SOCIEDAD › INCENDIARON LA CASA DEL DUEñO DE LOS ROTTWEILER QUE MATARON A LA NENA

Marcha después del fuego

Vecinos de la familia de Martina, muerta por el ataque de dos rottweiler, incendiaron la vivienda del dueño de los perros. Hoy los familiares se reunieron en la plaza para protestar. Los vecinos denuncian que los perros andaban sueltos. Justicia por mano propia.

 Por  Soledad Arréguez Manozzo

La casa fue tan salvajemente atacada como el ataque de los perros, con la diferencia de que éstos son animales. Imagen: Sandra Cartasso

Un grupo de vecinos de la localidad de El Talar de Pacheco, en el partido bonaerense de Tigre, incendiaron la casa de los dueños de la pareja de rottweiler que el viernes pasado atacaron a una nena de 5 años, provocándole la muerte. El comportamiento de los animales causaba desde hace tiempo la queja de los vecinos, “eran malos” y, según aseguraron a este diario, “el dueño se los soltó varias veces a los chicos”. Ayer, en la plaza Hipólito Yrigoyen de El Talar, familiares de la víctima y amigos organizaron una protesta con el “propósito de exigir justicia para Martina”.

El lunes pasado por la noche, los vecinos desatados intentaron incendiar una de las dos casas de los dueños de los perros, que son linderas, y luego lograron incendiar la vivienda donde tuvo lugar el ataque a Martina, en Bolivia al 500. Luego de dos horas, seis dotaciones de bomberos –cuatro de El Talar, una de Tigre y otra de Malvinas Argentinas– apagaron las llamas, sin que se registraran heridos. La policía llegó y reprimió con “disparos de balas de goma, agresiones verbales y golpes”, aseguró a este diario un grupo de vecinos.

Ayer, los vecinos seguían con el estado de ánimo revuelto: “La gente estaba cansada de que esos perros generaran miedo”, contó una mujer del barrio. Los animales “eran usados como armas”, se quejaron los familiares de la nena, pese a que en varias ocasiones Martina había entrado de visita, aparentemente sin problemas. Los vecinos denunciaron que los dos rottweiler “estaban acostumbrados a atropellar a las personas” cuando se les abría el portón. Aseguraron que hubo muchos casos de ataques: “El hermano de Martina –dijo Pablo, el tío de la nena, a este diario– una vez estaba jugando en la calle y salió uno de los perros a correrlo. Por suerte, llegó a entrar en su casa”.

Como la cresta de la ola, los vecinos y familiares decidieron organizar una marcha en la plaza Yrigoyen, de El Talar, para pedir “justicia para Martina” y para que se “respeten las leyes” que regulan la tenencia de perros considerados peligrosos. Existe una ley en la provincia que ordena que cada animal de estas características sea identificado con un chip especial, y colocarle bozal, además de la obligación de sujetarlo con una correa corta cuando lo sacan al exterior. “Mi nieta no quiere pasar por ahí porque tiene miedo. Ladran y se tiran contra el alambrado”, contó una vecina, en la plaza. “Le decían que eran peligrosos y se reían”, agregaron otros. Según contaron, en el vecindario hay problemas desde que llegaron los perros: “Tenés que ir por la calle, porque no podés pasar por la vereda”, dijo Gloria, una vecina, y otra mujer precisó que hay denuncias hechas, porque cuando “el dueño escuchaba que los chicos jugaban con las patinetas, abría la puerta para echar a los perros”. Ellas piden que el caso “no quede impune”. En tanto los familiares aseguraron que “se va a hacer justicia”.

“La mamá tenía que hacer un trámite –dijo Pablo–. Martina estaba con la vecina y fueron a la casa de enfrente. Cruzó la calle con ella y cuando se abrió el portón corredizo de la casa, los rottweiler salieron, se abalanzaron contra la nena. La agarraron de un brazo y la arrastraron hacia adentro.” En ese momento, la vecina de 21 años quedó inmovilazada. No pudo reaccionar. El portón quedó cerrado, y al intentar abrirlo, entre los nervios y el shock, lo dejó trabado.

El ruido y los gritos alertaron al barrio. El ex marido de la mamá y uno de sus hermanos saltaron el portón de La Alborada para rescatar a la nena que luchaba contra los animales. “Fue un momento terrible”, resumió el tío. Martina ya había entrado a esa casa varias veces, pero creen que como no estaba el dueño, la voz de mando, los perros rottweiler no obedecieron a otros. Los golpearon con todos los elementos que estaban cerca hasta que pudieron sacar a la nena, que estaba muy herida. La trasladaron al Hospital de Pachecho y luego, a uno de Pablo Nogués, donde murió alrededor de la una de la mañana.

Según denunciaron, los perros “estaban sueltos y destrozaron a la nena”, a pesar de que habían pedido al dueño que los encerrara. “Esto iba a pasar en cualquier momento”, lamentaron. El ataque podría haberse prevenido “atando los perros cuando abrían el portón”, explicó Pablo. Con la caída del sol, se levantaba una bandera en la plaza El Talar para pedir justicia.

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