SOCIEDAD › PATOVICAS DE UN BOLICHE DE ONCE DEJARON EN COMA A UN BOLIVIANO

Ese oscuro trabajo de moler a palos

El sábado se desató una pelea en el boliche Fantástico Bailable entre un grupo de bolivianos y otro de argentinos. Para separar, los patovicas les pegaron a los primeros. A uno de ellos, Beimar Mamani, lo castigaron duro y quedó en coma.

Su madre lo vio entrar a la casa de la villa 1-11-14 tambaleándose de un lado a otro. Apenas se mantenía en pie, apoyado en los hombros de dos amigos. A primera vista creyó que había tomado de más, pero se equivocaba. Beimar Mamani, boliviano de 24 años, había recibido una terrible golpiza por parte de personal de seguridad del boliche Fantástico Bailable, de Once. El mismo sábado Beimar fue internado y permanece en coma profundo en el Hospital Penna. Según la denuncia de sus familiares y amigos ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, el joven quedó en medio de una pelea y los patovicas del lugar, en vez de intentar desarmar la gresca, lo golpearon a él y a algunos de sus compañeros. En la Secretaría de Seguridad porteña afirmaron que el local, inspeccionado hace una semana, está habilitado, igual que la empresa de seguridad contratada para evitar hechos de violencia.

La noche del viernes, Mamani dejó a sus dos pequeños hijos con la abuela, y junto a unos amigos de la comunidad boliviana fue a divertirse a Fantástico Bailable. En medio de la noche transcurrida al ritmo de la cumbia se desató una pelea con un grupo de muchachos argentinos. De acuerdo con los denunciantes, el joven quiso separar a los dos grupos de contrincantes. Al lugar de la refriega, en el interior del local, también acudió un grupo de patovicas, aunque aparentemente con intenciones menos pacifistas. Con un contundente método para aplacar la lucha, los encargados de la seguridad –según el relato de quienes hicieron la denuncia– comenzaron a apalear a los jóvenes bolivianos con cachiporras. Así, además de Mamani, otros seis chicos y cuatro chicas fueron víctimas de los palazos, todos del grupo de los bolivianos.

Mamani salió del boliche gravemente herido y según su madre, Teófila Fernández, ante la vista de un patrullero de la comisaría 9ª que no llamó al SAME. “Todos vieron al patrullero en la puerta del boliche y a dos policías cuando Beimar salió del local mal herido, después de haber sido golpeado por los patovicas”, señaló la mujer.

Recién cuando llegó a su casa, a las cuatro de la mañana del sábado, un amigo lo llevó hasta el Hospital Penna, donde fue operado dos veces debido a los fuertes golpes que recibió en la cabeza. “El paciente permanece en estado crítico, en coma profundo, con asistencia respiratoria mecánica, hemodinámicamente estable y su pronóstico es reservado”, informó el director del hospital, Pedro Saposnik, quien agregó que el chico “tiene mal pronóstico y, si se recupera, va a quedar con secuelas. La lesión cerebral siempre es irreversible porque nadie puede recomponer las neuronas”.

Varios de los amigos y familiares de Mamani fueron el sábado por la tarde a la puerta del boliche a manifestarse por lo que había sucedido y rompieron la puerta del lugar. Ayer, en cambio, unos treinta se dirigieron a la Defensoría del Pueblo porteña a denunciar la agresión. Estuvieron acompañados por el vicecónsul de Bolivia en la Argentina, Bruno Guzmán Soliz, y por organizaciones de la comunidad boliviana para señalar que en el hecho hubo discriminación porque, acusan, los patovicas se las agarraron con ellos, como si hubieran sido los únicos participantes de la gresca.

Según confió a Página/12 Gustavo Lesbegueris, defensor adjunto del Pueblo, “son muchos los testimonios que coinciden en el relato y varios de los patovicas podrían ser identificados por quienes estuvieron allí”. La Defensoría pidió que se clausurara preventivamente el local, en el que “en la noche del sábado hubo actividad como si nada hubiera pasado”. Además, el organismo solicitó informes a la Policía Federal y a la Secretaría de Seguridad de la Ciudad sobre el local y sobre la empresa Zona Protección y Seguridad SRL, contratada por el boliche.

“Con respecto a la seguridad privada estaba todo en regla. El local cumplía con la ley 118 que regula la actividad, la empresa está habilitada para su funcionamiento y sus 25 empleados están anotados en el Registro de Custodios de Seguridad Privada”, confirmaron a este diario en la Secretaría de Seguridad. Durante 2006, Fantástico Bailable fue inspeccionado en tres oportunidades, la última el fin de semana anterior a que golpearan a Mamani. Todo estaba dentro de las normas.

A pesar de que sólo puede clausurar en forma preventiva, la secretaría pedirá a la Unidad de Contralor de Falta, encargada de aplicar los castigos, “una sanción ejemplificadora”, que de comprobarse los hechos puede llegar a la inhabilitación para la empresa de seguridad y la clausura y una multa de hasta 20 mil pesos para el boliche.

Lesbegueris consideró que “el registro de patovicas es un avance, pero evidentemente no alcanza. Es necesario que haya un compromiso en cuanto a la capacitación del personal de las empresas de seguridad”.

Informe: Lucas Livchits

Compartir: 

Twitter
 

El boliche, en Rivadavia y Billinghurst, donde el sábado molieron a palos al joven Beimar.
Imagen: Macarena Otero
 
SOCIEDAD
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.