SOCIEDAD › EL PRESIDENTE DE LA LOTERIA DE RIO NEGRO

Procesado por pedir coimas

Miguel Irigoyen, presidente de la Lotería de Río Negro y mano derecha del gobernador Pablo Verani, fue procesado acusado de cobrar coimas millonarias a las dos empresas que concesionan los casinos y las tragamonedas en la provincia. Las coimas, según consideró el juez Jorge Bustamante, se pagaban mediante contratos cruzados y “sin sentido” a través de una empresa constructora quebrada y una firma de ropa deportiva. Por ese motivo, a Irigoyen lo siguieron el dueño de las dos concesionarias, Carlos Ferrari; César Ramírez Rojas, propietario de la empresa proveedora de insumos informáticos de la lotería, y Horacio Ranucci, nada menos que encargado de la residencia oficial de Verani. La empresa deportiva, Albany Trade, pertenecía en forma encubierta a Irigoyen y formalmente al ex basquetbolista Andrés Santamaría, amigo íntimo de Emilio Verani, hijo del gobernador.
El caso saltó hace un año, cuando el Diario de Río Negro publicó una investigación revelando el pago de coimas a la Lotería. El periodista autor de la investigación, Adrián Peccolo, tuvo su primer dato a partir de una conversación entre empresarios, en la que Ferrari se habría jactado de pagar un millón de dólares a la Lotería para recibir a cambio favores como no pagar cánones por la concesión, o eludir impuestos. Ferrari es dueño de la empresa Casinos de Río Negro, que explotaba hasta diciembre pasado todos los casinos provinciales, y de Varsa, concesionaria de las máquinas tragamonedas.
Cuando el caso se hizo público, se armaron contratos para tercerizar los pagos. Así, según el juez, una constructora quebrada, Edificom SA, le compró a Ferrari una costosísima máquina de informática, que a su vez la vendió a Tecno Acción, empresa de Ramírez Rojas, que da servicios de informática a Loterías. Los cheques eran pagados por Tecno Acción a Edificom, pero la quebrada jamás los cobró. Los pagos bordeaban los 50 mil dólares mensuales, en cheques de 10.080 y de 40 mil. Una transferencia de 10.080 fue verificada, pero no en las cuentas de Edificom sino en la personal de Irigoyen.
A su vez, Irigoyen compró Albany Trade, contratada por Varsa, de Ferrari, para asesoramiento y marketing. La propia Varsa ordenó que el 15 por ciento de sus ingresos fuera derivado como pago a la empresa que figuraba a nombre del ex basquetbolista Santamaría, pero que fue señada en su compra por Irigoyen. El juez consideró que era otra coima. Pero entendió que Santamaría, íntimo del hijo de Verani, nada tenía que ver. Nadie pudo explicar, por el momento, dónde iban a parar los 40 mil dólares faltantes.

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