrar un freno. El 23 de octubre, el programa aportó nuevos testimonios a esa causa en calma y la Justicia ordenó la detención del sacerdote por supuesto abuso deshonesto y corrupción agravadas. Tras permanecer prófugo algunas horas –no resultó sencillo a las autoridades encontrarlo–, Grassi se entregó luego de proclamar su inocencia en el programa que el periodista Mariano Grondona conducía en Canal 9.

Sin embargo, sólo permaneció tras las rejas 29 días, hasta que la jueza de Garantías Mónica López Osornio, que se hizo cargo de la causa en ese momento, le concedió una morigeración de la prisión preventiva que había recaído sobre su persona y que, según la opinión de uno de los abogados que conforman la querella en el juicio, Juan Pablo Gallego, “en la práctica funcionó como una libertad absoluta”. Desde entonces, todo lo que debió hacer fue presentarse una vez por mes ante los tribunales de Morón.

En tanto, se le permitió ingresar en la sede central de la Fundación, ubicada en la localidad de Hurlingham, partido de Morón, siempre y cuando lo hiciera bajo el control de una tutora, “que fue una de sus empleadas en la Fundación. Hasta le dejaron elegir la persona que debía controlarlo. Es una burla a las víctimas”, remarcó Gallego. Según el querellante, el cura vive frente a Felices los Niños, en una quinta que alquila “aunque el domicilio que declaró a la Justicia es otro”.

En los seis años que duró la espera por el juicio oral, Grassi sólo aceptó someterse a una pericia psicológica y psiquiátrica, pero correspondiente a la causa que se le sigue por las denuncias de abuso en perjuicio de Luis Gutiérrez en la provincia de Santa Cruz. Sin embargo, algunos de los resultados de esa investigación –que, muy a pesar del imputado, juegan en su contra– serán utilizadas como pruebas en el proceso que comenzará el martes a las 9 y que estará a cargo de los jueces que integran el Tribunal Nº 1 de Morón, Luis María Andueza, Mario Daniel Gómez y Jorge Eduardo Carrera.

El sacerdote se negó a someterse a esa clase de pericia solicitada por los tribunales de Morón “bajo el argumento de que en la Justicia de Buenos Aires funciona una tiranía en su contra”, explicó Gallego. En cambio, los tres jóvenes denunciantes debieron afrontar pericias en varias oportunidades, además de las múltiples veces que los han llamado a ratificar sus relatos sobre los abusos sufridos. “Luis declaró en siete oportunidades, Gabriel en tres y Ezequiel en cuatro. Si eso no es una manera de revictimizarlos, ¿qué es?”, destacó el abogado.

Además de Gallego, que representa al Comité de Seguimiento de los Derechos del Niño, conformarán la querella Sergio Piris, por “Gabriel”, y Jorge Calcagno por Gutiérrez. Si bien “Ezequiel” no será querellante, es seguro que prestará testimonio en contra del cura.

Al respecto, cabe destacar que Grassi, antes de iniciar la etapa de declaraciones, exigió que se leyera en los primeros momentos del juicio la totalidad de las pruebas aportadas a lo largo de más de un lustro de investigación. “Se trata de una estrategia más de la defensa para ganar tiempo. Buscan leer cosas ya conocidas por todos para eliminar testimonios que pueden comprometer al imputado todavía más –apuntó Gallego–. No es lo único que la querella espera de la defensa. Seguramente van a buscar trabar el devenir del juicio por otros medios.”

Finalmente, y tras una apelación realizada el 25 de julio por el abogado para que se permita a los periodistas ingresar en la sala, el Tribunal que tendrá a cargo el juicio ratificó su decisión de no dejar que nadie, salvo las partes actuantes, estén presentes en la sala. Queda por definir si la Cámara de Apelaciones hará lugar a la petición de la defensa de Gra-ssi de filmar las audiencias, solicitud denegada por el tribunal de primera instancia.

Mientras tanto, el sacerdote decidió reaparecer en los medios de comunicación tras largos años de silencio. En declaraciones a Radio 10 y al noticiero de América TV, el hombre que ocupará el banquillo de los acusados el próximo martes aseguró que “hubo gente grande que los extorsionó (a los chicos que lo acusaron)” y que lo va a “demostrar en el juicio”. A cargo de su defensa darán batalla Martín Tipito, Daniel Cabo y Ricardo Malvicino.

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Los abogados de Grassi exigieron leer todos los testimonios, para demorar las actuaciones.
Imagen: Télam
 

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