SOCIEDAD

Peleas, heridos y mucha tensión en un penal provincial de chicos

La pelea fue de un sólo round que duró cinco horas. Los púgiles fueron 20 chicos de entre 16 y 21 años que, con piedras y hierros en lugar de guantes, se castigaron sin descanso en un módulo destinado a los detenidos menores del penal 39 de Ituzaingó. El resultado: 12 heridos leves, entre chicos y celadores. Los 20 chicos fueron derivados a otras dependencias. Al parecer, todo comenzó por un teléfono, aunque terminó con colchones quemados y mucha tensión durante toda la noche.
Las primeras informaciones hablaban de un motín de 60 internos con reclamos claros: mejores condiciones de reclusión, limitación de la población carcelaria por pabellón y traslado a sitios más cercanos al hogar familiar. Pero según el ministro de Desarrollo Humano bonaerense, Juan Pablo Cafiero, “no hubo un reclamo específico”.
El titular de esa cartera contó, una vez sofocada la disputa, que la situación fue “muy violenta, porque todos tenían algún elemento contundente, piedras o hierros”. Pero “sólo se generó la situación de conflicto”. Y aclaró que la unidad carcelaria “no está sobrepoblada para nada”, ya que “hay cupo para albergar a 120 chicos y había 80”. Cada módulo tiene capacidad para contener a 20 internos. Hasta la noche de la batalla dos quedaban vacíos. Ahora, pasaron a ser tres.
La fricción empezó cuando casi a última hora “uno de los chicos pidió usar un teléfono”. Cuando volvió de hacer el llamado, dedicó unas palabras a otro chico que esperaba para usar el aparato. Entonces “se produjo una pelea e intervinieron otros integrantes del módulo”, dijo Cafiero.
La decisión de trasladarlos “fue conjunta entre el fiscal y los jueces de menores. A 10 chicos de entre 18 y 21 años se los llevó a La Plata para que se evalúe su situación, ya que estarían en condiciones de pasar a un régimen de adultos, si los jueces así lo disponen”. Por su parte, los 10 más chicos, de entre 16 y 18, “están en juzgados de menores a la espera de una resolución” sobre el lugar al que los derivarán, precisó Cafiero.
Para el funcionario, la agresividad de los chicos está ligada a la “incertidumbre por la lentitud en la tramitación de las causas”, que en el caso de los menores “es más lenta” que en el de los adultos, ya que requiere de mayores evaluaciones judiciales. Muchos de los chicos que estaban en ese módulo son de La Plata, Punta Lara y Ensenada, lo que dificultaba a sus familiares ir hasta Ituzaingó para visitarlos. Por ello, se apuntará a buscarles un nuevo alojamiento próximo a sus casas.
Cafiero contó que en medio de la confusión y los colchones quemados “uno de los chicos intentó fugar. Pero el hecho fue menor, porque inmediatamente el personal de minoridad pudo tomarlo y volverlo hacia adentro”. Fuentes gubernamentales evaluaron que la revuelta se habría originado por peleas de liderazgo típicas en los ámbitos de reclusión.

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