SOCIEDAD › CANCILLERIA COMPRO EQUIPOS PARA INVESTIGACION

En busca de metano en la Antártida

 Por Adrián Pérez

Un espacio de cooperación científica se alza, con su blanca palidez, en la Antártida, donde los límites se desdibujan bajo un manto de desolación. Ese será el destino de un puzzle tecnológico presentado ayer por la Dirección Nacional del Antártico (DNA), que ofrecerá apoyo logístico al proyecto Hidratos de Metano, emprendimiento que se propone investigar las acumulaciones de ese gas en sedimentos del fondo, la plataforma y el margen continental de la península antártica; estimar su dimensión; establecer su origen e identificar los efectos sobre el clima global. Con la compra de estos equipos se busca, además, impulsar otras líneas de investigación vinculadas con la biodiversidad marina antártica y las transformaciones de especies que por el avance del cambio climático modifican sus genomas.

Para el geólogo Rodolfo del Valle, jefe del Departamento Ciencias de la Tierra del Instituto Antártico Argentino, la compra del equipamiento es fundamental para el traslado de instrumental y científicos. “Por la presencia y desplazamiento de grandes témpanos de hielo, las dimensiones de estas embarcaciones son óptimas para realizar nuestras investigaciones porque permiten una mejor movilidad en el Mar Antártico”, explicó.

Sobre la ejecución del proyecto ambiental Hidratos de Metano, el investigador aclaró que “estamos tratando de determinar la importancia y significación de los escapes de ese gas en el fondo del mar; qué importancia tienen estas acumulaciones para el calentamiento global porque el metano es un gas diez veces más poderoso que el dióxido de carbono”. “Analizar su actividad es importante para comprender cómo evoluciona el cambio climático”, agregó.

Como parte del Plan de Mejoras de la Actividad Científica Tecnológica en la Antártida, impulsado por la Cancillería, la DNA recibió dos embarcaciones semirrígidas Zodiac –sobre un total de cuatro– con capacidad suficiente para tareas de búsqueda y rescate en aguas antárticas y configuradas para operar bajo condiciones climáticas y marítimas adversas, que brindarán apoyo a la actividad de los científicos argentinos en ese continente. Cada embarcación puede transportar a doce personas y cuenta con un radar, una ecosonda, GPS, cartas electrónicas, una radio VHF y una radio EPIRB para emergencias.

También se presentaron trajes antiexposición para actividades náuticas y equipos secos para actividades submarinas en proyectos de biología marina. Además, se expuso un sistema de comunicación satelital que conectará las diferentes sedes de la DNA y los centros de búsqueda y rescate, con los investigadores que trabajen por períodos de hasta tres meses en campamentos alejados de bases y refugios.

El próximo 1º de diciembre se cumplirán 50 años de la firma del Tratado Antártico del que Argentina es signataria. Entre otros puntos, el acuerdo internacional limita las actividades en la Antártida a misiones pacíficas y científicas.

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“Estas embarcaciones son óptimas para el Mar Antártico.”
 
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