SOCIEDAD › SE DETECTARON PERDIDAS DE AGUA CARGADA DE RADIACTIVIDAD, POR UN ESCAPE DEL REACTOR 2

La central de Fukushima hace agua

La intensidad radiactiva obligó a evacuar los equipos de emergencia. El agua radiactiva se filtró e intentan bombearla a receptáculos.

El peligro de una catástrofe nuclear sigue latente en la central de Fukushima, en el nordeste de Japón. Un nivel de radiactividad muy elevado se detectó en una capa de agua que escapó del reactor 2 de la central, por lo que se suspendieron las operaciones de bombeo y se evacuó al personal. Técnicos, bomberos y militares intentaban enfriar los reactores, a la espera de que se pudiera poner en marcha nuevamente el circuito de enfriamiento. Desde la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) aseguraron que “Japón está lejos de haber salido del accidente” de la central dañada por el terremoto y tsunami que dejó al menos 10.668 muertos y 17.072 desaparecidos.

El nivel medido en el agua hallada en el subsuelo de la sala de la turbina ubicada detrás del reactor 2 es de mil milisieverts por hora, de acuerdo con la empresa Tokyo Electric Power (Tepco). Sin embargo, hubo confusión por los niveles encontrados, ya que en un primer momento, la firma había anunciado que la radiactividad era “diez millones de veces más elevada” que la normal. Tras los anuncios, admitió que se había equivocado y explicó que el error se originó al confundir los elementos radiactivos analizados. La radiación en el agua del reactor 2 supera en cien mil los niveles normales, corrigió Tepco, lo que no parece tranquilizar demasiado.

La empresa confirmó el nivel de 1000 milisieverts por hora. Esto significa que el combustible en el núcleo del reactor probablemente sufrió daños durante un comienzo de fusión que tuvo lugar justo después del sismo.

“Hemos detectado en las muestras de agua tasas elevadas de cesio y de otras sustancias que generalmente no se encuentran en el agua del reactor. Existe una fuerte probabilidad de que las barras de combustible hayan sido dañadas”, advirtió un portavoz de la firma.

Olivier Isnard, experto del Instituto Francés de Radioprotección y de Seguridad Nuclear (IRSN), confirmó que “ese nivel muy elevado de radiactividad es justo una prueba directa de que el corazón del reactor se ha fundido”. Según el especialista, el elevado nivel de radiactividad en el mar indica que el agua contaminada ha comenzado “a escaparse”. Pero el agua contaminada va a ser difícil de tratar, ya que “no se la puede meter en camiones-cisternas, y mientras esté ahí el trabajo no puede reiniciarse”, advirtió Isnard.

El bombeo del agua altamente radiactiva que se escapó de los reactores de la central comenzó. Fue instalada una bomba en la sala de la turbina ubicada detrás del reactor 1 para evacuar una capa de agua que se filtró probablemente por una compuerta o por una canalización defectuosa. Tepco tenía previsto extraer el agua contaminada de los cuatro bloques, porque no permite las tareas de reparación y ya irradió a varios trabajadores. En los cuatro reactores más afectados, el agua contaminada alcanza hasta un metro de altura. En tanto, tomará medidas por la situación del reactor 2, en la sala de turbina, que está inundada por fugas altamente radiactivas.

Tepco anunció que las mediciones efectuadas el sábado en muestras de agua marina tomadas a 300 metros al sur del reactor 1 mostraban una presencia de yodo radiactivo 1850 veces más alta de lo normal. Alrededor de los reactores dañados de la central, también se detectaron niveles de radiactividad de varios centenares de milisieverts por hora, por lo que se debió llevar a cabo una evacuación temporal del personal. El jueves pasado tres obreros, calzados únicamente con botas de goma, sufrieron radiaciones al caminar en un charco de agua muy radiactiva durante una intervención en la sala de la turbina del reactor 3, donde el nivel de radiación era de 180 milisieverts por hora. Dos de ellos tuvieron que ser hospitalizados con quemaduras en los pies.

Durante casi dos semanas, las instalaciones accidentadas fueron regadas con agua de mar mediante cañones de agua y bombas eléctricas dirigidas por grúas gigantes. Debido a los riesgos de corrosión a causa de la sal, Tepco decidió utilizar de ahora en adelante agua dulce. Sin embargo, estas operaciones se ven obstaculizadas incesantemente por incrementos de la radiactividad y dificultades técnicas, en un peligro permanente debido a las radiaciones ionizantes.

“Japón está lejos de haber salido del accidente” que afectó a la central de Fukushima, afirmó el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el japonés Yukiya Amano. Además, destacó que debían realizarse “más esfuerzos” para evitar el peligro de una catástrofe de gran magnitud. Amano dijo que pensaba que las autoridades japonesas no retenían informaciones. Sin embargo, añadió que su reciente visita a Japón estuvo destinada a lograr que el primer ministro Naoto Kan se comprometiera a una “transparencia total”.

Ante este escenario, al menos 300 personas reclamaron ayer en Nagoya y en Tokio el abandono de las centrales nucleares tras el incidente en la planta de Fukushima. En Tokio, en tanto, también centenares de personas desfilaron coreando la consigna “No queremos centrales nucleares”. A última hora de ayer, un nuevo sismo, de 6.45 grados en la escala de Richter, y un alerta de tsunami, agregaban más datos a la confusión.

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Las marchas en reclamo del cierre de las centrales nucleares se extiende en todo Japón.
Imagen: EFE
 
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