SOCIEDAD › UN MéDICO QUE TENíA UN ARSENAL EN SU CASA BALEó A UN VECINO POR UNA DISCUSIóN

El odio vecinal terminó con un muerto

En Vicente López, a dos cuadras de Puente Saavedra, un médico baleó a un vecino luego de que sus perros se pelearan y sus dos mujeres terminaran a los gritos. El médico escapó, luego se presentó y quedó detenido. En su casa se toparon con un arsenal.

 Por Horacio Cecchi

La información daba cuenta de una pelea entre vecinos, uno de ellos un médico y el otro un canillita. Mantenían una relación vecinal en la que se arrastraban antiguos odios, que terminaron con la muerte de uno de ellos, el canillita, baleado en la puerta de su casa. Ocurrió ayer por la mañana en Vicente López, sobre la calle Juan Zufriategui, colectora de la General Paz del lado bonaerense, al 1777, y Río Bermejo, a tres cuadras del nacimiento de la avenida Maipú y a una del estadio de Platense. El relato policial sostuvo que hubo una pelea previa entre los perros de ambos vecinos, pelea que disparó otra entre las esposas de ambos; segunda pelea que derivó en el enfrentamiento entre vecinos. Enfrentamiento... según la información policial, el médico le disparó tres tiros con un revólver al canillita, quien cayó en la puerta de su casa y fue atendido en el Hospital de Vicente López, donde finalmente falleció. El médico escapó, pero a la tarde se presentó y quedó detenido. En su casa encontraron una escopeta de dos caños recortada, una carabina .22, una pistola-ametralladora, un rifle de aire comprimido, un revólver .32 y un .38, dos réplicas de pistola muy bien logradas, cartuchos, municiones y varios cuchillos. No tenía permiso de tenencia. La información puso en tela de juicio el carácter de violento del detenido y hasta su presunta práctica “abortista” en lo que parecía un consultorio clandestino. El arsenal en sí mismo no quedó en tela de juicio. Está claro. A diez cuadras despliega su inseguridad el Barrio Mitre.

Los tiros tuvieron lugar alrededor de las 9.30, en la vereda de un PH situado en la colectora de la General Paz, Juan Zufriategui 1777, en Vicente López, a tres cuadras de Puente Saavedra hacia el oeste. Oscar Hernández, el presunto médico –porque los investigadores de la Bonaerense pusieron en duda que lo fuera, aunque aclararon que encontraron un diploma–, de entre 55 y 60 años, vive con su esposa en la parte trasera del edificio, con entrada independiente, mientras que el canillita, Sergio Beltrán, de 60, con su mujer, vivía en la parte delantera, con dos hijos de 10 y 13 años. Ambas familias, con sus respectivos perros.

Las tensiones intervecinales se desataron ayer cuando las dos mujeres sacaron a pasear a sus respectivos canes en el mismo horario e inevitablemente se cruzaron. Los perros, que como se sabe repiten los estados de ánimos de sus dueños, se ladraron y tal vez se tarasquearon entre sí. Los gruñidos, aullidos, ladridos y quejidos fueron el marco para que las dos mujeres repitieran la escena cánida a los gritos.

De algún modo, ambas se retiraron pero fueron por más. Los maridos de ambas se enteraron del cruce de opiniones. Beltrán dejó el kiosco y se dirigió hacia la puerta mientras que Hernández salió de su vivienda. Ambos se toparon en la puerta del PH, donde más que reducir decibeles la disputa tendió a incrementarlos.

Los testimonios recogidos por los bonaerenses, tal como se encargó de revelar el comisario Claudio Blanco, jefe de la Departamental Conurbano Norte, señalaron que Hernández extrajo un revólver y disparó entre tres y cuatro veces contra su vecino, que cayó gravemente herido.

Sin pérdida de tiempo, Hernández subió a su Suzuki Fun bordó, llevando a su esposa y desapareció. Al rato, la mujer volvió a aparecer con el auto y quedó bajo la lupa de la investigación de la fiscalía de Vicente López, a cargo de Alejandro Guevara. El fiscal pidió un allanamiento que le fue concedido y se realizó en el interior del PH. Allí, se toparon con el arsenal: nueve armas, algunas a la vista y otras escondidas en el dormitorio y otros ambientes. Secuestraron una escopeta de dos caños recortada, una carabina .22, una pistola-ametralladora, un rifle de aire comprimido, un revólver .32 y un .38, dos réplicas de pistola, cartuchos, municiones y varios cuchillos.

Las armas no contaban con los permisos de tenencia correspondientes y ahora los peritos las analizarán con el fin de establecer si alguna fue la empleada en el crimen, que se sospecha fue cometido con un revólver porque no se hallaron vainas en el lugar. En el allanamiento, los policías descubrieron lo que parecía un consultorio que, de serlo, no estaba habilitado, ya que no figuraba inscripto en la Secretaría de Salud de la municipalidad de Vicente López. “Daría la impresión de que en el lugar se realizaban abortos porque había una camilla, un ecógrafo antiguo y material ginecológico”, dijo a la agencia Télam un investigador no identificado, que explicó que en la casa se hallaron credenciales del médico y sus sellos, pero no consta que tuviera alguna especialidad. En algún momento circuló el dato de que se trataba de un psiquiatra y luego se mencionó que es enfermero.

Tan difícil para la prensa como caracterizar a un médico como delincuente, toda la lupa informativa del caso quedó puesta sobre su “carácter irascible”, según relataron los vecinos. Nadie pondría en duda los motivos de existencia del arsenal: a diez cuadras, se extiende el Barrio Mitre y el despliegue de su inseguridad.

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Oscar Hernández, el médico, se presentó a la tarde y quedó detenido. Al lado, su arsenal.
 
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