SOCIEDAD › PIDEN ENTRE SEIS Y CUATRO AñOS Y MEDIO POR EL ENCUBRIMIENTO DEL CRIMEN DE MARíA MARTA

Cinco pedidos y un ego te absolvo

La fiscal Zyseskind pidió seis años para Bártoli, García Belsunce y Gauvry Gordon; cinco para John Hurtig, y cuatro y medio para Binello. No acusó a la masajista Michelini, para la que pidió la absolución. El miércoles es el turno de las defensas.

 Por Horacio Cecchi

Para el caso García Belsunce II llegó la hora de los alegatos. Y ayer fue el turno de la fiscalía. Laura Zyseskind pidió el máximo del encubrimiento, seis años, para el cuñado de María Marta, Guillermo Bártoli; para el hermano de la víctima, Horacio García Belsunce; y para el primer médico emergentólogo que llegó al country, Juan Gauvry Gordon; cinco para Juan “John” Hurtig; medio hermano de MM, y cuatro y medio para el vecino del Carmel, Sergio Binello. Además, liberó de responsabilidad a la masajista, Beatriz Michelini, para quien pidió la absolución. Todas las penas pedidas son de cumplimiento efectivo. Por otra parte, sostuvo que de coincidir los jueces con su reclamo, ordenen la detención al momento de la lectura del fallo. Mañana seguirá el turno de las defensas, que se intercalarán cada dos días, lo que ya abre la agenda de la sentencia para el mes de octubre. Comenzó entonces el cierre de uno de los procesos más polémicos en torno de un crimen en la cerrada sociedad de los countries, proceso en el que, sin exagerar, pasó y se dijo de todo, casi nueve años después de que María Marta muriera de la mano de cinco pitutos y un grifo asesino.

La audiencia se inició minutos después de las 10 de la mañana. Estaban presentes en la sala los seis imputados, Bártoli, García Belsunce, Hurtig, Binello, Gauvry Gordon y Michelini. La fiscal, Zyseskind, estaba acompañada por los fiscales Leonardo Loiterstein y Daniel Márquez, pero fue ella quien llevó adelante los alegatos.

Para Guillermo Bártoli pidió el máximo de la pena por encubrimiento agravado, seis años. Como fundamento del pedido, sostuvo que quedó demostrado que se encontraba en la escena del crimen dentro de la franja horaria en que se considera fue asesinada María Marta, en el chalet del country Carmel. Lo ubicó junto a su esposa, Irene Hurtig, que no está imputada en el caso, pero para quien al inicio del juicio la propia fiscal había solicitado su detención, que fue rechazada. Se basó, del mismo modo en que ocurrió en el juicio contra Carrascosa, en la llamada que el viudo hace a la prepaga Osde pidiendo una ambulancia, a las 19.07 del 27 de agosto de 2002. En la llamada de Carrascosa se escucha de fondo la voz que los peritos determinaron coincidía con la de Bártoli y otra que la sospecha de la fiscal sostenía que podría haber sido la de Irene Hurtig, aunque no se logró demostrar. Luego, el propio Bártoli reconoció como suya la voz, aunque siempre sostuvo que la otra voz era la de Michelini.

A Bártoli la fiscal consideró que se le escuchó decir: “Cerrá la puerta... Está muerta”, lo que ya debería inhibirlo de las supuestas maniobras de resucitación posteriores. Zyseskind dijo que a partir de allí el acusado “inició las maniobras tendientes a encubrir el homicidio” y “montó una escena” para la masajista y para todos los que llegaron después al lugar del hecho. También lo acusó de haber instalado “la idea de que María Marta era torpe y que su muerte se debió a un accidente”. Y le atribuyó la obtención del certificado de defunción trucho en Casa Sierra. Previamente pasó por la funeraria Ponce de León, en Pilar, para solicitar el certificado, pero cuando le sugirieron que debía hacer la denuncia, sostuvo que “no quería intervención policial”. En Ponce de León se negaron entonces a expedirle el certificado, por lo que concurrió a Casa Sierra, donde dijo que “se había muerto de un paro cardíaco en la ducha”.

Además, Zyseskind le atribuyó a Bártoli “haber movido el cuerpo de la víctima”, “haberle cambiado las ropas” y haberle ordenado a las mucamas, después del velatorio, que “limpien la casa” y “se deshicieran de un pantalón manchado con sangre” que pertenecía al viudo Carrascosa.

En situación compleja también está Horacio García Belsunce, a quien acusó de haber desechado el “pituto” por el inodoro sabiendo que se trataba de una de las balas con las que habían asesinado a su hermana. La defensa, claro, sostiene que no lo sabía: “Se hizo una especie de reunión y decidieron descartarlo”. La fiscal recordó que varios testigos afirmaron que “la noche del 27 ya se hablaba de bala o esquirla”. “‘¿Me están queriendo decir que esto es una bala?’ –recordó la fiscal que había dicho HGB–, y la tomó con un papel como en las películas.” Del mismo ocultamiento acusó a John, y recordó que la entonces esposa de Hurtig declaró que su marido le había preguntado aquella noche si sabía cómo era una bala. Para Hurtig pidió cinco años. A HGB además lo acusó junto a Binello por haber realizado gestiones para “parar a la policía”, el conocido llamado al ex comisario Angel Casafús, en el que le dijo “¡Sacame la policía de encima!”. Por Binello, a quien acusó de haber ordenado al presidente del Carmel en aquella época, de parar a la policía hasta “pagando”, pidió cuatro años y medio.

Para Gauvry Gordon pidió seis años, porque consideró que estaba obligado a realizar la denuncia porque se trató de una muerte traumática que él mismo había diagnosticado. A Michelini, en cambio, no la acusó y pidió su absolución argumentando que no se pudo acreditar que lavara el baño sabiendo que María Marta había sido asesinada de cinco balazos en la cabeza, sino que pensaba que había sido un accidente en la bañera como en todo momento le aseguró la familia de la víctima.

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Guillermo Bártoli y Horacio García Belsunce, acusados de encubrimiento agravado y con pedidos de detención pendientes.
Imagen: Télam
 
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