SOCIEDAD › EL PERFIL PSIQUIATRICO DEL ACUSADO POR EL CRIMEN DE ERICA SORIANO Y LOS INDICIOS QUE LO COMPROMETEN

“Un hombre violento y controlador”

Daniel Lagostena, detenido el miércoles, se negó a declarar. Su abogado espera ver las pruebas en su contra, hasta ahora reservadas en la causa. Los investigadores creen que mató a su pareja y luego se deshizo de su cadáver.

 Por Emilio Ruchansky

Daniel Lagostena, el principal sospechoso por la desaparición forzosa en 2010 de su pareja, Erica Soriano, se negó a declarar ayer ante la Justicia y sigue detenido. “Va a dar todas las explicaciones necesarias porque es inocente”, aclaró su abogado, Gustavo Dellamaggiore. Antes, agregó, la defensa debe analizar “un legajo fiscal en reserva”. Ese legajo, de quince carpetas, constituye casi la mitad del expediente, se orienta hacia las horas previas e inmediatas de la desaparición de Soriano y contiene indicios que “cuestionan la coartada de Lagostena”, reveló una fuente del caso. Hay rastreos de varios celulares de su entorno familiar, incluyendo el de Soriano (embarazada de dos meses), registros fílmicos y testimonios de familiares, amigos y dos ex parejas de Lagostena, que delinearon “el contexto de violencia familiar y contra la mujer”, como menciona la imputación hecha por el juez Gabriel Vitale.

“Seguimos pistas, hicimos entre 50 y 60 allanamientos, recorrimos prostíbulos, no había pistas firmes sobre redes de trata, que fue la línea fuerte de investigación. A esa altura, empezó a descartarse el suicidio y otras pistas. Si no aparece el cuerpo es porque nos lo están ocultando. Paralelamente, se obtuvo información valiosa bajo otra hipótesis y contando con mucha desventaja: la casa de Lagostena fue allanada tres semanas después de la desaparición. De a poco se fueron construyendo indicios, que ameritaron imputarlo y detenerlo”, explicó un investigador.

Primero fue una pieza “de fibras rojas de origen textil de tipo poliéster”, hallada en el hueco de la chimenea, indica el expediente. Luego la afirmación de la madre de Soriano: era el tipo de fibra y color de la ropa interior que usaba su hija. Y una mancha de sangre de una mujer, que por su estado no era posible cotejar con el ADN de Soriano, perfil genético provisto por su hija de 13 años y su madre. Es lo que trascendió el miércoles, cuando fue detenido Lagostena.

A estos indicios se sumaron contradicciones del imputado sobre la ropa que llevaba puesta ella y un extenso rastreo de comunicaciones entre Lagostena y dos celulares a nombre de su hermana, Viviana, quien vive a pocas cuadras de su casa. Uno de los aparatos suele usarlo Brian Poublan, su sobrino. Según la versión dada como testigo por Lagostena, el domingo 21 de agosto de 2010 discutió con Erica, él le retuvo la cartera y ella se fue, llevando su celular y plata. En la casa se comprobó que estaban los documentos de ella, su billetera y tarjetas bancarias. Ese día, Lagostena apagó su celular hasta pasado el mediodía.

“A la tarde atendió a la madre de Erica, que lo venía llamando preocupada por su hija. Le dijo que habían discutido y había ido para la casa de ella”, agregó la fuente consultada. El celular de ella se activó a las 9 de ese día para escuchar cinco mensajes de voz. “Creemos que esos mensajes los levantó él, después de asesinarla y desaparecer el cuerpo”, agregó el investigador. La clave estaría en el día anterior, cuando consta el último registro de vida de Soriano: a las 22.13, cuando charló cuatro minutos y medio con una amiga mientras volvía, junto a Lagostena, de una consulta médica.

Según la orden de detención, la testigo notó que había algo que su amiga le quería contar. “Siendo las 23.45, Daniel Lagostena comienza a realizar intercambios de mensajes de texto con su sobrino Brian Poublan, los cuales culminan a las 23.53 del 20 de agosto. Es de resaltar que se altera el patrón existente entre ambos abonados, cuyo tráfico era casi nulo”, señaló el juez en su resolución. Los investigadores creen que coordinaron para deshacerse del cuerpo, sobre todo por lo que ocurrió después: seis llamadas entre las 5.05 hasta las 5.53, que entraron y salieron del aparato de Poublan, que fue y volvió a Aeroparque, desde Lanús.

“Lo sugerente es el recorrido. No nos consta aún que hayan ido a buscar a algún familiar al aeropuerto, y enfrente está el río. Estamos profundizando sobre dos posibilidades: fue cremada en algunos de los tres hornos de la funeraria que tiene la familia Lagostena o envuelta en una sábana, le pusieron cemento en alguna parte del cuerpo, esperaron a que fraguara y la tiraron al río o simplemente esparcieron las cenizas desde el auto”, evaluó la fuente. La chimenea, donde se encontró la fibra textil, estuvo prendida un día caluroso, según constataron los familiares de Soriano.

Los testimonios de amigos y familiares coinciden con el peritaje psiquiátrico, que lo describen como alguien “golpeador y violento, que simula constantemente”. Una de sus ex parejas, con quien convivió ocho años, “manifestó que controlaba todos sus horarios, y ante cualquier duda la increpaba propinándole maltratos y golpes. Que generalmente cuando sospechaba algo, le pegaba sin medir su fuerza. En varias oportunidades quedó desmayada en el interior de la vivienda o en la vía pública. Que en ocasiones la destapaba en el medio de la noche y le tiraba baldes de agua fría”.

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Lagostena había dicho que discutió con Erica, que le retuvo la cartera y que ella se fue.
 
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