SOCIEDAD › HABLA LA HIJA DE UNO DE LOS NAVEGANTES ARGENTINOS DESAPARECIDOS EN BRASIL

“El velero sigue a la deriva”

Luana Morales, hija de uno de los tripulantes, está en Porto Alegre para movilizar la búsqueda. Aquí, explica por qué cree que aún viven. Dice que hay indicios que las autoridades brasileñas no tuvieron en cuenta. Reclama la reanudación del operativo.

“Hace tres días que las autoridades no están buscando nada, nosotros nos movemos todo lo que podemos. Buscamos indicios y los presentamos para que los tengan en consideración. Queremos que Brasil reanude el operativo porque el velero sigue a la deriva.” Luana Morales, hija de Alejandro, uno de los tripulantes que iban a bordo de la embarcación que fue sorprendida por un temporal frente a las costas brasileñas de Rio Grande Do Sul a fines de agosto, parece cansada. Hace más de 15 días que se encuentra en Porto Alegre y trabaja para poder encontrar a su papá. En diálogo con Página/12, cuenta que no se da cuenta del paso del tiempo y pasa sus días en el Consulado argentino en búsqueda de novedades junto a Giovanna Benozzi, hija de Jorge, otro de los desaparecidos. “A la noche, quedamos extenuadas y nos dormimos, no tenemos tiempo para pensar”, explica. Sin embargo, no baja los brazos. Su esperanza por estas horas es que el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Brasil (MRCC) reanude la búsqueda activa de la nave.

Luego de 20 días de trabajos ininterrumpidos, el domingo pasado las autoridades brasileñas a cargo de la tarea suspendieron el operativo sobre la base del protocolo internacional para estos casos, que lo señalan como infructuoso, a la espera de nuevos indicios. Las familias de los cuatro argentinos desaparecidos el 26 de agosto en el velero Tunante II rechazan la decisión, porque consideran que no se agotaron todas las instancias de búsqueda y que existen pruebas de que la embarcación podría estar a la deriva con sus tripulantes vivos.

Luana sostiene que hay varios indicios de que no hubo naufragio. “Si el velero se hubiese hundido, sus restos tendrían que flotar porque están preparados para hacerlo. Sin embargo, no se encontró ninguno. En segundo lugar, la empresa de telefonía satelital Inmarsat nos informó que 48 horas después de que se perdió el contacto con el velero, recibieron una señal débil de los dos teléfonos en el barco, algo que no podría haber pasado si estaba en el fondo del mar. Además, tenemos imágenes satelitales con embarcaciones que se corresponden con la fisonomía del barco en lugares que todavía no fueron rastreados”, explica.

Alejandro Vernero (62 años), Horacio Roberto Morales (63), Jorge Benozzi (62) y Mauro Capuccio (35) partieron desde la localidad bonaerense de San Fernando el 22 de agosto pasado, en un viaje de paseo por la ruta de navegación hacia Río de Janeiro. Cuatro días más tarde, una tormenta a unos 400 kilómetros del estado de Río Grande Del Sur tumbó el barco.

“Durante las 13 horas posteriores al vuelco, mantuvimos comunicación con ellos. Nos decían que estaban todos bien y, hora a hora, nos pasaban las posiciones para el rescate. La última comunicación clara fue el mismo día del temporal a las 23.50”, asegura la hija de Morales.

En la madrugada del 27, un buque mercante noruego llamado Selje avistó el velero y se mantuvo allí durante unas horas hasta las 4, cuando lo perdió de vista por la oscuridad y el mal tiempo. Según Luana, “en ese momento, nos mandan un mensaje de texto diciéndonos que estaban tranquilos, esperando que los vengan a buscar los equipos de rescate”. “Cuando lo perdieron de vista, fue el momento de mayor frustración para nosotros. Después nos explicaron que el barco mercante no los podía rescatar porque, al acercarse, con el mar agitado y las lluvias podía provocar el naufragio”, agrega.

La empresa Inmarsat detectó una última actividad en la madrugada del 28 de agosto, a las 2.54. Para las familias de los tripulantes, esto demuestra que el barco superó la peor parte de la tormenta, luego del último avistamiento por parte del buque comercial. Desde ese momento, todas las búsquedas realizadas por aire y mar hasta el domingo pasado se realizaron sobre la base de las derivas calculadas según las corrientes y los vientos estimados en base a esta última posición.

“Con la ayuda de la empresa Digital Globe, conseguimos un software que mapea toda la zona de búsqueda a través de fotos satelitales. El 30 de agosto y 2 de septiembre se detectaron dos imágenes de una embarcación que tienen el tamaño y la forma similar a la del Tunante II, en una zona no correspondiente a rutas habituales de veleros. El martes recibimos una nueva imagen de la Conae (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). Las autoridades brasileñas no nos reconocieron ninguna de las tres”, asegura Luana.

La joven remarca que, con el paso de los días, la búsqueda se complejiza porque la zona a explorar se hace más grande. “Exigimos que la Marina brasileña retome la búsqueda y la declare como SAR (Search & Rescue, búsqueda y rescate, de acuerdo con sus siglas en inglés) internacional, para así lograr una búsqueda conjunta entre los países que puedan quedar territorialmente involucrados por acción de los vientos y las corrientes”, señala. “Ahora tenemos que estar tranquilos, con la mente abierta por cualquier cosa que puede llegar a pasar en estos días”, concluye Luana.

Informe: Gonzalo Olaberría.

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Los argentinos desaparecidos el 26 de agosto en el velero Tunante II en aguas brasileñas.
 
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