SOCIEDAD › LOS RESTOS ENCONTRADOS EN LAS HERAS Y EL MISTERIO DEL EMPRESARIO LEMOS

Algunos huesos y muchas dudas

La familia asegura que los restos hallados en Las Heras pertenecen al dirigente y empresario de San Miguel que apoyó a De Narváez y tenía un pedido de captura cuando desapareció. Dice que lo mataron por una deuda. La policía duda si los huesos le pertenecen.

 Por Raúl Kollmann

El caso de la desaparición de Jorge Lemos –una especie de dirigente político de la zona de San Miguel, pero con más prontuario penal que antecedentes electorales– se convirtió anoche en una llamativa serie de interrogantes. Por de pronto, no está claro que los huesos calcinados que se encontraron en un campo de Las Heras sean efectivamente de Lemos. No era un esqueleto completo y a los investigadores les llama la atención que en el sitio se encontrara una campera de Lemos: “Alguien que se ocupa de quemar todo un cuerpo ¿deja una campera?”. De todas maneras, a última hora de ayer se confirmó que los restos son humanos, no de animales. Al mismo tiempo, un socio o ex socio de Lemos, Marcelino Pandiani, tampoco aparece. No está claro si tiene responsabilidad en el eventual asesinato o si ambos se metieron en algún negocio turbio y uno terminó muerto y el otro huyendo de los asesinos. Como relató este diario, Lemos, de la agrupación Convocatoria Peronista, apoyó a Francisco de Narváez en la elección de 2009 y apareció en fotos con el candidato de Unión-PRO, pese a estar vinculado con la propiedad de boliches en San Miguel y tener antecedentes en el mundo de los desarmaderos. Es más, Lemos tenía orden de captura cuando desapareció.

Las dudas estaban instaladas anoche en todos los investigadores del caso. Según parece, al campo de Las Heras, llamado El Descanso, se habría llegado por una llamada anónima: “Dejen de buscar. Lemos está ahí”, en referencia a la chacra semiabandonada del oeste bonaerense. El campo aparentemente estaba alquilado por otro hombre cercano a Lemos, Marcelo Maradei, lo que hace verosímil la hipótesis de que el cuerpo fuera del desaparecido candidato de San Miguel. La última palabra la tendrá el estudio de ADN.

La familia de Lemos imputó directamente a Pandiani y Maradei. “Son dos malas personas que se acercaron a mi marido. Fueron ellos los que se lo llevaron. La Justicia se está ocupando de todo”, sostuvo Paola, quien dio por seguro que los huesos corresponden a su esposo. El ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, también sostuvo que “la posibilidad de que el asesinado sea Lemos es muy alta. Igual, habrá que esperar el ADN. En la investigación se determinó que uno de sus dos amigos fue el último en verlo. Contó que dejó a Lemos en Del Viso, pero su versión estuvo plagada de contradicciones. Hoy es el principal sospechoso. Y desapareció”.

El presidente de la Comisión de Seguridad del Senado de la Provincia de Buenos Aires, Jorge D’Onofrio, quien rompió recientemente con De Narváez, relató que Lemos hizo campaña a favor del empresario en 2009, pero “yo mismo lo aparté por los antecedentes que tenía. Igual, empapeló San Miguel con carteles en los que aparecía él junto al Colorado. En los últimos tiempos, le vimos un crecimiento económico asombroso. De golpe abrieron locales, ponían micros, muchos carteles. Lemos y su gente estaban esperando que se definiera un poco la interna entre Eduardo Duhalde y Felipe Solá, pero la verdad que su único vínculo era con Mameluco Villalba, que se candidatea como intendente de San Martín”. Mameluco era uno de los narcos más importantes de la zona, estuvo preso nueve años, y desde que salió de la cárcel afirma que será candidato en San Martín. Página/12 relató hace un mes que en el llamativo grupo de Lemos revista también “Batata”, aquel patotero del Mercado Central que irrumpió en La Rural y la emprendió a golpes contra los que silbaban al ex presidente Carlos Menem.

Lemos, por su parte, estaba asociado a la vida nocturna de San Miguel. Quienes lo conocen, afirman que era copropietario de cuatro boliches, justito en el distrito que se presenta como adversario de la nocturnidad. Tras su desaparición, se conoció que tenía una orden de captura por utilizar documentación falsa, pero siempre se lo vinculó al mundo de la compraventa de autos y los desarmaderos. No falta quienes sostienen que en los últimos tiempos se había metido en negocios todavía más pesados. En el expediente que instruye el fiscal de San Martín, Edgardo Ledesma, hay evidencias de que Lemos, Pandiani y Maradei fueron a Las Heras por una operación que tenía que ver con vacas robadas. Sin embargo, la familia de Lemos da una versión muy diferente: “Lo mataron porque le debían un millón de pesos”.

Anoche, los investigadores realizaban varios allanamientos y encontraron un vehículo en el que había un ticket de la autopista a Cañuelas, la vía en la que seguramente se movieron quienes, casi seguro, produjeron el asesinato de la persona cuyos huesos aparecieron en Las Heras.

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Jorge Lemos estaba asociado a la vida nocturna de San Miguel: era copropietario de cuatro boliches.
 
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